Comunidades en parte alta de La Vega suman más de un mes sin agua

LA HUMANIDAD · 25 MARZO, 2021 20:43

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Efecto Cocuyo | @efectococuyo


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Habitantes de la parte alta de La Vega, en el municipio Libertador de Caracas, cumplieron este jueves 25 de marzo más de 30 días sin agua.

Aunque desde hace dos años y medio en esas comunidades padecen fallas constantes en el suministro del servicio, Ana Fernández afirma que se niegan a acostumbrarse a estas condiciones que deterioran su calidad de vida. “Nos resistimos. Yo me resisto a vivir mal”, asevera.

La integrante del Comité de Derechos Humanos de La Vega relató a Efecto Cocuyo cómo a un compañero activista, Jairo Pérez, la Policía Nacional Bolivariana (PNB) lo fue a buscar a su casa para que rindiera declaraciones tras una presunta denuncia en su contra.

El hecho ocurrió el jueves 24 de marzo, dos días después de que Pérez participara en una protesta ciudadana cuando se conmemoraba el Día Mundial del Agua.

La presión de la comunidad y organizaciones de la sociedad civil logró que la PNB dejara ir al líder comunitario, luego de que nunca apareciera el presunto denunciante. Ana cree que la detención fue para amedrentarlo.

Aun así Ana, de 61 años de edad, afirma que ella se mantendrá en la lucha para que el Estado les garantice servicios públicos de calidad. “Tengo más miedo a vivir en las condiciones que estoy viviendo ahora”, dice.

Aclara que, contrario a lo que señalaron algunos líderes de los consejos comunales de la zona y militantes del Partidos Socialista Unido de Venezuela (Psuv) en La Vega, ni ella ni sus compañeros son dirigentes del opositor Juan Guaidó: “Nos impulsa y nos mueven los derechos humanos, no la política”.

Sin derecho al agua

La falta de agua no solo afecta la higiene personal y de los hogares de los vecinos en la parte alta de La Vega, también perjudica la preparación de los alimentos y ha generado que las personas presenten enfermedades de la piel y cuadros de diarrea.

A esto se suma las dificultades de combatir la propagación del COVID-19, al no poder garantizar el lavado de manos constante.

En zonas como El Encanto y frente al Puente El Aguacatico personas en los alrededores se surten de un pozo de agua contaminado.

Ana explica que la mayoría de los vecinos no posee los recursos para costear constantemente botellones de agua y cisternas. Pero, además, gran parte de la población la conforman adultos mayores y personas con enfermedades crónicas a las que se les dificulta el proceso de cargar agua. Por eso insisten en organizarse para protestar y buscar soluciones.

El martes 23 de marzo, una representante del Ministerio de Aguas recibió Ana y otros integrantes de las comunidades afectadas en la planta baja de la sede de ese despacho. La funcionaria aseguró que era su intención solventar la problemática y pidió crear un grupo de WhatsApp para hacer seguimiento. Otra de las promesas incluyó crear un calendario para la distribución justa y equitativa de camiones cisterna en los diferentes sectores afectados.

“Nos pusimos el corazón en la mano y esperamos de ellos una respuesta…Nos ofrecimos a colaborar… pero ninguno de los acuerdos se ha cumplido”, lamentó.

Colapso general de los servicios

La activista describió que las fallas se extienden hacia el servicio eléctrico y mencionó cómo a los vecinos se les han quemado electrodomésticos y celulares producto de los bajones. También se presentan problemas con la señal telefónica, en parte por el robo de cables de Cantv, y con la conexión a Internet, situación que obstaculiza la educación a distancia de los niños, niñas y adolescentes que residen en la parroquia.

En algunos sectores, los habitantes deben esperar más de un mes por la distribución de las bombonas de gas y, el día en que llegan, hacer colas de hasta 12 horas. En cuanto a la repartición de las cajas Clap de alimentos subsidiados agregó que se han presentado casos de discriminación por motivos políticos.

La deficiencia en el servicio de recolección de basura, el descontrol con las tarifas del transporte público y el desabastecimiento de medicamentos e insumos en los centros de atención integral comunitarios (CDI) de la zona también son obstáculos que enfrentan estas comunidades.

Foto: @jesusarmasccs