«Si compramos toda la lista escolar dejamos de comer por un mes», dicen padres en el occidente de Venezuela

LA HUMANIDAD · 18 SEPTIEMBRE, 2022 10:30

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Albany Andara Meza | @AlbanyAndara


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Los altos precios de útiles escolares y uniformes preocupan a los padres y representantes en estados del occidente venezolano.

En Maracaibo, capital de Zulia, y San Cristóbal, en Táchira, las familias prefieren acudir a las ferias, donde ofrecen cuadernos, lápices y creyones a precios económicos. Sin embargo, el costo de una lista escolar en ambas ciudades oscila entre los 30 y 170 dólares.

Mientras tanto, el sueldo mínimo en Venezuela es de 130 bolívares o 16 dólares al cambio del Banco Central (BCV) para el viernes 16 de septiembre.

«Tengo dos niños pequeños y una grande que pasó para quinto año. Si el papá y yo compramos toda la lista escolar, dejamos de comer por un mes, incluso más. Entonces les dijimos que les vamos a dar lo prioritario. Hay cosas que les quedaron del año pasado y eso tienen que usarlo, porque no alcanza la plata», expresó Rocío Marín, desde la parroquia Cecilio Acosta de Maracaibo.

Según el Centro de Documentación y Análisis Social de la Federación Venezolana de Maestros (Cendas-FVM), la canasta básica alimentaria de una familia de cinco personas se ubicó en 470,44 dólares en julio de 2022. De acuerdo con estos datos, venezolanos en el oeste del país necesitarían más de 600 dólares para costear la cesta y una sola lista de útiles

«Estamos en un país en el que buena parte de nuestros niños no van a volver al aula, porque ya perdieron la escolaridad hace algunos meses y en el que los útiles son un lujo, porque ni siquiera tienen maestros», expresó Lila Vega, pediatra y coordinadora de la Red Venezolana de Padres y Representantes.

Reutilizan uniformes en Maracaibo

En la capital zuliana, una camisa blanca para el uniforme escolar cuesta entre cuatro y siete dólares. Un pantalón azul marino tiene un precio mínimo de ocho dólares y los zapatos pueden ascender incluso hasta los 45 dólares. Frente a los costos, los padres optan por rescatar prendas que sus hijos ya tenían. 

«Reutilizar uniformes no es nuevo. La gente lo sabe. Si la camisa del año pasado le sirve todavía y está en buen estado, te ahorras ese dinero y con eso compras otra cosa. Yo no le compré monos a mi hijo, porque el que tiene no le queda pequeño, por ejemplo. Tú vas viendo cuáles son los gastos innecesarios», indicó María Gazcón, en Maracaibo. 

La Comisión para los Derechos Humanos del Estado Zulia (Codhez) advierte que la crisis económica en Venezuela hace que costear estudios sea cada vez más difícil para miles de familias. Su informe anual de 2021 arroja que hubo alrededor de un 50 % de deserción estudiantil en varias regiones del territorio nacional, incluida la zuliana.

Compran útiles poco a poco

«Estamos viendo que los padres compran de a poquito. Se van llevando lo que es más necesario: piden una cartuchera, un lápiz, sacapunta, borra y dos cuadernos. Es algo con lo que el niño puede estudiar mientras se buscan las otras cosas», indicó a Efecto Cocuyo Gabriela Sarmiento, comerciante en la parroquia Chiquinquirá. 

Las ferias ya fueron instaladas en la capital de Zulia. Las estatales son algunas de las más visitadas, aseguran los habitantes, debido a los bajos costos. La Alcaldía de Maracaibo inauguró la ExpoFeria Escolar 2022 en el Hangar de Grano de Oro, al norte de la ciudad. Así mismo, la gobernación de la entidad abrió otra en la Plazoleta de la Basílica, en el centro de la ciudad, el 13 de septiembre. 

Por otro lado, organizaciones e instituciones del estado se organizaron desde finales de agosto para donar cuadernos, colores, bolsos y uniformes a niños en zonas vulnerables. La alcaldía marabina lo hizo a principios de septiembre en el sector Santa Lucía, donde repartió cien kits escolares. Hasta la fecha, no ha anunciado otra actividad similar. 

