Se necesitan más de diez sueldos mínimos para costear la lista escolar este 2022

LA HUMANIDAD · 6 SEPTIEMBRE, 2022 21:54

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Albany Andara Meza | @AlbanyAndara

Foto por Mairet Chourio (@mairetchourio)

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Entre 140 y 180 dólares necesitan los padres y madres venezolanos para poder comprar el uniforme y la totalidad de la lista escolar de primaria en septiembre de 2022. En la capital del país ya se han organizado ferias, donde los vendedores ofrecen cuadernos estampados, lápices y colores de madera a diferentes precios. 

Actualmente, el sueldo mínimo en Venezuela es de 130 bolívares o 16,4 dólares al cambio del Banco Central (BCV) para este martes, lo mismo que puede costar una caja de creyones en los puestos instalados en Caracas. 

«La gente viene a comprar lo básico. Se llevan cuadernos, una caja de lápices y colores. A veces los más baratos. Lo demás lo van comprando por partes después. Los fines de semanas es cuando se ve más movimiento, pero en realidad las ventas están muy flojas», dijo Lilibeth Quintero, comerciante en la Plaza Diego Ibarra. 

Los encargados en las ferias comentan que los clientes ignoran los combos de cuadernos o libretas y que prefieren adquirir por unidad. Pagan en bolívares o en divisas en efectivo: depende del sitio. Mientras en Plaza Caracas, en el centro de la ciudad, cobran los productos con base en la tasa paralela del dólar (8,2 bolívares para el 6 de septiembre), en Chacaito lo hacen tomando como referencia la del BCV (7,9 bolívares) . 

«Uno intenta estirar la plata lo más que puede. Si me cobran a tasa del BCV prefiero pagar en bolívares para evitarme que me digan que no tienen cambio», expresó Pablo Benitez, en Chacaíto. 

Este 6 de septiembre los representantes preguntan precios, pero casi ninguno lleva listas en las manos, como en años anteriores. Algunos afirman que los colegios ya las enviaron y que ellos no pueden pagar por todos los útiles solicitados, en especial aquellos que tienen más de un niño o adolescente en casa. 

«Yo tengo tres niños: uno en preescolar y los morochos en segundo grado. Si me pongo a comprar toda la lista, me va a alcanzar solo para uno. ¿Y los otros dos donde los dejo? Yo vi las listas que mandaron, escogí lo más importante y eso es lo que les voy a comprar. Libretas, borras, colores, lápices y sacapuntas. El resto no les va a hacer falta a principios de año», dijo Kaira Martínez, administradora de profesión, quien reside en Petare. 

Efecto Cocuyo realizó un recorrido en puestos y librerías de la Plaza Diego Ibarra, Plaza Caracas, Chacaíto, Sabana Grande y Petare para verificar los costos de los materiales requeridos para el inicio del nuevo año académico, pautado para la primera y segunda semana de octubre según anunció el mandatario Nicolás Maduro a finales de agosto. 

¿Qué pedirán las escuelas? 

De acuerdo con la Encuesta Nacional sobre Condiciones de Vida 2021 (Encovi 2021) de la Universidad Católica Andrés Bello (Ucab), el 94,5% de los venezolanos viven en condición de pobreza. De ese porcentaje, el 76,6 % se encuentra en pobreza extrema.

Debido a la crisis económica, docentes caraqueños indican que han tenido que priorizar los materiales que piden en las listas, tomando en cuenta que las clases serán 100 % presenciales, luego de dos años de coronavirus. Es decir, ahora todas las actividades deberán realizarse en los salones y los estudiantes necesitarán tener los materiales a mano.

En septiembre de 2022, cada cuaderno grande se ubica alrededor del dólar y medio, un sacapuntas con depósito puede llegar a los cuatro dólares y una resma de hojas blancas cuesta seis dólares.

Si una familia tiene tres jóvenes en edad escolar en casa, deberá contar con 34,5 dólares solo para comprar un cuaderno, un sacapuntas y una resma para cada uno. El monto representa poco más del doble del sueldo mínimo venezolano. 

Así mismo, las maestras de preescolar aseguran tener dificultades para solicitar útiles, debido a que en esta etapa frecuentemente se necesitan papeles de colores, creyones, plastilinas, pinturas, tizas, entre otros materiales.

«A mí me tocó primer grupo, prescolar, así que pedí plastidedos y pintadedos porque los niños tienen que desarrollar motricidad fina, tienen que manipular ese tipo de cosas para aprender de agarre. No se piden juegos didácticos ni cuentos porque están muy caros. Las maestras lo que hacemos es recuperar o reparar los que ya tenemos en aula», dijo Daisy Mesa, maestra de educación inicial en el colegio Jesús Maestro, adscrito Fe y Alegría. 

