Docentes denuncian deterioro grave de escuelas y exigen evaluación técnica antes del inicio del año escolar

Federación Venezolana de Maestros reitera que el año lectivo comienza el 16 de septiembre

La Federación Venezolana de Maestros (FVM) denunció este jueves, en rueda de prensa, que la mayoría de los centros escolares del país presentan serios problemas de infraestructura y servicios básicos, una situación que se agravó tras los terremotos de magnitud 7,2 y 7,5 ocurridos el 24 de junio pasado, y exigió una evaluación técnica urgente antes de autorizar el regreso a clases.

La presidenta de la FVM, Carmen Teresa Márquez, leyó un comunicado en el que afirmó: «Gran parte de las instituciones educativas del país no están en condiciones de albergar a la población estudiantil ni a los trabajadores». Detalló que la mayoría carece de agua potable, electricidad y saneamiento, y sufre falta estructural de mantenimiento preventivo y correctivo, problemas «peligrosamente agravados» por los sismos.

El gremio docente exige una «evaluación técnica urgente e integral de la planta física escolar por parte de los organismos de gestión de riesgo» antes de permitir el ingreso de estudiantes y trabajadores. Considera «inaceptable» que se abran los planteles solo por cumplir con el calendario, y sostiene que el año escolar debe iniciar el 16 de septiembre —de acuerdo con la normativa— y no el 14, como convoca el Ministerio de Educación.

Estructuras sin evaluación

Según la FVM, no existe un informe técnico y público sobre el estado real de las escuelas, especialmente las públicas. El Gobierno informó previamente que, de unas 27.000 escuelas, 900 resultaron afectadas (11 colapsaron) y se reubicaron alumnos de 91 centros con daños importantes.

La federación rechazó esas reubicaciones por no haber sido consensuadas con las comunidades y, en el caso de Vargas, rechazó la rezonificación arbitraria. También pidió un plan de escuelas restaurativas y apoyo psicosocial ante el impacto emocional de los sismos en más de 1.400 niños y jóvenes.

En el mismo comunicado y en mensajes difundidos este jueves, la FVM reiteró denuncias sobre las condiciones salariales: el sueldo de los docentes se rige por el mínimo de 130 bolívares (alrededor de 0,15-0,20 dólares al cambio oficial), más una bonificación de unos 240 dólares.

Márquez subrayó: «La política del Gobierno ha sido la bonificación y nosotros no queremos bonificación». El gremio exigió prioritariamente salarios dignos indexados a la canasta básica (que en agosto alcanzó unos 727 dólares), restitución de las contrataciones colectivas (discusión inmediata de la Convención Colectiva), infraestructura habitable y biosegura, y una educación plural libre de adoctrinamiento.

La FVM insistió en que no cesará en la defensa de los derechos de los educadores y que «el salario de un educador es sinónimo de indigencia» en las condiciones actuales.