El caso de los indígenas

El último censo realizado por el Instituto Nacional de Estadística (INE) en 2011, arrojó que en Zulia existían 443.673 indígenas, lo que representaba 61,18% de la población aborigen del país. En el presente no hay cifras oficiales del gobierno que indiquen cuántos quedan, luego de que la migración venezolana se acentuara entre 2015 y 2019, a causa de la crisis humanitaria compleja.

Aunque la mayoría de las etnias se ubican hacia la zona de la Guajira, actualmente hay cientos de familias asentadas en la capital, en búsqueda de mejor calidad de vida. Codhez advierte que las comunidades indígenas son las más vulnerables a violaciones de derechos humanos en territorio zuliano.

Esto incluye a los niños, niñas y adolescentes que se encuentran en edad escolar, cuyos padres no cuentan con el ingreso para enviarlos a las instituciones educativas. 

«Estas etnias continúan padeciendo el abandono institucional y gubernamental acostumbrado por los gobiernos de turno, con el agravante que en los últimos años la desatención ha llegado a tal extremo que no se garantizan las condiciones mínimas de subsistencia», apunta la organización.

Aunque no es la única causa, el poco acceso a material escolar y uniformes hace que los jóvenes abandonen las aulas al no contar con los recursos para estudiar. 

En junio de este año, 414 niños recibieron uniformes y kits escolares en la a Unidad Educativa Estadal Ricardo Semprúm, en Maracaibo, entregados por el Ministerio de Educación y el Ministerio de Pueblos Indígenas. Pero estas acciones son tildadas por los representantes de las comunidades y activistas como «pañitos de agua».

«Hay familias que hacen el sacrificio y en algunos espacios el Estado ha generado respuestas en términos de artículos escolares, en otros no. Son más los que no reciben que los que reciben», dijo a Efecto Cocuyo Armando Obdola, presidente de la asociación civil Kapé Kapé, que se dedica a la defensa de los derechos de las comunidades indígenas del país.

Comentó que la deserción estudiantil indígena ronda entre el 50 % y el 60 % en Venezuela. Además, alertó que la falta de recursos y materiales no son las únicas problemáticas a tratar cuando se trata de las etnias.

«Antes de la escolarización, se necesitan mejorar las infraestructuras de diferentes zonas del país. Los útiles son importantes, pero también hay que fortalecer otras áreas», comentó Obdola. 

La vuelta a clases en Táchira

También en el occidente de Venezuela, esta vez en Los Andes, los tachirenses indican que deben hacer «malabares» para costear los útiles de sus hijos. En especial de los más pequeños, que están en preescolar. 

«La lista que te piden para segundo nivel es muy larga y todo es caro. De mi dos niñas, a la grande le puedo comprar algunas cositas y dejar otras para después. Pero a la chiquita, que está todavía en preescolar, le piden para pintar, moldear, recortar, y son más cosas. Más gasto», explicó Valery Osorio, contadora de profesión, desde San Cristóbal en Táchira. 

A la hija de cuatro años de Osorio le solicitaron un libro Mi Jardín o Angelito (textos para que los niños aprendan a leer), dos libretas grandes, seis lápices, una caja de creyones, una borra, un sacapuntas con depósito, un block de cartulina de colores, una caja de temperas, dos pinceles, una cartilla del abecedario, cincuenta hojas blancas tamaño carta, dos pintadedos, dos marcadores negros (uno grueso y otro fino) y tres barras de silicón. 

De acuerdo con la Radio de Fe y Alegría, para el 1 de septiembre los tachirenses necesitaban al menos 50 dólares para costear los materiales que requieren las escuelas. Para el 14 de septiembre, Valery asegura que su lista tiene un costo que supera los 60 dólares: más de cuatro salarios mínimos. 

«Y eso sin meter los artículos de higiene que obligatoriamente debes llevar. Me pidieron servilletas, papel higiénico, cloro, bolsas de basura y jabón en polvo», agregó. 