Los libros ya no forman parte de las listas de los profesores. En las ferias apenas los comercializan. Solo las publicaciones básicas como los libros para aprender a leer «Mi Jardín» o «Mi Angelito» son expuestas entre cuadernos y blocs. Al preguntar por editoriales como Santillana, los vendedores se encogen de hombros. 

«Eso lo consigues en librerías, porque nosotros ya casi no vendemos libros. Ahorita todo es por Internet», comentó María Espejo, comerciante en Chacaíto. 

Para representantes como Teresa Parada, no tener que comprar textos es un peso menos en el presupuesto destinado para adquirir los uniformes y cuadernos de sus dos hijos de 13 y 15 años. 

«En el liceo les dicen que cualquier libro sirve o los dejan buscar online. Ahora los maestros están más conscientes y eso es un alivio. Lo que si le van a pedir al de primer año seguro es un método Palmer, pero eso se puede comprar», comentó Parada. Cada cuadernillo del método de caligrafía Palmer tiene un precio de tres dólares.

Productos de limpieza para los colegios

Desde hace más de cuatro años, los colegios públicos incluyen en las listas algunos productos de limpieza que son utilizados para mantener la higiene dentro de las instituciones, debido a la falta presupuesto y la poca respuesta del Estado

«Se supone que los colegios no deberían pedir artículos de higiene personal porque eso es una función del Ministerio de Educación. Pero este no la cumple», indicó la maestra Mesa.  

Las instituciones solicitan también los materiales de bioseguridad, tras dos años de pandemia de COVID-19. Sobre ello, el balance anual de Cecodap (Centros Comunitarios de Aprendizaje) reveló en julio que 96% de los centros educativos estudiados en nueve estados del país no fueron dotados con insumos de bioseguridad por parte del Ministerio de Educación en 2021

«Los costos de esos materiales en la mayoría de los casos fueron asumidos por docentes o las familias que integran la comunidad educativa», Carlos Trapani, coordinador del servicio jurídico de la organización. El 52 % de los planteles siguen reportando la falta de estos insumos para el año en curso.

Representantes señalan que los colegios piden bolsas de basura, jabón en polvo y otros artículos que no tenían inicialmente presupuestados.

«Te los piden a la hora de la inscripción incluso, aparte de toda la lista de útiles. Eso es un golpe al bolsillo. Y si los tienes a todos en un mismo colegio, te lo piden por cada niño», comentó Patricia Mora a Efecto Cocuyo

Los precios de los uniformes

Roberto Rimeris, presidente de la Cámara Venezolana de la Industria del Vestido (Cavediv), advirtió el 28 de agosto que las compañías de uniformes se han reducido en más del 93% en el país en los últimos 20 años. 

En entrevista en Unión Radio, afirmó que, de 400 empresas de ropa escolar que había en Venezuela, en 2022 solo quedan 25, por lo que hay un incremento de precios. La situación preocupa cada vez más a los padres y representantes. 

Desde hace más de cinco años, jóvenes venezolanos heredan camisas, pantalones o suéteres de hermanos o primos ante la imposibilidad de las familias para adquirir prendas nuevas. 

«Yo tengo cuatro: tres niñas y un niño. A él si me toca comprarle las cosas completas porque es mayor y no puede ponerse la ropa de las hermanas. Pero ellas si han usado cosas de él, que le van quedando pequeñas, el suéter, por ejemplo», comentó Iraida Fernández, ama de casa en San Martin. 

Padres arman grupos de WhatsApp para intercambiar prendas y así recortar gastos. Hoy en día, un solo conjunto de pantalón, camisa blanca y zapatos cuesta al menos tres salarios mínimos. Debido a ello, buscan las alternativas más económicas para enviar a los niños, niñas y adolescentes a clases con el uniforme correspondiente. 

¿Qué dicen los padres?

«La lista de útiles nunca ha sido obligatoria cuando los maestros son consientes. La cosa es que una mamá que no tiene te va a traer un cuaderno y unos creyones. Los que puedan que los compren y se pueden llegar a acuerdos con los que no», apuntó la docente Daisy Meza. 

Lila Vega, pediatra y coordinadora de la Red Venezolana de Padres y Representantes, dijo a Efecto Cocuyo que la emergencia educativa en el país abarca más que los precios elevados de los uniformes. Comentó que las escuelas deben ser sensibles a la hora de solicitar materiales. 

«Deben ver qué cosas pueden ser reemplazadas por material de reciclaje o material usado. Tal vez este año escolar debemos empezar a plantearnos urgente en declararlo en emergencia porque el sistema de educación en Venezuela es muy grave, con el agravante adicional de no tener datos duros para dar una respuesta. Estamos más allá de tener útiles escolares o no, que no deja de ser un problema a resolver», puntualizó Vega.

