De Petare a La Guaira: cine y cuentos devuelven la infancia a niños en los refugios
La iniciativa comenzó en Petare tras el confinamiento por el Covid-19

Después del doble terremoto que sacudió a La Guaira, decenas de familias quedaron viviendo en refugios improvisados, campamentos transitorios y casas de acopio. Entre el agua, la comida y los medicamentos que llegaban a esas comunidades, apareció también una pantalla de cine y un grupo de cuentacuentos.
La iniciativa creada por Zona de Descarga, una organización nacida en Petare, que desde hace más de un mes lleva a los niños del Litoral Central dos de sus programas emblemáticos: Cine Platabanda y Cuentos para Soñar.
Jimmy Pérez, cofundador de la organización, contó cómo nació la iniciativa y por qué decidieron que, además de insumos vitales, la gente necesitaba espacios para recrearse y sanar.
Nacieron en pandemia
Zona de Descarga se define como una plataforma de acción cultural urbana que trabaja en tres frentes: educación, preservación ambiental y cultura con enfoque social. Su origen está en la barriada de Petare, y su nombre, Cine Platabanda, viene precisamente de llevar el cine a los techos planos de las casas del barrio, esos espacios que en Caracas se conocen como platabandas.
La organización surgió durante la pandemia de COVID-19, en 2020, cuando los barrios populares quedaron confinados y sin muchas opciones de esparcimiento. “Ahí demostramos nuestra capacidad de adaptarnos, llevando el arte y la educación a espacios no convencionales, como las platabandas”, explicó Pérez.
Esa misma capacidad de adaptación, dice Pérez, fue la que activaron cuando ocurrió el terremoto que afectó a Venezuela, pero con mayor severidad al estado Vargas. Según explica, la organización no maneja fondos públicos, de cooperación internacional ni corporativos. Su capital es social gracias a una red de voluntarios, maestras, psicólogos, recreadores y vecinos que se han sumado con el tiempo.

Los primeros días: agua, comida y medicinas
El punto de acopio se instaló el 26 de junio en el Centro Comercial Líder, en alianza con Ciudadanía Activa, el Circuito Gran Cine, la Fundación Humana —un grupo de profesionales de la salud mental— y decenas de voluntarios independientes.En las primeras 96 horas, la organización atendió de forma inmediata a 223 familias ubicadas en refugios improvisados en distintos sectores de La Guaira, entre ellas más de 459 niños y 164 adultos mayores.
Ya en una segunda fase, con una atención más planificada e individualizada, el equipo llegó a 268 familias adicionales en 21 sectores de la zona costera, incluyendo a personas desplazadas hacia Petare.

Cine Platabanda llega a La Guaira
Fue en medio de esas jornadas de entrega que el equipo notó un patrón, las familias agradecían los insumos, pero pedían otra cosa. “La gente nos pedía espacios para la catarsis, para la reflexión, para el encuentro. Nos decían que agradecían la ayuda, pero que no querían dádivas, que querían ser parte del proceso”, aseguró Pérez.
Esa observación llevó a Zona de Descarga a replantear su forma de trabajar y pasar de la ayuda inmediata a una ayuda planificada, acompañada de contención emocional.
La dinámica de Cine Platabanda en La Guaira comienza en las primeras horas de la tarde con actividades de contención a cargo de recreadores y psicopedagogos, antes de instalar la pantalla. El equipo trabaja junto al Circuito Gran Cine, Cine Jardín y el Centro Nacional Autónomo de Cinematografía (Cenac) para sumar experiencia técnica en proyección.
Bajo el nombre de “Parada de Esperanza” hicieron sus primeras tres funciones en el Parque del Este, en Mare Abajo y en Playa Verde, donde en conjunto atendieron a 291 niños y 224 familias. En cada jornada se optó por proyectar un cortometraje en lugar de una película completa.
“No proyectamos largometrajes porque al aire libre la atención se pierde con el ruido y los carros que pasan. Elegimos un corto relacionado con la película Zootopia, sobre el valor de la amistad a pesar de las dificultades”, dice.

En una de las jornadas más largas, realizada en Playa Vasito, el equipo repartió más de 60 kits de aseo personal además de insumos médicos y alimentos, y luego organizó una actividad en la que los niños pintaron cómo imaginan el futuro de La Guaira.
“Se hicieron doce dibujos que al final de la jornada se proyectaron en la misma pantalla de cine, junto a las imágenes de los propios niños jugando y pintando”, aseguró.
Pérez señala que ese es el detalle que más lo ha marcado durante las jornadas, ver a las familias involucrarse activamente en la logística, desde buscar un punto eléctrico hasta ayudar a instalar el sonido. “Los mismos padres nos ayudaban a instalar el sonido y la pantalla. Nos decían que ellos también querían ser parte del proceso, no solo verlo desde afuera”.
Cuentos para Soñar, de WhatsApp a los campamentos
El otro programa de Zona de Descarga, Cuentos para Soñar, surgió originalmente como una estrategia para fomentar la lectura a través de grupos de WhatsApp, compartiendo relatos de autores nacionales y materiales audiovisuales narrados.
“Empezamos fomentando la lectura por WhatsApp, con cuentos de autores venezolanos y también historias escritas por niños de nuestra comunidad”, aseguró Pérez.

Con el tiempo, el catálogo se amplió hasta reunir más de 125 relatos. Una parte de estas historias fue escrita por los propios niños, entre ellos un grupo de 25 estudiantes de la Casa Mamaíta, un espacio de formación agrícola de la red Descargando Futuro, guiado por la profesora Marlene Machado, que convirtieron sus vivencias escolares y comunitarias en cuentos.
Ese mismo formato se trasladó a La Guaira para atender de forma directa a las familias refugiadas que se encuentran en el campamento transitorio del liceo Licenciado Aranda, en Pariata. La iniciativa ya suma dos jornadas con la participación de 52 niños.
La dinámica comienza con un ejercicio donde los pequeños escriben o crean sus historias, luego dibujan sus personajes y finalmente un equipo de psicopedagogos, maestras y cuentacuentos narra los relatos acompañados de proyecciones en pantalla. Al cerrar la actividad, los niños presentan y comparten sus creaciones antes de recibir un refrigerio.

Sostener el proyecto sin fondos institucionales
Zona de Descarga insiste en que toda su operación se sostiene sin apoyo de organismos internacionales ni fondos corporativos, algo que Pérez destaca como parte de la identidad del proyecto. “Todo lo que hemos entregado tiene nota de entrega, hay facturas, hay testimonios. Queremos demostrar que sí se puede ayudar con transparencia.”
Para financiar la gasolina, los materiales de las actividades y la logística de trasladar equipos hasta la costa, la organización lanzó una campaña bajo el nombre “Compra tu Catalina y compra tu café”, que vende café y catalinas producidas en alianza con caficultores del estado Lara y artesanos de Portuguesa.
Quienes quieran colaborar pueden hacerlo como voluntarios en el punto de acopio del Centro Comercial Líder, con donaciones por pago móvil o comprando los productos de la campaña. La información de contacto está disponible en la página web de la organización.

Pérez cuenta que, más allá de los insumos, lo que la gente sigue pidiendo es compañía. “Todavía hay gente pidiendo insumos médicos, agua y también ayuda emocional. La gente agradece más que le entreguemos algo, que nos quedemos, que estemos presentes”.
Fotografías: Jeferson Mejía
