“Para que sean posibles las transiciones, tú no bailas solo con quien quieres”, advierte Tomás Straka
El historiador, a 68 años del derrocamiento de Pérez Jiménez, aboga por el consenso para superar la actual crisis
En el 68° aniversario del derrocamiento de la dictadura de Marcos Pérez Jiménez, que se celebra este 23 de enero, el historiador Tomás Straka, director del Instituto de Investigaciones Históricas de la Universidad Católica Andrés Bello (Ucab), afirmó que generar consenso amplio constituye el principal desafío para superar la actual crisis venezolana.
En entrevista concedida a El Ucabista, periódico institucional de la universidad privada, Straka resaltó que el éxito de la transición democrática de 1958 radicó en la capacidad de conciliación entre actores muy diversos y enfrentados: partidos políticos (Acción Democrática, Copei, URD y PCV), militares, Iglesia, empresarios, estudiantes, sindicatos e intelectuales.
“Ese esfuerzo colectivo evitó el fracaso que sufrieron procesos similares en Cuba y Argentina. El Pacto de Puntofijo, firmado el 31 de diciembre de 1958 en la residencia de Rafael Caldera, estableció reglas mínimas clave: defensa de la constitucionalidad y del resultado electoral, gobierno de unidad nacional sin hegemonía de ningún partido y presentación de un programa común ante el electorado”, dijo.
Straka lo calificó como “uno de los consensos políticos más cívicos e institucionales de América para construir una democracia”.
“Para que sean posibles las transiciones, tú no bailas solo con quien quieres”, advirtió el académico. “Tienes que deponer algunas de tus aspiraciones más extremas si el otro también las puede deponer. Todo eso en un marco de un amplio consenso social, no solamente de los partidos políticos”, añadió.
Partidos debilitados
Straka señaló que, en la Venezuela de 2026, los partidos políticos —vehículo principal del consenso en 1958— aparecen debilitados e intrascendentes tras dos décadas de cambios en la dinámica política y restricciones a la participación ciudadana.
La sociedad, según analiza, debe encontrar nuevas formas de organización e instituciones alternativas para generar acuerdos.
“La sociedad venezolana tiene que ver, de cara al 23 de enero –ya que no tenemos mecanismos para crear consensos–, cómo los podemos generar el día de hoy”, planteó.
“Tenemos que ver qué podemos hacer para sustituir eso que fueron los partidos por lo que haga falta hoy”.
El historiador atribuyó parte de la profundidad actual de la crisis —que describió como “ruina de la república y empobrecimiento de la democracia”— a la desmemoria histórica. En los años 90, criticar los defectos de la democracia llevó a desechar todo su valor y a considerar que “nada valía la pena”.
“La desmemoria se paga muy caro”, enfatizó. “Nunca ha sido más urgente reconstruir una república y fortalecer la democracia”, concluyó Straka.
Para lograrlo, sotiene, Venezuela requiere una “terapia” colectiva: revisar cómo se llegó a este punto, aprender de los errores del pasado y recuperar la lección central del 23 de enero: solo con pactos amplios y capacidad de conciliación se reconstruye un orden republicano y democrático sostenible.
