Ciudad comunal en El Ávila: ¿discurso político o proyecto de construcción?

LA HUMANIDAD · 10 ABRIL, 2022 14:15

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Albany Andara Meza | @AlbanyAndara


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El anuncio de la creación de una ciudad comunal en El Ávila, realizado por el mandatario Nicolás Maduro el 20 de octubre de 2021, levantó una ola de alarma entre diferentes organizaciones no gubernamentales. Ecologistas y activistas mostraron un férreo rechazo a la simple idea de que se erigiera un nuevo asentamiento sobre la emblemática montaña que domina a Caracas.

Movimientos y asociaciones por el ambiente se mantienen alerta, a pesar de que, desde el año pasado, ninguna estructura que corresponda con el comienzo de una ciudad-comuna se ha visto en el también llamado Parque Nacional Waraira Repano. El 25 de enero de 2022, la Academia Nacional de Ingeniería y Hábitat se pronunció en contra del proyecto gubernamental de forma pública. 

«Son actividades que están en duda y que chocan con lo que está estipulado en el Plan de Ordenamiento y Reglamento de Uso (Poru). Lo único que se permitió en su momento en El Ávila fue Galipán, tomando en cuenta que era una comunidad local», explicó a Efecto Cocuyo Zoila Martínez, líder global de gestión de biodiversidad de la ONG Vitalis Iberoamérica. 

Sin embargo, Elides Sulbarán, ingeniero forestal y exfuncionario del Instituto Nacional de Parques (Inparques) comentó que los planes de Maduro corresponden más a un discurso político populista que a una verdadera intención de construir una ciudad sobre el cerro. 

«Hay que tener en claro que cuando Nicolás Maduro habla sobre la ciudad comunal no habla de construir, sino de constituir. Lo que quiere es constituirla con los habitantes que están ahí. La primera interrogante de eso es: ¿por qué en El Ávila? Donde hay una población reducida y donde el único punto importante de presencia humana es Galipán. ¿Qué se pretende?, es lo que uno se puede preguntar», expresó.  

Por otro lado, la agencia estadounidense de noticias Bloomberg destacó, en marzo de 2022, que lo que hay en El Ávila no es un asentamiento nuevo, sino una hilera de mansiones enormes: un total de 16 en 2021.

«En realidad, dicen los expertos, la última encarnación de este plan, junto con otros cambios regulatorios esperados, permitiría a los chavistas bien conectados eludir las regulaciones ambientales actuales para construir casas en expansión en las montañas, y amenazar más de seis décadas de estado protegido para Ávila», indicó la periodista Andreína Itriago Acosta en Bloomberg.

Ley de Ciudades Comunales

La Ley de Ciudades Comunales fue aprobada en primera discusión el 11 de marzo de 2021, por la Asamblea Nacional del 6 diciembre, de mayoría chavista. El texto legal va dirigido a concretar el proceso de transferencia de competencias del Poder Público nacional, estadal y municipal al poder popular.

Sobre ello, abogados constitucionalistas y otros expertos en legislación señalan que no están previsto en la Constitución y que constituye una estructura paralela que será un obstáculo para las funciones de gobernaciones y alcaldías.

La ley define ciudad comunal en su artículo 4 como: «Una instancia constituida por iniciativa popular, mediante la agregación de Comunas en un ámbito territorial determinado a partir de las dinámicas funcionales y geohistóricas, con intereses y valores comunes, donde se ejercen los principios de soberanía y participación protagónica como expresión del Poder Popular, en concordancia con el Plan de Desarrollo Económico y Social de la Nación»

Luego del anuncio del gobierno sobre la primera ciudad comunal en el Ávila, la ONG Programa Venezolano de Educación-Acción en Derechos Humanos se calificó de “ecocidio” el planteamiento. Fue respalda por al menos ocho organizaciones dedicadas a los derechos ambientales. 