Descuentos en dólares

Habitantes del estado Táchira contaron que los comerciantes en algunas ferias, tiendas y bazares ofrecen descuentos de hasta el 20 % para aquellos que paguen en divisas, ya sean pesos colombianos o dólares.

«No te aceptan bolívares muchas veces. Menos en efectivo. Otras te ponen las cosas más caras si pagas por pago móvil. Ejemplo, un cuaderno que cuesta un dólar te lo cobran a doce o trece bolívares, cuando el dólar está en ocho», comentó Ulises Montilla, desde la parroquia La Concordia. 

En abril de 2022, Isabel Castillo, presidente de la Cámara de Comercio de Táchira, señaló en Fedecámaras Radio que el uso del dólar y del peso es predominante en la entidad sobre la devaluada moneda local, el bolívar. Un mes después, Fedecámaras Táchira informó que 94% de las transacciones que se realizan en el estado involucran pesos colombianos.

Pocas compras de uniformes

El precio de los uniformes en San Cristóbal no está muy alejado del costo que tienen en Maracaibo. Algunos habitantes indican que prefieren pasar a Colombia, frontera con la entidad, para traerlos a Venezuela a un valor más económico. Los pantalones se encuentran entre los diez y los doce dólares. Las camisas cuestan un mínimo de siete dólares. Sin embargo, los monos para hacer deporte pueden alcanzar los 25 dólares, dependiendo de la tela. 

Varios padres han optado por mandar a confeccionar prendas, en especial las camisas de botones. Las tiendas en el centro de San Cristóbal se mantienen con pocos clientes, debido a los precios de la ropa escolar. Comerciantes indican que el flujo de personas disminuyó, puesto que en agosto tuvieron buenas ventas.  

«La gente suele comprar a última hora, esperamos más para la última semana de este mes y comienzos de octubre. Al final, los papás siempre reutilizan lo de años anteriores. Pero los niños crecen y ya les empieza a quedar chiquito todo. Así que siempre va a venir alguien buscando un pantalón o un suéter», comentó Karina Barrios, comerciante en la capital tachirense. 

LA HUMANIDAD · 1 OCTUBRE, 2022

«Si compramos toda la lista escolar dejamos de comer por un mes», dicen padres en el occidente de Venezuela

Texto por Albany Andara Meza | @AlbanyAndara

Los altos precios de útiles escolares y uniformes preocupan a los padres y representantes en estados del occidente venezolano.

En Maracaibo, capital de Zulia, y San Cristóbal, en Táchira, las familias prefieren acudir a las ferias, donde ofrecen cuadernos, lápices y creyones a precios económicos. Sin embargo, el costo de una lista escolar en ambas ciudades oscila entre los 30 y 170 dólares.

Mientras tanto, el sueldo mínimo en Venezuela es de 130 bolívares o 16 dólares al cambio del Banco Central (BCV) para el viernes 16 de septiembre.

«Tengo dos niños pequeños y una grande que pasó para quinto año. Si el papá y yo compramos toda la lista escolar, dejamos de comer por un mes, incluso más. Entonces les dijimos que les vamos a dar lo prioritario. Hay cosas que les quedaron del año pasado y eso tienen que usarlo, porque no alcanza la plata», expresó Rocío Marín, desde la parroquia Cecilio Acosta de Maracaibo.

Según el Centro de Documentación y Análisis Social de la Federación Venezolana de Maestros (Cendas-FVM), la canasta básica alimentaria de una familia de cinco personas se ubicó en 470,44 dólares en julio de 2022. De acuerdo con estos datos, venezolanos en el oeste del país necesitarían más de 600 dólares para costear la cesta y una sola lista de útiles

«Estamos en un país en el que buena parte de nuestros niños no van a volver al aula, porque ya perdieron la escolaridad hace algunos meses y en el que los útiles son un lujo, porque ni siquiera tienen maestros», expresó Lila Vega, pediatra y coordinadora de la Red Venezolana de Padres y Representantes.

