Murió José Breijo, el preso político uruguayo-venezolano bajo arresto domiciliario

Falleció sin volver a conocer la libertad, tras dos años de haber sido detenido

Este jueves se conoció el fallecimiento de José Ricardo Breijo, ciudadano uruguayo-venezolano de 71 años, quien se encontraba bajo arresto domiciliario desde mayo pasado. Había permanecido más de dos años detenido en la cárcel de Tocuyito, en el estado Carabobo, acusado de “terrorismo”.

La noticia fue anunciada por el periodista y activista Carlos Julio Rojas a través de sus redes sociales. Rojas, quien acompañó de cerca el caso, lo describió como “hermano de vida” y responsabilizó a las autoridades por el deterioro de su salud y por haberle negado la libertad plena “hasta su último aliento”. Atribuyó la muerte a complicaciones respiratorias derivadas de las condiciones de reclusión.

Breijo fue detenido a finales de 2023 después de fotografiar una bandera con inscripciones en árabe en un local comercial de Caracas, en el contexto del conflicto entre Israel y Hamás. Según su testimonio y el de organizaciones de derechos humanos, intentaba vender la imagen para costear un tratamiento médico.

Fue acusado de terrorismo, una imputación que defensores calificaron de arbitraria. Permaneció recluido en varias cárceles, la última Tocuyito, donde su salud se deterioró gravemente: perdió casi 60 kilos (de unos 120 a cerca de 62), desarrolló edema pulmonar y otras afecciones, y sufrió, según denuncias, tratos crueles e inhumanos.

En mayo de 2026 recibió una medida de arresto domiciliario por razones humanitarias. Al regresar a su apartamento en el edificio Pasquiareli de Bello Monte (parroquia El Recreo, Caracas), lo encontró ocupado por un funcionario del Grupo de Operaciones Especiales (GOES) de la PNB que habría participado en su detención.

Durante varios días durmió en el pasillo del edificio, ayudado por vecinos, hasta que recuperó la vivienda, aunque desvalijada y sin la mayoría de sus pertenencias. Poco después fue hospitalizado por un derrame pleural; permaneció 19 días internado y recibió el alta el 15 de junio, para continuar el arresto domiciliario bajo supervisión médica.

Nacido en Uruguay, Breijo llegó a Venezuela en 1979 para trabajar como cocinero en un hotel de Caracas; se casó con una venezolana y se quedó en el país. No contaba con familiares directos cercanos en Venezuela; su hijo reside en Buenos Aires.

Activistas y organizaciones de derechos humanos han presentado su caso como emblemático de las detenciones arbitrarias y las condiciones carcelarias en Venezuela. Rojas lo despidió como “mártir” y llamó a continuar la lucha por la liberación de todos los presos políticos.