Migración venezolana: entre el insilio y el exilio #FestivalCocuyo

LA HUMANIDAD · 15 OCTUBRE, 2021 07:48

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Albany Andara Meza | @AlbanyAndara


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¿Cómo cubrir la migración de 5 millones de venezolanos alrededor del mundo, desde dentro y fuera del país? Esta fue la pregunta central que respondieron las expertas que participaron en la cuarta edición del Festival Cocuyo 2021, este 14 de octubre. 

Bajo la moderación de Laura Weffer, directora editorial de Efecto Cocuyo, las periodistas Gina Morelos y Mabel Sarmiento, en conjunto con la psicóloga clínica Yorelis Acosta, conversaron sobre la cobertura de la crisis migratoria de Venezuela desde el punto de vista emocional y humano. 

Las tres ponentes coincidieron en que es necesario abarcar las historias de los migrantes desde distintos enfoques multiculturales y recibir herramientas de otras disciplinas para contar estos temas con responsabilidad. También ofrecieron diferentes claves y herramientas para periodistas que se encuentren trabajando en proyectos relacionados a la movilidad interna y externa de personas provenientes del país.  

Migración venezolana: entre el insilio y el exilio #FestivalCocuyo

Flujo migratorio interno: ¿cómo cubrirlo? 

Mabel Sarmiento, coordinadora de redacción de Efecto Cocuyo y periodista con experiencia en temas de crisis humanitaria compleja y migración, explicó el flujo migratorio interno que se vive en Venezuela y señaló el término insilio como lo opuesto a exilio. La palabra fue definida anteriormente por el psicólogo Sócrates Serrano, en la Escuela Cocuyo, como «el exilio hacia adentro, personal, emigrar sin viajar, mudarse de un país sin moverse”.

Sarmiento recordó las movilizaciones internas que se registran en Venezuela, de personas enfermas que viajan desde el interior hasta Caracas en búsqueda de tratamientos médicos. También comentó que incluso dentro de un mismo municipio pueden existir insiliados que se trasladan por falta de servicios o condiciones de inseguridad, como ocurrió con habitantes de la Cota 905 durante los enfrentamientos de bandas delictivas en julio de 2021. Llamó a estas situaciones migraciones forzadas. 

«Decimos que esta migración es forzada porque la gente está precisamente tratando de sobrevivir y ni siquiera consigue estar a salvo al lugar donde se dirige», dijo. Recalcó que los y las periodistas deben sentir empatía con la gente que se queda dentro del país y que es indispensable construir relaciones de confianza duraderas, que permitan desarrollar un seguimiento de los procesos.

Entre las recomendaciones que ofreció para cubrir la migración se encuentran:

1️⃣ Tejer redes y alianzas con otros medios para lograr una cobertura masiva.

2️⃣ Buscar alianzas con organizaciones no gubernamentales que están trabajando en el sitio, debido a que estas suelen levantar datas que los organismos oficiales no tienen o no publican. 

3️⃣ Construir redes con las fuentes directas de observación en las comunidades.

4️⃣ Seguir haciendo seguimiento: regresar a la zona y levantar las historias que van quedando.  

Así mismo, expresó que es fundamental que los periodistas y comunicadores se formen en materia de terminología y derechos humanos, para no victimizar más a las personas que sufren y se sienten extranjeros en su propia tierra. 

Historias humanas tras la movilidad 

Gina Morelos, periodista y asesora de la Deutsche Welle Akademie para Efecto Cocuyo, señaló el reto que significa contar la migración venezolana y recordó que esta es, más allá de una movilidad humana, un derecho. 

También puntualizó que es indispensable saber que el tema no solo se trata de números, sino de las historias detrás de las cifras, que deben ser tratadas desde distintos enfoques y con una formación previa que ayude a comprender la situación. 