No obstante, el arquitecto y profesor Enrique Larrañaga, aseguró en 2021 que, más que un conglomerado urbano, las ciudades-comuna son un mecanismo de control. Destacó que en el proyecto de ley no se explica cómo funcionan estos «asentamientos» o cómo se construyen, por lo que parece más un modelo de Estado que un plan físico. 

El Ávila, patrimonio protegido

El Parque Nacional El Ávila fue creado en 1958, según Decreto 473 (G.O. Nº 25.841 del 18 de diciembre). Galipán es un pequeño poblado al norte del lugar, que desde hace décadas constituye un pequeño atractivo turístico. En 2018, se estimaba estaba habitado por unas 2.500 personas.

En 2014 la Sala Constitucional del Tribunal Supremo de Justicia (TSJ) ratificó la sentencia que prohíbe el otorgamiento de cualquier permiso para construir nuevas instalaciones o viviendas en Waraira Repano, en un comunicado publicado en su página oficial.

Esto con base en «los artículos 127, 128 y 129 de la Carta Magna, en concordancia con el Plan de Ordenamiento y Reglamento de Uso del Parque Nacional El Ávila establecido por el Ejecutivo Nacional mediante Decreto N° 2.334 del 5 de junio de 1992».

Así mismo, el TSJ estableció que el Ministerio de Ambiente, Inparques y los cuerpos de seguridad son los encargados de vigilar que la norma se cumpla: «…velarán porque no se constituyan dentro de los linderos del Parque Nacional nuevos asentamientos humanos y, en caso de verificar la existencia de éstos, con posterioridad a la sentencia de la Sala Constitucional N° 1.738 del 16 de diciembre de 2009, debe procederse a su desalojo inmediato».

Sin embargo, el marco legal que protege al cerro no logra disminuir la preocupación de los ambientalistas venezolanos. 

«En Venezuela no hay planificación, sino decisiones circunstanciales. La ocupación del Parque Nacional está regida por el Poru. ¿Qué va a pasar en el futuro? Hoy puede que estén tranquilos y no haya una ciudad, pero mañana puede que se levanten con ganas de hacer cualquier cosa en El Ávila. De lo que sí estamos seguros es que el gobierno no tiene ningún respeto por un área protegida que es un símbolo de la capital«, afirmó Elides Sulbarán.

Las mansiones en Galipán 

Si bien no hay una ciudad comunal en lo alto de El Ávila, sí se pueden encontrar opulentas mansiones construidas alrededor de Galipán. La construcción de estas enormes casas ha sido denunciada decenas de veces por organizaciones y medios venezolanos desde 2020. 

«Si se tuviese el más mínimo criterio ambientalista, eso no se hubiera construido. No podemos saber bajo qué condiciones se hicieron porque no hemos visto autorizaciones. Lo que sí es muy evidente es que las personas que están construyendo mansiones en El Ávila disponen de cantidades bastante grandes de recursos, porque esas no son obras que se construyan con 4 bolívares», dijo Sulbarán.

El ingeniero forestal destacó la gravedad de que un grupo pretenda convertir una zona del parque en un sitio de élite, ignorando el ordenamiento existente en la legislación venezolana.

«¿Por qué es muy grave? Primero porque es un cachetada a la comunidad de Galipán, a la que se le exige cualquier cantidad de condiciones hasta para arreglar una gotera en el techo. En segundo lugar, porque hay personal administrativo de Inparques que parece que miran para otra parte: ¿cómo es posible que eso esté ocurriendo en sus caras y no lo hayan paralizado», puntualizó.

La agencia de noticias Bloomberg alertó en 2022, que el plan de Ciudades Comunales fue presentado por Nicolás Maduro como un proyecto para «el bien común», pero más bien resulta un movimiento para tomar el control de las poblaciones de la montaña, legalizar su ocupación y establecer espacios para privilegiados.

«Según los galipaneros de toda la vida, los recién llegados a su pueblo son funcionarios de rango medio y alto del gobierno venezolano», señala Bloomberg.