Protocolo sobre acoso y violencia sexual de la Ucab busca disuadir a los agresores

LA HUMANIDAD · 13 MAYO, 2021 10:22

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María Victoria Fermín Kancev | @vickyfermin


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El Protocolo para la Prevención y Atención en casos de Acoso y Violencia Sexual de la Universidad Católica Andrés Bello (Ucab), pionero en el sector, recoge el compromiso de sancionar estos comportamientos y acompañar a las víctimas, afirma la secretaria de la casa de estudios, Magaly Vásquez.

“Para nosotros un instrumento como este puede cumplir una importante función hasta disuasiva… es algo que creemos que puede ayudar a evitar que situaciones como estas se den”, afirmó en entrevista telefónica con Efecto Cocuyo.

La idea de elaborar el reglamento partió de una propuesta que hizo el Consejo de la Extensión Guayana de la Ucab el 14 de abril del 2020. Esto, luego de que se conociera que una exalumna de esa sede narró en redes sociales un supuesto caso de acoso del que ella habría sido víctima cuando estudiaba en la universidad.

En ese entonces, el Consejo acordó abrir un procedimiento disciplinario al profesor en razón del señalamiento que se estaba haciendo y solicitar pedirle al Consejo Universitario (CU) que considerara la elaboración de un protocolo para atender estos casos.

Una semana después, el CU asignó a una comisión –coordinada por Vásquez– para elaborar este protocolo, así como sugerir las modificaciones que consideraran necesarias a los reglamentos preexistentes para hechos similares.

El documento describe a detalle conductas que constituyen acoso sexual, pero también acoso laboral y cibernético, así como las consecuencias que estas acciones pueden acarrear en las víctimas. Ofrece una ruta de atención para quienes hagan las denuncias y establece distintas sanciones de acuerdo a la gravedad de las faltas y la naturaleza del agresor: alumno, profesor o miembro del personal administrativo.

Referencias en la región y Europa

Aunque la Ucab contaba con instructivos para abrir procedimientos administrativos en casos de acoso, “el protocolo hace este tema mucho más explícito, lo detalla, lo desarrolla de mejor manera”, insiste Vásquez.

Previo a la entrada en vigencia del documento, el 15 de septiembre de 2020, la comisión (que también incluyó a dos profesores y dos estudiantes) consultó a distintos miembros de la comunidad universitaria. Buscaron aplicar el enfoque de derechos humanos y evaluar la experiencia de otras instituciones de la región.

“Tuvimos en consideración un estudio que se había hecho con el grupo de Distintas Latitudes (mayo 2019) … solamente 60 de 100 universidades de América Latina consultadas informaron tener un protocolo sobre la materia… ninguna universidad venezolana tenía un instrumento como este”, explicó.

En total revisaron más de 12 protocolos y reglamentos; entre algunas referencias que evaluaron se incluyen casos de México, Chile, Ecuador y Colombia, así como un par de universidades de España.

Contra la revictimización

La Secretaria de la Ucab destacó que el procedimiento busca evitar la revictimización. En estos casos un abogado levantará un informe con la denuncia de la víctima y, si así lo desea la persona, estará presente durante el proceso un psicólogo.

También recalcó que, si bien la denuncia no puede ser anónima, el nombre de quien hace la acusación permanecerá en reserva en los documentos que se envíen a las instancias involucradas, para proteger su integridad y dignidad.

Ese informe que levanta la Comisión Disciplinaria se envía a la Facultad a la que pertenece el presunto agresor, para que el Consejo de Facultad evalúe el caso.

“Es el Consejo de Facultad el que evalúa si la situación califica como algunos de los casos de acoso como los que establece el protocolo y, en caso de que establezca que sí, acuerda abrir un procedimiento disciplinario conforme al reglamento… luego viene el recabar los elementos de prueba”.

La queja no debe presentarse exclusivamente ante la Comisión Disciplinaria, sino que se puede hacer en la escuela o Facultad a la que la persona pertenece. Si es un empleado podría ser ante la dirección de Recursos Humanos.

Sin embargo, también deja abierta la posibilidad de que la víctima acuda o plantee su queja “ante cualquier miembro de la comunidad universitaria que le inspire confianza para que le brinde orientación de a dónde debería acudir”.

Las sanciones se dividen en tres niveles de gravedad: desde una amonestación por escrito que va al expediente del sancionado hasta la destitución (profesor o empleado) o expulsión hasta por cuatro años o definitiva de la universidad.

Orientación y recomendaciones

El protocolo también establece que se le deben dar a la víctima las orientaciones acerca de las acciones que puede seguir tanto a lo interno de la universidad, como si quisiera denunciar ante los organismos competentes.

“El abogado que recibe la queja y que da esos primeros auxilios jurídicos, le informa a la presunta víctima, qué opciones tiene”, dijo Magaly Vásquez.

Agregó que el presunto agresor también tiene derecho a defenderse durante el proceso y puede hacerse acompañar o asistir jurídicamente.

Desde que se lanzó esta iniciativa, distintas universidades contactaron a la Secretaria de la Ucab buscando orientaciones. Afirmó que tienen la mejor disposición para contar su experiencia.

En la universidad también se creó un equipo técnico para elaborar un programa de formación y prevención contra el acoso. De momento han tenido sesiones de capacitación para profesionales, directores de escuela y algunos encuentros con estudiantes.

Está previsto que las autoridades realicen evaluaciones periódicas para conocer qué tanto conoce la comunidad universitaria el instrumento.

También tienen previsto realizar consultas para identificar si en algún momento sus miembros han sido víctimas de acoso y, en consecuencia, evaluar qué otras medidas se pueden aplicar para prevenir y erradicar esta forma de violencia.