Guía de recomendaciones: ¿Cómo salir del estado de alerta?
Establecer horarios y cuidar la alimentación, entre otras rutinas, ayudan a salir del estado de alerta

A una semana de los sismos que sacudieron el país, retomar pequeñas rutinas en la vida diaria es necesario para salir del estado de alerta general en la ciudadanía. La ansiedad extrema, el sentimiento de hipervigilancia, el insomnio, las pesadillas, las migrañas o la tensión muscular son reacciones comunes ante un desastre natural que se pueden abordar progresivamente.
Cuando volver a las actividades del día a día genera culpabilidad en la población, el primer paso para mejorar la salud mental es autopreservarse. Para salir del estado de alerta, la psicóloga y terapeuta psicosocial, Francys Burgos, recomienda empezar a integrar pequeñas rutinas con tareas básicas como despertar en un horario fijo, cuidar la alimentación o priorizar la higiene personal en casa.
Lo que describe como pequeños extractos de autocuidado es lo que permitirá empezar a regular el sistema emocional. Si se inicia una rutina laboral o escolar sin priorizar el bienestar, las crisis emocionales pueden empeorar en la población. “Escuchar el cuerpo y entender que lo que está sucediendo es una respuesta nos ayuda a integrarlo, que deje de ser una reacción y regularnos en el transcurrir de los días”, comentó.
Integrar horarios a la rutina diaria
Según la especialista, los horarios ayudan a la previsibilidad. Como seres humanos ante crisis como la causada por el doblete sísmico, saber cuál es el siguiente paso es fundamental. “Podemos trabajar el control de nuestras propias vidas, donde la voluntad es propia y no está el factor de riesgo o sorpresa”, señaló.
Dar un espacio para el duelo
Destacó que el proceso para sanar es individual y que, para quienes aún no se sienten preparados para retomar el día a día, lo mejor es evaluar el entorno y cómo podemos afrontar el duelo generalizado. Ante la necesidad de trabajar, recomendó establecer espacios y horarios para ser productivos, pero también reconocer los sentimientos.
“Al darnos momentos podemos entender que la realidad cambió, que me puedo permitir estar triste y que también me puedo permitir estar tranquilo. La culpa del sobreviviente se puede manejar a través de honrar lo que otros no pueden hacer: lo que puedo, desde donde estoy y con lo que tengo”, concluyó.
Mantener redes de apoyo
Ante una crisis, una reacción natural puede ser alejarse del entorno familiar o sobreinformarse con el contenido. Burgos recalcó que las redes de apoyo familiar y comunitarias deben mantenerse activas para el acompañamiento ante un duelo colectivo.
Dentro del autocuidado, también sugirió limitar la información que se consume a diario. Procurar que el contenido en redes sociales acompañe, sostenga o aporte es esencial para no caer en el morbo o la sobreexposición. “Es necesario entender que no lo podemos y no vamos a saberlo todo”, insistió.
¿Qué señales debemos monitorear?
La psicóloga detalló que las pesadillas constantes, la somatización con enfermedades físicas y el aislamiento del entorno son señales de alerta en las personas que están ante un posible colapso emocional. Insistió en que si se identifica alguna señal lo mejor es acudir a un profesional.