Mencionó el proyecto Puentes de comunicación: cómo cubrir la migración y el refugio de venezolanos, desarrollado en alianza de Efecto Cocuyo y la Deutsche Welle Akademie, donde varios periodistas de América Latina comenzaron a prepararse para entender lo que representaba la migración venezolana durante el primer año de pandemia. 

«Creo que estábamos en un escenario muy complejo, que era contar el tema de la urgencia sin una agenda previa y sin análisis más allá de lo que la crisis política de Venezuela representaba para quienes expulsaba. Sin embargo, seguimos a los caminantes y abordamos sus historias, entendimos que cada término tiene una implicación jurídica para cada una de las personas que atraviesan esa condición», expresó Morelos. 

Enumeró 10 retos y claves para estudiar a los migrantes:

1.- Hay que entender que la migración y el insilio son una cobertura de largo plazo que llegó para quedarse. 

2.- Requiere de una estrategia integral de cobertura que involucre otras disciplinas que capaciten a las y los periodistas y fortalezcan el proceso.

3.- Se exige pensar en los derechos humanos en clave de los distintos enfoques multiculturales. 

4-. Es necesario aprender a armar historias a partir de la vida de los otros: no solo es echar un cuento.

5.- El éxodo y el insilio son difíciles de caracterizar. Las características son inagotables e inacabadas en la medida en que todo lo que va ocurriendo en el país va suponiendo nuevos desafíos. 

6.- Siempre se debe revisar las dinámicas históricas de los desplazamientos.

7.- No hay que olvidar hacer seguimiento a las decisiones políticas y los impactos que tienen en las personas que se están moviendo.

8.- Los números no son suficientes para explicar migración e insilio. Requieren historias con silencios y mapas emocionales.

9.- Hay que abordar migración e insilio en tanto género, diversidad y reunificación familiar. 

10.- Contar sobre los que se quedan es contar el país que se queda, el que cambia, el que se transforma y el territorio que evoluciona.

«Estamos intentando estudiar con rigor lo que representa contar a un país que no se queda quieto. Un país que se mueve hacia afuera, pero que se quiebra y se levanta por dentro. Esto nos exige aguzar la mirada de otra forma», declaró Gina Morelos. 

Migración venezolana: entre el insilio y el exilio

Trabajos de investigación en las fronteras

Yorelis Acosta, psicóloga clínica y coordinadora del área sociopolítica de Cendes (Centro de Estudios en Derecho y Salud), cerró el espacio narrando su experiencia en investigación sobre la migración venezolana en cuatro puntos de la frontera colombo-venezolana. Destacó el trabajo realizado en colaboración con la Universidad Central de Venezuela, Medianálisis y la Universidad Católica Andrés Bello, titulado: Venezuela, un país en retroceso. 

El proyecto comenzó en enero y se levantaron datos desde febrero hasta abril de 2021. Se entrevistaron a 21 migrantes y 16 trabajadores humanitarios. Acosta fue la encargada de diseñar la estructura metodológica que sostuvo la investigación. 

«Establecimos cómo trabajan las ONG en Colombia y en Venezuela. En nuestro país trabajan en un bajo perfil: las ONG venezolanas no quieren usar las redes por temor a las represalias. Mientras que las ONG de Colombia tienen plataformas, redes de apoyo y puntos de asistencia para migrantes. Pero nuestros migrantes son tan vulnerables que desconocen las opciones de ayuda que pudieran recibir», destacó. 

Señaló que, de 21 migrantes entrevistados, 15 no tenían celulares debido a que tuvieron que venderlos para movilizarse o comprar alimentos. Recordó que un migrante contó que llevaba cuatro años sin ver televisión. Concluyó que hay un grupo importante de personas desinformadas que viven en realidades distintas, pero que salen del país empujados por el hambre, los problemas económicos y la falta de oportunidades. 

Además destacó que los migrantes están expuestos a verse afectados psicológicamente por las duras travesías. Culminó diciendo que la psicología social puede ayudar a los periodistas para lograr una mejor cobertura o comprensión de los procesos sociales que buscan estudiar.