LA HUMANIDAD · 1 OCTUBRE, 2022

Se necesitan más de diez sueldos mínimos para costear la lista escolar este 2022

Texto por Albany Andara Meza | @AlbanyAndara
Foto por Mairet Chourio (@mairetchourio)

Entre 140 y 180 dólares necesitan los padres y madres venezolanos para poder comprar el uniforme y la totalidad de la lista escolar de primaria en septiembre de 2022. En la capital del país ya se han organizado ferias, donde los vendedores ofrecen cuadernos estampados, lápices y colores de madera a diferentes precios. 

Actualmente, el sueldo mínimo en Venezuela es de 130 bolívares o 16,4 dólares al cambio del Banco Central (BCV) para este martes, lo mismo que puede costar una caja de creyones en los puestos instalados en Caracas. 

«La gente viene a comprar lo básico. Se llevan cuadernos, una caja de lápices y colores. A veces los más baratos. Lo demás lo van comprando por partes después. Los fines de semanas es cuando se ve más movimiento, pero en realidad las ventas están muy flojas», dijo Lilibeth Quintero, comerciante en la Plaza Diego Ibarra. 

Los encargados en las ferias comentan que los clientes ignoran los combos de cuadernos o libretas y que prefieren adquirir por unidad. Pagan en bolívares o en divisas en efectivo: depende del sitio. Mientras en Plaza Caracas, en el centro de la ciudad, cobran los productos con base en la tasa paralela del dólar (8,2 bolívares para el 6 de septiembre), en Chacaito lo hacen tomando como referencia la del BCV (7,9 bolívares) . 

«Uno intenta estirar la plata lo más que puede. Si me cobran a tasa del BCV prefiero pagar en bolívares para evitarme que me digan que no tienen cambio», expresó Pablo Benitez, en Chacaíto. 

Este 6 de septiembre los representantes preguntan precios, pero casi ninguno lleva listas en las manos, como en años anteriores. Algunos afirman que los colegios ya las enviaron y que ellos no pueden pagar por todos los útiles solicitados, en especial aquellos que tienen más de un niño o adolescente en casa. 

«Yo tengo tres niños: uno en preescolar y los morochos en segundo grado. Si me pongo a comprar toda la lista, me va a alcanzar solo para uno. ¿Y los otros dos donde los dejo? Yo vi las listas que mandaron, escogí lo más importante y eso es lo que les voy a comprar. Libretas, borras, colores, lápices y sacapuntas. El resto no les va a hacer falta a principios de año», dijo Kaira Martínez, administradora de profesión, quien reside en Petare. 

Efecto Cocuyo realizó un recorrido en puestos y librerías de la Plaza Diego Ibarra, Plaza Caracas, Chacaíto, Sabana Grande y Petare para verificar los costos de los materiales requeridos para el inicio del nuevo año académico, pautado para la primera y segunda semana de octubre según anunció el mandatario Nicolás Maduro a finales de agosto. 

¿Qué pedirán las escuelas? 

De acuerdo con la Encuesta Nacional sobre Condiciones de Vida 2021 (Encovi 2021) de la Universidad Católica Andrés Bello (Ucab), el 94,5% de los venezolanos viven en condición de pobreza. De ese porcentaje, el 76,6 % se encuentra en pobreza extrema.

Debido a la crisis económica, docentes caraqueños indican que han tenido que priorizar los materiales que piden en las listas, tomando en cuenta que las clases serán 100 % presenciales, luego de dos años de coronavirus. Es decir, ahora todas las actividades deberán realizarse en los salones y los estudiantes necesitarán tener los materiales a mano.

En septiembre de 2022, cada cuaderno grande se ubica alrededor del dólar y medio, un sacapuntas con depósito puede llegar a los cuatro dólares y una resma de hojas blancas cuesta seis dólares.

Si una familia tiene tres jóvenes en edad escolar en casa, deberá contar con 34,5 dólares solo para comprar un cuaderno, un sacapuntas y una resma para cada uno. El monto representa poco más del doble del sueldo mínimo venezolano. 

Así mismo, las maestras de preescolar aseguran tener dificultades para solicitar útiles, debido a que en esta etapa frecuentemente se necesitan papeles de colores, creyones, plastilinas, pinturas, tizas, entre otros materiales.

«A mí me tocó primer grupo, prescolar, así que pedí plastidedos y pintadedos porque los niños tienen que desarrollar motricidad fina, tienen que manipular ese tipo de cosas para aprender de agarre. No se piden juegos didácticos ni cuentos porque están muy caros. Las maestras lo que hacemos es recuperar o reparar los que ya tenemos en aula», dijo Daisy Mesa, maestra de educación inicial en el colegio Jesús Maestro, adscrito Fe y Alegría. 

