La violencia carcelaria se trasladó a las celdas de detención preventiva, advierte el OVP

LA HUMANIDAD · 12 ABRIL, 2016 21:17

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Vanessa Moreno Losada | @MoreLosada24


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En Venezuela, aquellas personas que son detenidas por presuntamente cometer un delito deben pasar 96 horas en las celdas del cuerpo policial que hizo la aprehensión. Así lo determinan las leyes en el país, pero en la práctica se conocen casos de detenidos que pasan hasta tres años sin ser trasladados a un centro penitenciario donde puedan tener acceso a comida, actividades educativas y recreativas; es decir, a una rehabilitación.

La información fue suministrada por el Observatorio Venezolano de Prisiones (OVP) luego de realizar un estudio en 10 centros de detención preventiva en el Área Metropolitana de Caracas (AMC). En 2015 se encontraban 761 personas detenidas en estas sedes, cuando tienen capacidad para albergar a 263 reclusos.

Aunque es una muestra pequeña, en comparación con la cantidad de cuerpos policiales que existe en el país (142), los datos registrados por el OVP sirven para reflejar el hacinamiento que encierran las comisarías, el cual ronda el 443% en algunos casos, como, por ejemplo, en la sede de la Policía de Chacao.

La organización que vela por los derechos humanos de los privados de libertad contabiliza aproximadamente una población de 22.000 detenidos en celdas policiales.

“Tal situación se traduce en la falta de movilidad por parte de los detenidos dentro de las celdas de reclusión, la violación del espacio personal de cada individuo y la falta de ventilación. Las personas detenidas se ven obligadas a dormir en el suelo, algunos de pie o en ‘aéreos’ (hamacas)”, publicó el OVP en su informe anual.

De acuerdo con Humberto Prado, director de la ONG,  el uso excesivo de la privación de libertad como medida preventiva a un delito, el retardo procesal y la falta de autorización de traslados a los recintos penitenciarios ha decantado en el hacinamiento de personas en las sedes policiales.

“Se ha trasladado el problema de la violencia a las comisarías, donde ya se han reportado casos de huelgas de sangres, decapitados, secuestro de funcionarios, entre otros hechos violentos. Esto es algo que se debe revisar”, manifestó Prado este martes, 12 de abril.

En 2015, se registraron 14 personas fallecidas y 72 heridos por hechos violentos que se suscitaron en las celdas policiales. OVP contabilizó que 171 reclusos se fugaron de estos sitios de detención además de que protagonizaron 12 motines.

“Hemos registrado una disminución en los casos de violencia en los centros penitenciarios. Quizás se deba a la aplicación del Nuevo Régimen que se implementa bajo un esquema militar donde eres aislado sino cumples a esos lineamientos o hasta que te trasladen a un centro de reclusión o hasta que te adaptes al tipo de mecanismo.  ¿Porque quieras proteger la vida, entonces, esa persona no tiene derecho al trabajo, al estudio, no tiene derecho a tener un plan de vida mientras termine su tiempo de reclusión?”, dijo Prado.

Desde 2012 la cantidad de fallecidos en las cárceles venezolanas comenzó a disminuir. Ese año tuvo un repunte de violencia con 591 muertos y 1.132 heridos. La reducción en la cantidad de personas que perdieron la vida fue de 66% hasta 2015 y para los lesionados fue de 95%.

“Entre 1999 y 2015, han sido asesinados 6.663 internos y han resultado heridos 16.442 en diferentes centros penitenciarios de Venezuela. Nadie se ha hecho responsable de esas muertes”, recordó Prado.

crisis en calabozos policiales

 

El hacinamiento en las cárceles

De acuerdo con la información que maneja el OVP, para 2015 había 46.691 personas en los centros penitenciarios del país. De esta cantidad, 19.475 tienen una condena establecida, pero los otros 26.477 no han terminado su proceso judicial. Además, existe un grupo de 273 personas que están en los destacamentos de trabajo y otro de 466 que están en depósitos policiales y régimen de confianza.

Humberto Prado enumeró que en los cinco años de gestión del Ministerio para Servicios Penitenciarios se han cerrado siete cárceles y solo se han construido dos. El OVP maneja una cifra de hacinamiento de 125% para 2015.

“El problema de hacinamiento se agudiza al cerrarse los establecimientos penitenciarios sin que se cuenten con nueva infraestructura para albergar a los detenidos”, dijo el director del OVP y agregó que a estas medidas se le suma como consecuencia una reacción negativa tanto de la población reclusa como de sus familiares; además de que dejaron sin cárceles a ciudades importantes como, por ejemplo, Caracas. “Eso estaría bien si no hubiese tanta delincuencia, pero no es así. Todos los detenidos en Distrito Capital paran en Miranda, Carabobo y Aragua”, manifestó.