Entre réplicas y lluvia, 400 refugiados en el Nuevo Circo esperan por reparaciones de sus edificios
Un campamento improvisado se mantiene en la Plaza de Toros desde el terremoto del 24 de junio
Las carpas ordenadas en filas no resistieron la lluvia de la madrugada de este martes. Casi todos se empaparon bajo el aguacero inclemente: adultos, ancianos, niños mojados en la oscuridad de un campamento improvisado. El trueno que retumbó a las 2 a.m. les erizó la piel y despertó los miedos apenas reprimidos, por eso ninguno ha logrado dormir. Es 30 de junio y desde hace seis días hay al menos 400 personas en la Plaza de Toros de Nuevo Circo, municipio Libertador del Área Metropolitana de Caracas, provenientes en su mayoría de los edificios Opppe 15 y Bicentenario 3 de la Misión Vivienda Venezuela.
Frente a ellos, al complejo de apartamentos le faltan paredes y muros. Son las huellas del doble terremoto que golpeó a Venezuela la semana pasada.
Tras el movimiento telúrico del 24 de junio, los vecinos afectados se mantienen frente a las edificaciones a la espera de un informe oficial y las reparaciones pertinentes. En este grupo hay 76 niños de todas las edades, cuidados por sus padres, quienes se acomodan como pueden en la que alguna vez fue una famosa arena taurina, construida durante la dictadura de Juan Vicente Gómez hace 107 años para sustituir al antiguo Circo Metropolitano.

Aunque aseguran que la policía de la ciudad vigila la zona constantemente, residentes se organizan para montar guardias nocturnas en las entradas principales donde han pegado carteles para solicitar información sobre desaparecidos en La Guaira, a 30 kilómetros de distancia. Los rostros en los avisos son familiares de algunas de las personas que permanecen refugiadas en el Nuevo Circo.
“Todos tratamos de mantener la seguridad. En un momento uno, en un momento otro. Sobre todo en la tarde, que no se meta gente desconocida. La misma comunidad se organiza en turnos. Hay una comisión policial también”, expresó Tibisay Díaz, de 62 años, a Efecto Cocuyo.
Colchones, cajas de donaciones, pequeñas cunas provisionales, pañales, montones de ropa, ventiladores de pedestal, banquitos, cafeteras sobre mesitas plásticas, almohadas y bolsas negras se extienden por doquier. Yeraldyn Chagaray, una de las voceras del sitio, contó que las carpas han sido donaciones de voluntarios independientes o instituciones béneficas.
Niños pequeños se persiguen unos a otros entre las columnas y escaleras del lugar, su risa es un sonido ajeno a los murmullos de preocupación de los adultos que se agolpan en torno a las esquinas y sobre las camas en el suelo. Los perros duermen en sueños livianos e intranquilos. Todos afinan el oído al menor ruido que indique lluvia o temblor. Las réplicas sísmicas les crispan los nervios.

“Anoche fue bastante complicado para las personas que estamos aquí. No todas tienen carpas, no todas cuentan con un buen resguardo. Tenemos el techo en la parte frontal. Sin embargo, cuando llueve se moja toda la parte interna. A las personas que tenían carpas y ropa en la parte de atrás se les mojó absolutamente todo. Niños, personas con discapacidad, personas en sillas de ruedas también pasaron por la misma situación”, aseguró Luciana Pérez*.
Adentro, en las áreas techadas de la plaza, madres con bebés se hacen espacio. Las filtraciones dibujan mapas de humedad en cada pared, en la madrugada se formaron goteras que crearon decenas de charcos de agua que varios trapearon en la mañana.


“En la parte de afuera hay personas que se están quedando en carpas, otras en toldos. También se le mojaron todas su pertenencias. A las 2 a.m. hubo un trueno bastante fuerte y el nivel de alerta de todos —que estamos con el trauma del terremoto— es tal que corrimos desorientados hacia afuera. Todo el mundo estaba mojado anoche”, dijo Pérez.
El vaho a humedad atraviesa los pasillos y un leve olor a orina se mezcla con el del detergente para pisos. Pérez agregó que el aledaño Museo de Arquitectura les ha prestado ayuda con el resguardo de varios niños y personas con discapacidad.
“Hay un paciente con Epoc (Enfermedad Pulmonar Obstructiva Crónica) que no puede mojarse. Sin embargo, se mojó. Fue resguardado y esta mañana fue atendido. En la parte de adelante del Museo de Arquitectura se encuentran también vecinos de edificios y lugares cercanos que están viviendo esa misma situación. Algunos tienen carpas, otros todavía no han sido dotados de carpas. La noche fue muy dura”, añadió.