Los libros ya no forman parte de las listas de los profesores. En las ferias apenas los comercializan. Solo las publicaciones básicas como los libros para aprender a leer «Mi Jardín» o «Mi Angelito» son expuestas entre cuadernos y blocs. Al preguntar por editoriales como Santillana, los vendedores se encogen de hombros. 

«Eso lo consigues en librerías, porque nosotros ya casi no vendemos libros. Ahorita todo es por Internet», comentó María Espejo, comerciante en Chacaíto. 

Para representantes como Teresa Parada, no tener que comprar textos es un peso menos en el presupuesto destinado para adquirir los uniformes y cuadernos de sus dos hijos de 13 y 15 años. 

«En el liceo les dicen que cualquier libro sirve o los dejan buscar online. Ahora los maestros están más conscientes y eso es un alivio. Lo que si le van a pedir al de primer año seguro es un método Palmer, pero eso se puede comprar», comentó Parada. Cada cuadernillo del método de caligrafía Palmer tiene un precio de tres dólares.

Productos de limpieza para los colegios

Desde hace más de cuatro años, los colegios públicos incluyen en las listas algunos productos de limpieza que son utilizados para mantener la higiene dentro de las instituciones, debido a la falta presupuesto y la poca respuesta del Estado

«Se supone que los colegios no deberían pedir artículos de higiene personal porque eso es una función del Ministerio de Educación. Pero este no la cumple», indicó la maestra Mesa.  

Las instituciones solicitan también los materiales de bioseguridad, tras dos años de pandemia de COVID-19. Sobre ello, el balance anual de Cecodap (Centros Comunitarios de Aprendizaje) reveló en julio que 96% de los centros educativos estudiados en nueve estados del país no fueron dotados con insumos de bioseguridad por parte del Ministerio de Educación en 2021

«Los costos de esos materiales en la mayoría de los casos fueron asumidos por docentes o las familias que integran la comunidad educativa», Carlos Trapani, coordinador del servicio jurídico de la organización. El 52 % de los planteles siguen reportando la falta de estos insumos para el año en curso.

Representantes señalan que los colegios piden bolsas de basura, jabón en polvo y otros artículos que no tenían inicialmente presupuestados.

«Te los piden a la hora de la inscripción incluso, aparte de toda la lista de útiles. Eso es un golpe al bolsillo. Y si los tienes a todos en un mismo colegio, te lo piden por cada niño», comentó Patricia Mora a Efecto Cocuyo

Los precios de los uniformes

Roberto Rimeris, presidente de la Cámara Venezolana de la Industria del Vestido (Cavediv), advirtió el 28 de agosto que las compañías de uniformes se han reducido en más del 93% en el país en los últimos 20 años. 

En entrevista en Unión Radio, afirmó que, de 400 empresas de ropa escolar que había en Venezuela, en 2022 solo quedan 25, por lo que hay un incremento de precios. La situación preocupa cada vez más a los padres y representantes. 

Desde hace más de cinco años, jóvenes venezolanos heredan camisas, pantalones o suéteres de hermanos o primos ante la imposibilidad de las familias para adquirir prendas nuevas. 

«Yo tengo cuatro: tres niñas y un niño. A él si me toca comprarle las cosas completas porque es mayor y no puede ponerse la ropa de las hermanas. Pero ellas si han usado cosas de él, que le van quedando pequeñas, el suéter, por ejemplo», comentó Iraida Fernández, ama de casa en San Martin. 

Padres arman grupos de WhatsApp para intercambiar prendas y así recortar gastos. Hoy en día, un solo conjunto de pantalón, camisa blanca y zapatos cuesta al menos tres salarios mínimos. Debido a ello, buscan las alternativas más económicas para enviar a los niños, niñas y adolescentes a clases con el uniforme correspondiente. 

¿Qué dicen los padres?

«La lista de útiles nunca ha sido obligatoria cuando los maestros son consientes. La cosa es que una mamá que no tiene te va a traer un cuaderno y unos creyones. Los que puedan que los compren y se pueden llegar a acuerdos con los que no», apuntó la docente Daisy Meza. 

Lila Vega, pediatra y coordinadora de la Red Venezolana de Padres y Representantes, dijo a Efecto Cocuyo que la emergencia educativa en el país abarca más que los precios elevados de los uniformes. Comentó que las escuelas deben ser sensibles a la hora de solicitar materiales. 

«Deben ver qué cosas pueden ser reemplazadas por material de reciclaje o material usado. Tal vez este año escolar debemos empezar a plantearnos urgente en declararlo en emergencia porque el sistema de educación en Venezuela es muy grave, con el agravante adicional de no tener datos duros para dar una respuesta. Estamos más allá de tener útiles escolares o no, que no deja de ser un problema a resolver», puntualizó Vega.

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