«El año escolar fue un fraude», dicen maestros en Caracas sobre el periodo 2021-2022

LA HUMANIDAD · 4 JULIO, 2022 07:30

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Albany Andara Meza | @AlbanyAndara

Foto por Mairet Chourio | @mairetchourio

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Docentes y representantes señalaron que los escolares en Venezuela no recibieron educación de calidad durante el año académico 2021-2022. Recordaron que varios problemas se agudizaron en los planteles del territorio nacional en este periodo: la deserción, fallas de infraestructura, la falta de una nivelación adecuada y las pocas condiciones para dar clases. 

«Este año escolar fue un fraude, realmente. Fueron pasados niños sin tener los conocimientos necesarios para ingresar a un grado superior y tenemos muchas fallas. Hoy en día tenemos niños que están saliendo de quinto grado y no saben sumar», apuntó Edgar Machado, presidente del Sindicato Venezolano de Maestros (Sinvema).

Tras dos años en modalidad remota, a causa de la pandemia del COVID-19 que llegó al país en 2020, las actividades en las aulas se retomaron a finales de 2021 y principios de este año. El Ministerio de Educación afirma haber contabilizado una matrícula de educación básica de 8,7 millones de estudiantes.

Para Raquel Figueroa, especialista en políticas educativas y dirigente sindical de la Federación Colegio de Profesores de Venezuela, la indiferencia del Estado venezolano hacia el sector educativo quedó reflejada en la vuelta a clases presenciales plenas, el pasado 28 de marzo.

Una emergencia educativa

«La Federaciones del magisterio definieron este año escolar como una emergencia educativa. El Estado no atendió la profesión docente tal como lo contempla el artículo 104 de la Constitución», explicó a Efecto Cocuyo. 

Unos adelante, otros atrás 

Una de las principales críticas al año escolar 2021-2022 es a la falta de nivelación en las aulas, puesto que un número elevado de jóvenes regresaron con algunas deficiencias en áreas como Matemáticas o Castellano, tras dos años recibiendo clases remotas en sus hogares.

«Tengo niños que agarraron el hilo rápido y otros que parece que se les olvidó cómo multiplicar. Es grave porque no podemos atrasar a unos por otros y el sistema educativo te obliga a no raspar al muchacho. Al final es poco lo que puedes hacer en tres lapsos para que el niño aprenda lo que debió aprender en dos años anteriores», expresó María García*, docente en la Unidad Educativa Simón Bolívar de Palo Verde, al este de Caracas.

La situación no solo se debe a la pandemia del coronavirus, sino a la aguda crisis de servicios públicos que sufren los venezolanos. De acuerdo con el Comité de Afectados por Apagones, durante 2021 se documentaron 190.006 fallas de electricidad en varios estados del país. Solo en mayo de 2022, se registraron 14 mil 711 fluctuaciones o cortes de energía.

Por otro lado, la ONG Ve Sin Filtro apuntó que actualmente en Venezuela la penetración a Internet es del 53,66 %. Por lo menos un 15,8 % de la población no cuenta con el servicio. Además, el año pasado se reportaron 47 incidentes de caídas de conectividad a nivel nacional.

Fallas de luz e internet

Algunos niños y adolescentes afirmaron a Efecto Cocuyo que poco pudieron estudiar por las deficiencias de la luz y el internet, antes del reinicio de clases presenciales. El 47,54 % de alumnos de tercer grado encuestados para el DEV 2021 dijo haber aprendido menos durante la cuarentena y solo 17,1% afirmó haber aprendido más.

«Hay casos de niños que en sexto grado no saben leer correctamente o agarrar un dictado, pero igual fueron aprobados y enviados a los liceos. La consecuencia es que el muchacho suele abandonar cuando no tiene las herramientas para asumir el grado superior. Se perdieron dos años de aprendizaje y eso no se recupera sin un plan de nivelación. Nadie ha hecho ese plan», dijo Edgar Machado. 

Lila Vega, pediatra y coordinadora de la Red Venezolana de Padres y Representantes, comentó que hay mucha tarea qué hacer para recuperar la educación que se perdió en la emergencia.

«Lo que tenemos ahora es mucho mejor que antes, cuando las escuelas estaban cerradas. Pero lo que parece faltar en los planteles es una evaluación de qué nos dejó la pandemia. Es decir, hacer una evaluación diagnóstica de dónde están parados nuestros niños pedagógicamente. Eso no ha pasado aún en la mayoría de las escuelas», explicó Vega.

