Cecodap: 144 niños y adolescentes siguen desaparecidos a 100 días del doble terremoto en Venezuela

La ONG documenta 3.267 casos de menores de edad afectados

A cien días de los sismos de magnitudes 7,2 y 7,5 que sacudieron el centro-norte de Venezuela el 24 de junio, la organización de derechos humanos Cecodap y su brazo de investigación, la Agencia de Periodistas Amigos de la Niñez y la Adolescencia (Agencia PANA), presentaron su tercer informe sobre el impacto de la tragedia en la infancia y la adolescencia.

Bajo la iniciativa #100DíasDeGrietasEnLaInfancia (o #GrietasEnLaInfancia), el documento advierte que la emergencia ha entrado en una “etapa invisible”.

Aunque se registran infancias directamente afectadas en 20 estados del país, los datos oficiales continúan sin desagregar la información por edad ni mostrar con claridad la realidad de esta población.

Para romper ese vacío, la Agencia PANA construyó desde cero una matriz de documentación rigurosa que logró individualizar y verificar los primeros 3.267 casos reportados de niñas, niños y adolescentes (NNA) afectados. Las organizaciones precisan que esta cifra constituye un piso de documentación y no una estimación estadística del total.

Entre los principales hallazgos del informe destacan:

  • Desplazamiento interno: 1.811 NNA (55,43 % del total documentado) debieron trasladarse con sus familias a otros estados. Los principales receptores son Monagas, Nueva Esparta, Trujillo, Barinas y Miranda. No se reportan asignaciones de vivienda.
  • Fallecidos: 483 NNA, de los cuales 469 (97,10 %) corresponden a La Guaira. De esa cifra, 201 habían sido reportados inicialmente como desaparecidos.
  • Desaparecidos: 144 niñas, niños y adolescentes continúan sin ser localizados (de 417 denuncias iniciales).
  • Primera infancia y niñez (0 a 11 años): 1.019 casos (31,19 %), el grupo más vulnerable. Incluye 336 fallecidos y 32 menores de un año afectados, de los cuales 11 murieron.

Carlos Trapani, coordinador de Cecodap, advirtió que “a medida que transcurre el tiempo, aparece un riesgo preocupante: que condiciones inicialmente excepcionales comiencen a ser aceptadas como parte de la cotidianidad”.

La precariedad habitacional, los obstáculos para asistir regularmente a la escuela, el agotamiento de cuidadores y la pérdida de seguimiento institucional no pueden convertirse en la nueva normalidad para la niñez afectada.El informe exige una respuesta urgente del Estado, especialmente la publicación de balances oficiales desagregados por edad, género y tipo de afectación, así como medidas concretas de protección, reubicación y acompañamiento psicosocial.