“Estamos en la etapa del desmontaje del gobierno chavista”: lectura de Juan Carlos Apitz a un mes del 3 de enero
El decano de la Facultad de Ciencias Jurídicas y Políticas de la UCV cuestiona el proceso de transición que se prevé para Venezuela. “Aquí hay víctimas, pero no hay responsables”, dijo ante la falta de resistencia frente al operativo militar estadounidense. Como en Turandot, citó: Nadie duerma.
La madrugada del 3 de enero de 2026, el decano de la Facultad de Ciencias Jurídicas y Políticas de la Universidad Central de Venezuela, Juan Carlos Apitz, despertó con las explosiones que sacudieron Caracas.
Los vidrios de las ventanas de su casa vibraron. Buscó información en redes sociales y pronto leyó afirmaciones sobre bombardeos en varios puntos de la capital. El comunicado oficial del gobierno nacional, publicado sin que el jefe de Estado saliera a hablar, confirmó sus sospechas: algo grave ocurría.
“Publicaron el comunicado y nadie salía a dar la cara”, recordó Apitz en el seriado “Llegaron los gringos, Venezuela tutelada”, conducido por Luz Mely Reyes al mes de la llamada Operación Absoluta por parte de las fuerzas militares estadounidenses en territorio venezolano.
La primera alocución vino del ministro de Defensa, Vladimir Padrino López, grabada, lo que no le generó confianza.
Apitz cuestionó la figura jurídica que colocó a Delcy Rodríguez como presidenta encargada. Revisó la sentencia de la Sala Constitucional del Tribunal Supremo de Justicia y notó que no especifica el plazo de la encargaduría. “El artículo 234 constitucional establece 90 días prorrogables por otros 90”, explicó. “Eso no se dice claramente en la sentencia”, agrega.
El decreto de conmoción exterior apareció primero en la página del TSJ el mismo día de esa decisión, no en la Gaceta Oficial. “Creo que la Sala Constitucional se quedó corta”, afirmó. Para él, la situación se asemeja a una ausencia temporal, pero sin límite definido se abre la puerta a irregularidades. A los 180 días, si se prorroga, según explica este experto, debe declararse ausencia absoluta y convocarse elecciones en los 30 días siguientes.
¿Qué pasó?
Lo que más le sorprendió a Apitz del operativo fue la falta de resistencia. “No hubo un solo tiro para repeler este operativo militar desarrollado por el gobierno norteamericano”, dijo. “Aquí hay víctimas, pero no hay responsables”. Criticó que el ministro de Defensa permanezca en el cargo pese a las fallas evidentes: baterías antiaéreas, radares y drones no se activaron.
Lo mismo ocurrió con el dispositivo de seguridad interna y las policías. Recordó los grandes gastos en armamento que se justificaron para proteger la soberanía. “Nos quitaron un presupuesto justo, un salario digno para invertirlo en armamento que a todas luces no funcionó”, denunció. “¿Dónde está ese dinero? ¿Por qué no se invierte ahora en la universidad venezolana?”, añade.
Sobre el rol de Estados Unidos, Apitz fue claro. La operación ejecutó una orden judicial para llevar ante tribunales estadounidenses a acusados por narcotráfico y terrorismo, pero transgredió la soberanía venezolana.
“Eso no se puede negar y no es aceptable”, señaló, porque la Constitución lo prohíbe. Sin embargo, insistió en que las Fuerzas Armadas y organismos policiales no cumplieron su deber de proteger la integridad territorial.
Rechazó cualquier pretensión de que los recursos naturales, especialmente el petróleo, pertenezcan a Norteamérica. “El petróleo es de los venezolanos”, subrayó. “Bienvenido todo aquel que quiera comprar el petróleo venezolano, pero quien tiene que administrar ese dinero tiene que ser los venezolanos”.
¿Hacia la transición?
Para avanzar hacia una transición democrática, Apitz priorizó la libertad incondicional de los presos políticos. “Este gobierno se mantiene todavía en el poder por la represión”, explicó.
“Mientras haya mecanismos de represión para perseguir a la disidencia política, ahí estará este gobierno ejerciendo el poder”.
Una vez eliminada la represión, vendría la presión ciudadana para reconocer los resultados del 28 de julio de 2024: instalar un nuevo Consejo Nacional Electoral, contabilizar las actas custodiadas en el Banco Central de Panamá y proclamar al ganador legítimo.
Apitz se alineó en parte con las etapas propuestas por Marco Rubio —desmontaje del gobierno chavista, estabilización y transición—, pero advirtió riesgos.
“Ahorita estamos en la etapa del desmontaje del gobierno chavista. Esa es la tarea que le dieron a Delcy Rodríguez, porque de lo contrario la van a presentar a ella en los tribunales norteamericanos”.
Alertó contra cualquier entrega de recursos naturales a cambio de impunidad. “Para salvar el pellejo entreguen los recursos naturales venezolanos, eso sí es inaceptable”, dijo.
Recordó el petróleo entregado a Cuba, que calculó en 47 mil millones de dólares. “Eso no puede pasar ahora”. En cuanto a justicia transicional, rechazó que sirva para blanquear delitos. “La justicia descansa en la verdad”, afirmó. Exigió fijar los hechos de los últimos 26 años, hacer responsables a quienes delinquieron —incluidos delitos de lesa humanidad— y recuperar la renta petrolera desviada.
“Ese dinero tiene que ser devuelto al erario público porque ese dinero tiene que ser invertido en educación, en salud, en infraestructura, en seguridad”.
Al cierre, Apitz llamó a la vigilancia permanente. Y como en el aria del acto final de Turandot, Nessun Dorma, citó: “Nadie duerma”. “Este no es el momento de distraerse. Este no es el momento de dormir. Este es el momento de estar atentos, de mantenernos en vigilia para que los ciudadanos empujemos lo que está planteado en este momento en Venezuela”, concluyó.
“Unidos, por más diversidad de criterios que tengamos, empujemos la situación para que logremos que en Venezuela podamos otra vez vivir en libertad y en prosperidad”.

Este episodio, así como el resto de este especial, reafirma el compromiso de Efecto Cocuyo por analizar estos momentos convulsos y contribuir a la memoria colectiva en un contexto de incertidumbre geopolítica.