El último informe de la Organización de Naciones Unidas (ONU) titulado «La Educación No Puede Esperar» (ECW, por sus siglas en inglés) y publicado en junio de 2022 indica que, a nivel global, 119,6 millones de niños y niñas no están alcanzando la competencia mínima en lectura o matemáticas en los primeros grados, a pesar de asistir a la escuela.

Otros 24,2 millones están en  la escuela primaria o secundaria logrando un dominio mínimo en matemáticas o leyendo, pero todavía afectados y necesitados de apoyo.

Sin docentes en las aulas

Figueroa asegura que la deserción docente en Venezuela supera el 56 % para este año. En esta misma línea, Fundaredes alertó que el 60% de la plantilla de educadores renunció a sus cargos. La pérdida de profesionales de la educación viene alertándose desde hace una década, pero se ha acentuado entre 2016 y 2022.

El Diagnóstico Educativo de Venezuela (DEV 2021), realizado por DEVTech Systems en alianza con el Centro de Innovación Educativa (Cied) de la Universidad Católica Andrés Bello (Ucab), arrojó que en 2021 había 502 mil 700 maestros y maestras activos. Es decir, 166 mil profesores menos (-25%) que en 2018, cuando la plantilla era de 699 mil. 

«La pulverización del salario en 2018 y 2019 fue un huracán que se llevó a los docentes de los planteles. A pesar de que ha habido un aumento en el salario, no por la vía de la convención colectiva, eso no llega a ser una remuneración digna. Ese elemento hace que se profundice la crisis educativa: ya no hay especialistas en las áreas. La ciencias, por ejemplo, se quedan sin profesores», comentó Figueroa. 

En la tabla salarial, un docente de nivel I que trabaje 53 horas a la semana gana mensualmente 439 bolívares, equivalentes a 79 dólares según la tasa de cambio del Banco Central de Venezuela para el 30 de junio de 2022. Así mismo, para mayo de 2022, la canasta básica alimentaria alcanzó los 477,52 dólares, de acuerdo con el Centro de Documentación y Análisis Social de la Federación Venezolana de Maestros (Cendas-FVM).

Ante la dificultad para costear alimentos, vestuario y medicinas, varios educadores han decidido dedicarse a otros trabajos. Es el caso de Rosa Ortiz, quien decidió volverse pastelera luego de 20 años ejerciendo la docencia en instituciones primarias o Gilberto Muñoz, que tiene cuatro titulaciones en Educación y que trabaja como rider afiliado a una aplicación de transporte en Caracas. 

«Yo alterno hacer tortas con tareas dirigidas que doy en mi casa. No es mucho lo que gano, pero es más de lo que me pueden ofrecer en cualquier colegio nacional», explicó Ortiz, quien reside en el barrio La Agricultura de Petare.

Sin condiciones 

En marzo de 2022, Raquel Figueroa insistió en que 87 % de los planteles en el territorio nacional carece de las condiciones mínimas para dar clases. Durante junio, el mandatario Nicolás Maduro anunció la creación de las Brigadas Comunitarias Militares (Bricomil), que involucra a los comités de educación de los consejos comunales y la Fuerza Armada.

Estas Bricomil tienen como objetivo reparar los colegios en el país. No obstante, gremios de la educación comentaron que parece más un plan partidista que un verdadero intento de recuperar los planteles educativos. 

«No ha habido una política seria y responsable de dar suficientes recursos para la reparación y construcción de planteles. De dos años para acá lo que han hecho es dar una mano de pintura», dijo Figueroa. 

Para 2021, el Movimiento de Educadores Simón Rodríguez realizó un balance sobre las condiciones en las que funcionaron 246 planteles públicos en 19 estados del país entre octubre y noviembre.

En ese informe se destacó que 89,1 % de los planteles no recibieron implementos de bioseguridad de parte del Ministerio de Educación y que 60,9 % permanecía sin agua. El DEV 2021 arrojó que tres de cada 10 colegios en Venezuela tienen al menos cuatro carencias esenciales.

«Las más comunes (de carácter agudo) son los servicios de salud (93,7%), internet (85,7%), salas de teatro o música (84,9%), laboratorios (79,6%), electricidad (69,9%), agua (56,6%), canchas (46,8%) y salones (17,6%)», refleja el estudio.

«La situación va a ser peor para el año próximo, si no se toman las medidas necesarias para rescatar al sector educativo», puntualizó Figueroa. 