Sin bañarse ni poder cocinar
Ocho baños portátiles instalados en la entrada principal de la Plaza de Toros del Nuevo Circo sirven para las necesidades básicas de los refugiados. Dentro de la edificación hay otro par de baños públicos en los que la gente se lava el rostro o se viste. Almacenan el agua en cinco tanques medianos que se reabastecen con regularidad. Algunas de las personas resguardadas no han tomado una ducha desde el 24 de junio, debido a que no se han dispuesto espacios para ello dentro de la plazoleta.


“Algunos suben hasta el edificio a bañarse, a pesar de que nos han dicho que no podemos estar en los apartamentos. Pero eso es muy rápido, cuestión de diez minutos. Los que viven en los pisos más afectados obviamente no pueden hacer eso. Además, hay gente que le da miedo que ocurra otra réplica y los agarre allá arriba en sus baños”, apuntó Pérez.
Tibisay Díaz advirtió que hasta la plaza han llegado decenas de donaciones entre ropa, pañales, zapatos y cobijas para los afectados. Cuentan con una amplia cantidad de alimentos crudos, pero el problema principal es que no tienen dónde cocinarlos para 400 personas. De esta forma, solo se reparten comidas calientes donadas por restaurantes o voluntarios durante el día. Varias familias resuelven lo referente a sus almuerzos o cenas de formas independiente.
Cuáles son los daños
De acuerdo con los testimonios de los vecinos afectados del Opppe 15, el Estado venezolano ha realizado alrededor de tres inspecciones en el complejo de apartamentos desde el 25 de junio y hasta la fecha. El sitio cuenta con 12 pisos donde vivían poco más de 130 familias.
“De primer momento, cuando hubo el movimiento se cayeron muchas paredes. Logramos desalojar a todos con vida y sin lesiones graves. El día después del terremoto llegó Defensa Civil junto con el gobierno de Distrito Capital. Ellos hicieron un primer recorrido por piso 1 y designaron una comisión. Hicimos una revisión de las columnas y de la parte estructural del edificios y se determinó que este se encontraba en condiciones, que había resistido bien”, explicó Johan Rojas, consultor técnico de mantenimiento del Metro de Caracas, uno de los beneficiarios del Opppe 15.
Los especialistas aseguraron a la comunidad que el doblete sísmico afectó “solo a la parte de mampostería” y que las consecuencias alcanzan desde mezzanina hasta el tercer piso.


“En las tres revisiones ellos nos dicen que los accesos están comprometidos. En el piso 1 todas las paredes están agrietadas y tienen expuestos muchas partes de frisos. En la parte de las escaleras y en la parte superior de cada uno de los accesos del edificio hay paredes que todavía están a medio caer. Corremos el riesgo de que, como todavía sigue el movimiento de tierra, se caiga una mientras que las personas están pasando”, dijo Rojas.


La comunidad que se refugia en la Plaza de Toros del Nuevo Circo intenta tener paciencia respecto a la revisión formal de sus edificios, pero el agobio es palpable. Decenas acuden a sus trabajos para cumplir con sus obligaciones, mientras que otros se mantienen a la espera sin casi moverse de sus carpas.
“Entendemos que están concentrados en otros sitios que quedaron peor, como La Guaira. Lo que esperamos es que vengan lo más pronto posible a entregarnos un informe oficial y nos digan que ocurrirá. Si lo van a reparar o hace falta demoler algo”, expresó Rojas.


Según las cifras oficiales, el doble terremoto del 24 de junio ha dejado 1.943 fallecidos, 10.571 heridos y 15.866 damnificados. El presidente de la Asamblea Nacional, Jorge Rodríguez, informó este martes a la 1:30 p. m. sobre la habilitación de 14 refugios en el estado La Guaira y 55 más entre Caracas, Miranda y otras entidades afectadas. Las autoridades detallaron que en estos centros se está atendiendo a la población damnificada que perdió sus hogares.
Sobre el refugio improvisado en el Nuevo Circo es necesario recordar que la estructura data de 1919 y que en manuales de emergencia de la ONU se recalca que utilizar edificaciones antiguas, patrimoniales o abandonadas (que ya arrastran un deterioro estructural previo) para albergar de forma masiva a poblaciones desplazadas es una medida de riesgo en un contexto de desastre natural, debido a la sobrecarga del espacio y la falta de servicios adecuados.
