Ni los juguetes Clap pudieron con el vacío de las plazas de Caracas este #25D - Efecto Cocuyo

LA HUMANIDAD · 25 DICIEMBRE, 2018 18:42

Ni los juguetes Clap pudieron con el vacío de las plazas de Caracas este #25D

Texto por Alejandro Benzecry

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En la Plaza Diego Ibarra, en el Municipio Libertador, uno de los pocos presentes dijo que “nunca había visto” el lugar tan vacío. Lo que más le llamó la atención a Edinson Díaz fue que la plaza estaba sola, a pesar de que “los juguetes Clap” habían llegado a su comunidad, El Junquito.

El hombre, de 30 años, estaba jugando con su hijo un día después de Navidad. El niño, de dos años, montado en una moto cuatro ruedas de juguete que le trajo Santa, y el padre desplazándolo. “La verdad es que no estamos estrenando el regalo. Lo compré usado, pero mira cómo se divierte”.

Tanta tranquilidad un 25 de diciembre confundió a una mujer que acompañaba a su hijo y su nieta en la Plaza Don Bosco de Altamira. “No sé si esto es paz o es tristeza”, dijo la señora, quien no quiso revelar su nombre.

“Vine a despejar un poco la mente con mi familia, pero ver una Caracas tan apagada me preocupa. Años atrás las plazas estaban llenas de niños estrenando sus juguetes. Hoy, tenemos esto”, agregó.

Las plazas que visitó Efecto Cocuyo este 25 de diciembre, estaban prácticamente vacías. Entre las 12:00 pm y las 3:00 pm, los espacios que la familia venezolana frecuentaba tradicionalmente el día después de Nochebuena, contaban con la mínima asistencia.

“Esta no es Venezuela. O por lo menos no era así”, lamentó Carlos Hernández en Los Próceres. A la 1:30 de la tarde el lugar estaba despejado. “Antes no podías ni caminar aquí. No podías entrar con el carro siquiera. Esta soledad es el reflejo de la cantidad de gente que se ha ido. De la cantidad de gente que no tiene ni para comprar un regalo”, aseguró el padre de 32 años, que asistió a Los Próceres con su hijo para que estrenara su bicicleta.

La Plaza Bolívar del Municipio Libertador sí tenía más movimiento. Sin embargo, “no hay comparación con otras Navidades. A esta hora ya estaba repleta”, aseveró Antonio Rivas, de 42 años, a las 2:00 pm.

El habitante de El Cementerio visita la plaza todos los años y numerosos fines de semana para “desconectarse un poco”. Sin falta, acude con sus hijos todos los 25 de diciembre para que jueguen con los regalos que “con mucho esfuerzo”, les regaló su padre el día anterior.

“La vida está dura para todos. Al Niño Jesús le costó llegar, pero sí pudo”, subrayó.

Foto: Yamel Rincón 

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