 

LA HUMANIDAD · 19 AGOSTO, 2022

«El año escolar fue un fraude», dicen maestros en Caracas sobre el periodo 2021-2022

Texto por Albany Andara Meza | @AlbanyAndara
Foto por Mairet Chourio | @mairetchourio

Docentes y representantes señalaron que los escolares en Venezuela no recibieron educación de calidad durante el año académico 2021-2022. Recordaron que varios problemas se agudizaron en los planteles del territorio nacional en este periodo: la deserción, fallas de infraestructura, la falta de una nivelación adecuada y las pocas condiciones para dar clases. 

«Este año escolar fue un fraude, realmente. Fueron pasados niños sin tener los conocimientos necesarios para ingresar a un grado superior y tenemos muchas fallas. Hoy en día tenemos niños que están saliendo de quinto grado y no saben sumar», apuntó Edgar Machado, presidente del Sindicato Venezolano de Maestros (Sinvema).

Tras dos años en modalidad remota, a causa de la pandemia del COVID-19 que llegó al país en 2020, las actividades en las aulas se retomaron a finales de 2021 y principios de este año. El Ministerio de Educación afirma haber contabilizado una matrícula de educación básica de 8,7 millones de estudiantes.

Para Raquel Figueroa, especialista en políticas educativas y dirigente sindical de la Federación Colegio de Profesores de Venezuela, la indiferencia del Estado venezolano hacia el sector educativo quedó reflejada en la vuelta a clases presenciales plenas, el pasado 28 de marzo.

Una emergencia educativa

«La Federaciones del magisterio definieron este año escolar como una emergencia educativa. El Estado no atendió la profesión docente tal como lo contempla el artículo 104 de la Constitución», explicó a Efecto Cocuyo. 

Unos adelante, otros atrás 

Una de las principales críticas al año escolar 2021-2022 es a la falta de nivelación en las aulas, puesto que un número elevado de jóvenes regresaron con algunas deficiencias en áreas como Matemáticas o Castellano, tras dos años recibiendo clases remotas en sus hogares.

«Tengo niños que agarraron el hilo rápido y otros que parece que se les olvidó cómo multiplicar. Es grave porque no podemos atrasar a unos por otros y el sistema educativo te obliga a no raspar al muchacho. Al final es poco lo que puedes hacer en tres lapsos para que el niño aprenda lo que debió aprender en dos años anteriores», expresó María García*, docente en la Unidad Educativa Simón Bolívar de Palo Verde, al este de Caracas.

La situación no solo se debe a la pandemia del coronavirus, sino a la aguda crisis de servicios públicos que sufren los venezolanos. De acuerdo con el Comité de Afectados por Apagones, durante 2021 se documentaron 190.006 fallas de electricidad en varios estados del país. Solo en mayo de 2022, se registraron 14 mil 711 fluctuaciones o cortes de energía.

Por otro lado, la ONG Ve Sin Filtro apuntó que actualmente en Venezuela la penetración a Internet es del 53,66 %. Por lo menos un 15,8 % de la población no cuenta con el servicio. Además, el año pasado se reportaron 47 incidentes de caídas de conectividad a nivel nacional.

Fallas de luz e internet

Algunos niños y adolescentes afirmaron a Efecto Cocuyo que poco pudieron estudiar por las deficiencias de la luz y el internet, antes del reinicio de clases presenciales. El 47,54 % de alumnos de tercer grado encuestados para el DEV 2021 dijo haber aprendido menos durante la cuarentena y solo 17,1% afirmó haber aprendido más.

«Hay casos de niños que en sexto grado no saben leer correctamente o agarrar un dictado, pero igual fueron aprobados y enviados a los liceos. La consecuencia es que el muchacho suele abandonar cuando no tiene las herramientas para asumir el grado superior. Se perdieron dos años de aprendizaje y eso no se recupera sin un plan de nivelación. Nadie ha hecho ese plan», dijo Edgar Machado. 

Lila Vega, pediatra y coordinadora de la Red Venezolana de Padres y Representantes, comentó que hay mucha tarea qué hacer para recuperar la educación que se perdió en la emergencia.

«Lo que tenemos ahora es mucho mejor que antes, cuando las escuelas estaban cerradas. Pero lo que parece faltar en los planteles es una evaluación de qué nos dejó la pandemia. Es decir, hacer una evaluación diagnóstica de dónde están parados nuestros niños pedagógicamente. Eso no ha pasado aún en la mayoría de las escuelas», explicó Vega.