Reutilizan uniformes en Maracaibo

En la capital zuliana, una camisa blanca para el uniforme escolar cuesta entre cuatro y siete dólares. Un pantalón azul marino tiene un precio mínimo de ocho dólares y los zapatos pueden ascender incluso hasta los 45 dólares. Frente a los costos, los padres optan por rescatar prendas que sus hijos ya tenían. 

«Reutilizar uniformes no es nuevo. La gente lo sabe. Si la camisa del año pasado le sirve todavía y está en buen estado, te ahorras ese dinero y con eso compras otra cosa. Yo no le compré monos a mi hijo, porque el que tiene no le queda pequeño, por ejemplo. Tú vas viendo cuáles son los gastos innecesarios», indicó María Gazcón, en Maracaibo. 

La Comisión para los Derechos Humanos del Estado Zulia (Codhez) advierte que la crisis económica en Venezuela hace que costear estudios sea cada vez más difícil para miles de familias. Su informe anual de 2021 arroja que hubo alrededor de un 50 % de deserción estudiantil en varias regiones del territorio nacional, incluida la zuliana.

Compran útiles poco a poco

«Estamos viendo que los padres compran de a poquito. Se van llevando lo que es más necesario: piden una cartuchera, un lápiz, sacapunta, borra y dos cuadernos. Es algo con lo que el niño puede estudiar mientras se buscan las otras cosas», indicó a Efecto Cocuyo Gabriela Sarmiento, comerciante en la parroquia Chiquinquirá. 

Las ferias ya fueron instaladas en la capital de Zulia. Las estatales son algunas de las más visitadas, aseguran los habitantes, debido a los bajos costos. La Alcaldía de Maracaibo inauguró la ExpoFeria Escolar 2022 en el Hangar de Grano de Oro, al norte de la ciudad. Así mismo, la gobernación de la entidad abrió otra en la Plazoleta de la Basílica, en el centro de la ciudad, el 13 de septiembre. 

Por otro lado, organizaciones e instituciones del estado se organizaron desde finales de agosto para donar cuadernos, colores, bolsos y uniformes a niños en zonas vulnerables. La alcaldía marabina lo hizo a principios de septiembre en el sector Santa Lucía, donde repartió cien kits escolares. Hasta la fecha, no ha anunciado otra actividad similar. 

El caso de los indígenas

El último censo realizado por el Instituto Nacional de Estadística (INE) en 2011, arrojó que en Zulia existían 443.673 indígenas, lo que representaba 61,18% de la población aborigen del país. En el presente no hay cifras oficiales del gobierno que indiquen cuántos quedan, luego de que la migración venezolana se acentuara entre 2015 y 2019, a causa de la crisis humanitaria compleja.

Aunque la mayoría de las etnias se ubican hacia la zona de la Guajira, actualmente hay cientos de familias asentadas en la capital, en búsqueda de mejor calidad de vida. Codhez advierte que las comunidades indígenas son las más vulnerables a violaciones de derechos humanos en territorio zuliano.

Esto incluye a los niños, niñas y adolescentes que se encuentran en edad escolar, cuyos padres no cuentan con el ingreso para enviarlos a las instituciones educativas. 

«Estas etnias continúan padeciendo el abandono institucional y gubernamental acostumbrado por los gobiernos de turno, con el agravante que en los últimos años la desatención ha llegado a tal extremo que no se garantizan las condiciones mínimas de subsistencia», apunta la organización.

Aunque no es la única causa, el poco acceso a material escolar y uniformes hace que los jóvenes abandonen las aulas al no contar con los recursos para estudiar. 

En junio de este año, 414 niños recibieron uniformes y kits escolares en la a Unidad Educativa Estadal Ricardo Semprúm, en Maracaibo, entregados por el Ministerio de Educación y el Ministerio de Pueblos Indígenas. Pero estas acciones son tildadas por los representantes de las comunidades y activistas como «pañitos de agua».

«Hay familias que hacen el sacrificio y en algunos espacios el Estado ha generado respuestas en términos de artículos escolares, en otros no. Son más los que no reciben que los que reciben», dijo a Efecto Cocuyo Armando Obdola, presidente de la asociación civil Kapé Kapé, que se dedica a la defensa de los derechos de las comunidades indígenas del país.

