Crisis de agua en Venezuela significa retroceso y miedo a morir de sed

LA HUMANIDAD · 23 MAYO, 2020 19:00

Crisis de agua en Venezuela significa un retroceso de 50 años y el “miedo a morir de sed”

Texto por Deisy Martínez @deicamar Fotos por Mairet Chourio

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Venezuela experimenta un retroceso de hasta 50 años en materia de servicios públicos, especialmente en el de agua. Eso afirman expertos consultados y subrayan que en un país rico en recursos hidrológicos no está garantizado ni siquiera el acceso al agua potable, que entre otras carencias profundiza las condiciones de  pobreza de la población.

“Mientras menos acceso se tenga a servicios como la electricidad, gas o agua, mayor es el nivel de pobreza. Venezuela entera parece una zona rural, porque toda esa infraestructura que se creó con la migración del campo a los pueblos, comunidades grandes y ciudades, para proveer de agua por ejemplo, resultó insuficiente en algún punto y no se amplió ni se hizo mantenimiento a lo ya existente”, expresó el sociólogo y director del Centro Gumilla, Manuel Zapata.

En el estudio “Emergencia Humanitaria Compleja en Venezuela. Derecho al agua” (octubre de 2018), diversas ONG encabezadas por Civilis y Fundación Agua Clara advirtieron sobre la profundización de la crisis del agua en Venezuela. El informe alertó sobre  el “desmantelamiento de toda la estructura institucional y física que afecta la calidad de las fuentes de abastecimiento, los procesos de tratamiento y potabilización de las aguas”, lo que agravaría aún más la escasez con el tiempo sin aplicación de correctivos.

También se advirtió sobre la desmejora en la distribución entre la población y la producción hidroeléctrica, por falta de inversión y negligencia del Estado. Al final de ese año se reportó que, de acuerdo con una encuesta, 82% de la población no recibía agua de manera continua y la que recibía esporádicamente era de calidad dudosa.

Según el monitoreo que realiza la Asamblea Nacional a través de la Encuesta Crisis Venezuela, actualmente, solo 4% de los venezolanos recibe agua de forma continua y más de 90% de la población reporta fallas en el servicio.

Miedo a morir de sed

La situación no ha hecho más que empeorar. Hay comunidades a lo largo y ancho del  país, que sin importar el estrato social, reportan tener  semanas y hasta meses sin agua. Pese a la medida de cuarentena decretada desde el 16 de marzo, la gente se ha visto forzada a salir a buscar fuentes de abastecimiento en pozos, manantiales o a protestar porque no tienen acceso por ninguna vía.

Este martes, 19 de mayo, vecinos de Petare, sector popular del este de Caracas, cerraron vías para exigir agua. Trancaron la autopista Francisco Fajardo, a la altura del barrio 5 de Julio, para reclamar el restablecimiento inmediato del servicio de agua potable por tuberías porque las cisternas no pueden llegar a las zonas altas. “Nuestros hijos toman agua de pocito y estamos cansados”, expresó una petareña.

“Antes de 2017, de acuerdo con investigaciones realizadas, la gente de escasos recursos expresaba que su mayor miedo era a morir de hambre, después  se sumó el temor a morir de sed”, opinó al respecto la investigadora social Mirla Pérez.

Indicó que otro de los hallazgos fue que las personas comenzaron a recurrir a sistemas de reciclaje de agua rudimentarios para paliar la escasez, como por ejemplo: con la misma agua con la que se bañan o friegan bajan las pocetas.

“En los indicadores internacionales el acceso al  agua se mide por varios aspectos: por el suministro, que significa que se pueda tener agua para las necesidades domésticas, de sanidad o industrial y Venezuela tiene grandes problemas de eso; y por calidad, porque el agua no llega a los acueductos municipales”, acotó la integrante del Centro de Investigaciones Populares.

Luego, explicó, está la cadena de distribución que está seriamente afectada por falta de mantenimiento y la desinversión. La falta de gasolina suma un problema más porque las cisternas que surten de agua a  los sectores no se pueden movilizar y encarecen el servicio.

De acuerdo con el Observatorio de Conflictividad Social, solo en el mes de abril se registraron 158 protestas por agua en el país.

Derecho humano

El agua es considerada un derecho humano universal y en Venezuela no está garantizado. El artículo 304 de la Constitución Nacional establece que “todas las aguas son bienes de dominio público de la nación, insustituibles para la vida y el desarrollo”.

Para ambos analistas, la escasez de agua ha igualado a sectores populares y de clase media y alta, pero la crisis también ha dado paso a la privatización del recurso y la puja por el control de las fuentes de abastecimiento.

“Hay gente que tiene cómo pagar una cisterna privada para tener algo de agua, otros no y eso implica la privatización de un recurso que debería ser garantizado a todos por igual porque todos tenemos necesidades de higiene y alimentación”, dijo Zapata.

De acuerdo con Pérez, el Centro de Investigaciones Populares detectó en 2019 zonas en las que incluso grupos delictivos tomaban el control de grifos en comunidades  y cobraban a las personas para poder llenar sus recipientes.

En San Bernardino, en Caracas, vecinos denunciaron el fin de semana que conductores de cisternas cerraban las llaves de paso en el llenadero Lomas del Viento, para ellos cargar agua y luego venderla a los vecinos. Una cisterna puede costar de 30 a 60 dólares.

“La cortan y la ponen a su antojo. Ya llevamos una semana completa sin una gota de agua en San Bernardino parte alta. Los tanques ya se vaciaron. Los vecinos compran cisternas o carretean pipotes. Muchos de ellos pensionados”, expresó,  a través de su cuenta de Twitter,  Melitza Faría, vecina del sector.

La Ley de Calidad de las Aguas y el Aire y la Ley Orgánica Para la Prestación de los Servicios de Agua Potable y Saneamiento tampoco se cumplen. La primera establece en su artículo 7 que el Estado tiene la obligación de participar activamente en la conservación de la calidad de las aguas. La segunda, en su artículo 36, indica que los servicios de agua potable y saneamiento deben ser prestados en condiciones su calidad.

“El agua es un recurso vital para la subsistencia humana. Venezuela tiene recursos hídricos para proveer de agua potable a la población pero ello no es posible por falta de inversión y mantenimiento, las averías de los sistemas son constantes”, reiteró Zapata.

Paños calientes

El fin de semana, el ministro de Interior y Justicia, Néstor Reverol anunció la incorporación de 252 camiones cisternas al Plan Nacional de Abastecimiento de Agua, para tratar de paliar la escasez en 188 municipios del país. Fueron adquiridos en China y cada uno tiene capacidad para 30 mil litros. Informó sobre la llegada de otro lote para julio y agosto hasta completar 1.000 cisternas.

La medida es considerada como un paño caliente porque no constituye una solución a largo plazo a la crisis del agua.