El último informe de la Organización de Naciones Unidas (ONU) titulado «La Educación No Puede Esperar» (ECW, por sus siglas en inglés) y publicado en junio de 2022 indica que, a nivel global, 119,6 millones de niños y niñas no están alcanzando la competencia mínima en lectura o matemáticas en los primeros grados, a pesar de asistir a la escuela.

Otros 24,2 millones están en  la escuela primaria o secundaria logrando un dominio mínimo en matemáticas o leyendo, pero todavía afectados y necesitados de apoyo.

Sin docentes en las aulas

Figueroa asegura que la deserción docente en Venezuela supera el 56 % para este año. En esta misma línea, Fundaredes alertó que el 60% de la plantilla de educadores renunció a sus cargos. La pérdida de profesionales de la educación viene alertándose desde hace una década, pero se ha acentuado entre 2016 y 2022.

El Diagnóstico Educativo de Venezuela (DEV 2021), realizado por DEVTech Systems en alianza con el Centro de Innovación Educativa (Cied) de la Universidad Católica Andrés Bello (Ucab), arrojó que en 2021 había 502 mil 700 maestros y maestras activos. Es decir, 166 mil profesores menos (-25%) que en 2018, cuando la plantilla era de 699 mil. 

«La pulverización del salario en 2018 y 2019 fue un huracán que se llevó a los docentes de los planteles. A pesar de que ha habido un aumento en el salario, no por la vía de la convención colectiva, eso no llega a ser una remuneración digna. Ese elemento hace que se profundice la crisis educativa: ya no hay especialistas en las áreas. La ciencias, por ejemplo, se quedan sin profesores», comentó Figueroa. 

En la tabla salarial, un docente de nivel I que trabaje 53 horas a la semana gana mensualmente 439 bolívares, equivalentes a 79 dólares según la tasa de cambio del Banco Central de Venezuela para el 30 de junio de 2022. Así mismo, para mayo de 2022, la canasta básica alimentaria alcanzó los 477,52 dólares, de acuerdo con el Centro de Documentación y Análisis Social de la Federación Venezolana de Maestros (Cendas-FVM).

Ante la dificultad para costear alimentos, vestuario y medicinas, varios educadores han decidido dedicarse a otros trabajos. Es el caso de Rosa Ortiz, quien decidió volverse pastelera luego de 20 años ejerciendo la docencia en instituciones primarias o Gilberto Muñoz, que tiene cuatro titulaciones en Educación y que trabaja como rider afiliado a una aplicación de transporte en Caracas. 

«Yo alterno hacer tortas con tareas dirigidas que doy en mi casa. No es mucho lo que gano, pero es más de lo que me pueden ofrecer en cualquier colegio nacional», explicó Ortiz, quien reside en el barrio La Agricultura de Petare.

Sin condiciones 

En marzo de 2022, Raquel Figueroa insistió en que 87 % de los planteles en el territorio nacional carece de las condiciones mínimas para dar clases. Durante junio, el mandatario Nicolás Maduro anunció la creación de las Brigadas Comunitarias Militares (Bricomil), que involucra a los comités de educación de los consejos comunales y la Fuerza Armada.

Estas Bricomil tienen como objetivo reparar los colegios en el país. No obstante, gremios de la educación comentaron que parece más un plan partidista que un verdadero intento de recuperar los planteles educativos. 

«No ha habido una política seria y responsable de dar suficientes recursos para la reparación y construcción de planteles. De dos años para acá lo que han hecho es dar una mano de pintura», dijo Figueroa. 

Para 2021, el Movimiento de Educadores Simón Rodríguez realizó un balance sobre las condiciones en las que funcionaron 246 planteles públicos en 19 estados del país entre octubre y noviembre.

En ese informe se destacó que 89,1 % de los planteles no recibieron implementos de bioseguridad de parte del Ministerio de Educación y que 60,9 % permanecía sin agua. El DEV 2021 arrojó que tres de cada 10 colegios en Venezuela tienen al menos cuatro carencias esenciales.

«Las más comunes (de carácter agudo) son los servicios de salud (93,7%), internet (85,7%), salas de teatro o música (84,9%), laboratorios (79,6%), electricidad (69,9%), agua (56,6%), canchas (46,8%) y salones (17,6%)», refleja el estudio.

«La situación va a ser peor para el año próximo, si no se toman las medidas necesarias para rescatar al sector educativo», puntualizó Figueroa. 

 

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