Comentó que la deserción estudiantil indígena ronda entre el 50 % y el 60 % en Venezuela. Además, alertó que la falta de recursos y materiales no son las únicas problemáticas a tratar cuando se trata de las etnias.

«Antes de la escolarización, se necesitan mejorar las infraestructuras de diferentes zonas del país. Los útiles son importantes, pero también hay que fortalecer otras áreas», comentó Obdola. 

La vuelta a clases en Táchira

También en el occidente de Venezuela, esta vez en Los Andes, los tachirenses indican que deben hacer «malabares» para costear los útiles de sus hijos. En especial de los más pequeños, que están en preescolar. 

«La lista que te piden para segundo nivel es muy larga y todo es caro. De mi dos niñas, a la grande le puedo comprar algunas cositas y dejar otras para después. Pero a la chiquita, que está todavía en preescolar, le piden para pintar, moldear, recortar, y son más cosas. Más gasto», explicó Valery Osorio, contadora de profesión, desde San Cristóbal en Táchira. 

A la hija de cuatro años de Osorio le solicitaron un libro Mi Jardín o Angelito (textos para que los niños aprendan a leer), dos libretas grandes, seis lápices, una caja de creyones, una borra, un sacapuntas con depósito, un block de cartulina de colores, una caja de temperas, dos pinceles, una cartilla del abecedario, cincuenta hojas blancas tamaño carta, dos pintadedos, dos marcadores negros (uno grueso y otro fino) y tres barras de silicón. 

De acuerdo con la Radio de Fe y Alegría, para el 1 de septiembre los tachirenses necesitaban al menos 50 dólares para costear los materiales que requieren las escuelas. Para el 14 de septiembre, Valery asegura que su lista tiene un costo que supera los 60 dólares: más de cuatro salarios mínimos. 

«Y eso sin meter los artículos de higiene que obligatoriamente debes llevar. Me pidieron servilletas, papel higiénico, cloro, bolsas de basura y jabón en polvo», agregó. 

Descuentos en dólares

Habitantes del estado Táchira contaron que los comerciantes en algunas ferias, tiendas y bazares ofrecen descuentos de hasta el 20 % para aquellos que paguen en divisas, ya sean pesos colombianos o dólares.

«No te aceptan bolívares muchas veces. Menos en efectivo. Otras te ponen las cosas más caras si pagas por pago móvil. Ejemplo, un cuaderno que cuesta un dólar te lo cobran a doce o trece bolívares, cuando el dólar está en ocho», comentó Ulises Montilla, desde la parroquia La Concordia. 

En abril de 2022, Isabel Castillo, presidente de la Cámara de Comercio de Táchira, señaló en Fedecámaras Radio que el uso del dólar y del peso es predominante en la entidad sobre la devaluada moneda local, el bolívar. Un mes después, Fedecámaras Táchira informó que 94% de las transacciones que se realizan en el estado involucran pesos colombianos.

Pocas compras de uniformes

El precio de los uniformes en San Cristóbal no está muy alejado del costo que tienen en Maracaibo. Algunos habitantes indican que prefieren pasar a Colombia, frontera con la entidad, para traerlos a Venezuela a un valor más económico. Los pantalones se encuentran entre los diez y los doce dólares. Las camisas cuestan un mínimo de siete dólares. Sin embargo, los monos para hacer deporte pueden alcanzar los 25 dólares, dependiendo de la tela. 

Varios padres han optado por mandar a confeccionar prendas, en especial las camisas de botones. Las tiendas en el centro de San Cristóbal se mantienen con pocos clientes, debido a los precios de la ropa escolar. Comerciantes indican que el flujo de personas disminuyó, puesto que en agosto tuvieron buenas ventas.  

«La gente suele comprar a última hora, esperamos más para la última semana de este mes y comienzos de octubre. Al final, los papás siempre reutilizan lo de años anteriores. Pero los niños crecen y ya les empieza a quedar chiquito todo. Así que siempre va a venir alguien buscando un pantalón o un suéter», comentó Karina Barrios, comerciante en la capital tachirense. 

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