El Lado B de la Transición: Venezuela está frente a un nuevo paradigma petrolero
Dolores Dobarro y Oswaldo Felizzola fueron los invitados del primer episodio de la segunda temporada del especial de Efecto Cocuyo

Tras el 3 de enero de 2026, Venezuela se enfrenta a un nuevo paradigma petrolero donde la presencia y control del Estado se minimiza y la industria petrolera privada comienza a tomar protagonismo, así lo comentaron y analizaron los invitados en el primero episodio de la segunda temporada del Lado B de la transición venezolana de Efecto Cocuyo que se estrenó este domingo.
“El cambio de paradigma es muy grande, y espero que el Estado sea responsable no solo en el cobro de regalías sino en la creación de instituciones para fiscalizar esa actividad que nos viene y que es muy grande”, dijo Dolores Dobarro, exviceministra de Energía y Minas, abogada especializada en derecho petrolero, profesora universitariay exconsultora jurídica de la OPEP.
Desde la mirada de Dobarro es imprescindible se reinvente la relación con los organismos financieros, porque los multilaterales van a pedir disciplina fiscal. “Es excelente que se haya entendido que la inversión privada en el sector petrolero es muy necesaria y que el Estado ya no puede gastar su dinero en hacer negocio”.
Con lo que coincidió el profesor Oswaldo Felizzola, coordinador del Centro Internacional de Energía y Ambiente de IESA, quien cree que ante un sector petrolero que actualmente opera al 20% de su capacidad nos llevará tiempo la reactivación. Felizzola es optimista y augura que el mayor crecimiento se presentará en las zonas de influencia petrolera, léase Zulia, Anzoátegui y Monagas, mientras que en ciudades como Caracas y Valencia el crecimiento y las mejoras llegarán con más lentitud.
Uno de los sectores en los que se verá reflejado este cambio de paradigma petrolero es en la reducción del Estado. “Los sectores que van a tardar más en recuperarse son los relacionados con el gobierno, porque se espera que el tamaño del Estado se vaya reduciendo, pero como dicen por allí la historia venezolana tiene casos de esos como casos inversos”, dijo Felizzola

El acuerdo “histórico” petrolero con EEUU no existe
Hablar sobre un fantasma, eso es lo que se ha hecho hasta el momento en el país porque el acuerdo binacional entre Venezuela y Estados Unidos no existe hasta tanto no sea firmado por ambos gobiernos, con esa contundencia lo expresaron Dobarro y Felizzola.
“El acuerdo que no existe porque no lo hemos visto y mientras no lo veamos, no existe”, dijo enfáticamente Dobarro.
Se habló de un acuerdo binacional. Para que exista un acuerdo binacional tiene que mediar la aprobación de ambos parlamentos, eso no se hizo, explicó Dobarro, sin embargo abordó el tema con la poca información existente, en medio de la gran opacidad que engloba al supuesto acuerdo.
“Pareciera que así hay un acuerdo o una relación contractual entre la empresa esta que se llama NAVEP y el de el Departamento de Defensa de los Estados Unidos y por otra parte para operar aquí en Venezuela hay unos contratos o un otorgamiento de proyectos a la empresa, la filial de NAVEP basada en Venezuela que son las 17 áreas de las cuales hablamos”, dijo Dolores Dobarro.
El mito de los equipos usados
Lo que sí quedó claro es que el desarrollo petrolero no es rápido, pero para acelerarlo hay que “bajarle dos” a algunos mitos como, por ejemplo, el tema de la maquinaria usada, que en este caso no tendría porque ser una fórmula mala “per se”, sino que podría ayudar al país a acelerar el desarrollo de la industria petrolera, que se encuentra muy deteriorada.
Tal vez en situaciones idóneas lo ideal sería comprar equipos nuevos, pero la realidad país en la que se encuentra Venezuela no lo permite porque tomaría mucho tiempo.
“Es como hablar de un equipo que tenga 10, 15 años de antigüedad, no es un equipo completamente obsoleto, se puede reparar y se puede poner a funcionar De hecho, yo me atrevo a pensar que eso es lo que tenemos que hacer aquí en Venezuela”, dijo Felizzola. Según el especialista, comprar un equipo nuevo en medio de esta coyuntura donde Venezuela sigue aun sancionada llevaría unos cuatro años en que el equipo llegue al país.
“Eso no es nada del otro mundo (traer equipos usados de EEUU), eso es algo para una respuesta instantánea”, indicó Felizzola y explicó que sería en gran parte una estrategia provisional mientras llegan los equipos nuevos.
Un poquito de paciencia
Pero, Dobarro no ve tan rápida la reactivación porque en la época de la apertura petrolera se llevó al menos cinco años encontrar producción comercial y esa realidad se complica ahora con el colapso eléctrico y el deterioro propio de la industria petrolera.
Además otra de las cosas que ralentiza, en su opinión, la inmediata producción petrolera que todos anhelan es la falta de personal especializado, lo hay, pero regado por el mundo y ganando muy buenos salarios, comentó la exconsultora juridica de la OPEP.
Reactivar la industria petrolera no es coser y cantar. “No es fácil, es un negocio, es una operación muy compleja y a medida que te especializas más, necesitas más entrenamiento”, dijo Dobarro, quien cree que “es absolutamente necesario que la sociedad se involucre en el tema petrolero”. La especialista cree que hasta ahora los involucrados con el tema petrolero, dentro de los que se incluye, no han logrado que la sociedad se identifique con el tema petrolero y que los venezolanos conozcan y entiendan el petróleo como un elemento que en gran parte nos define.
Y en ese tema, Felizzola también hace un “mea culpa”. “Es verdad que históricamente que tuvimos el problema y yo hago un “mea culpa” como ingeniero, porque asociamos la industria petrolera como algo que era un territorio para ingenieros. El resto de la gente no estaba aquí en línea. Esta es una industria donde tiene que participar todo el mundo desde el más humilde, trabajador local hasta los altos especializados en temas de economía”, dijo.
“Los temas que hay que entender es que Venezuela no es una advenediza aquí, tenemos más de 100 años de historia de petróleo. De hecho, parte de la historia petrolera mundial involucra a Venezuela. Entendiendo que los primeros campos que se exploraron fuera de Estados Unidos, fueron los de aquí”, precisó Felizzola.
Hay dos cosas que crean valor: los yacimientos y los canales de distribución. Venezuela tiene los yacimientos, apuntó.
“Para ver el crudo que salga de esos proyectos un aumento de producción hacia el 1,5 millones de barriles pueden pasar los primeros tres o cuatro años”, dijo Dobarro.
A Trump le interesa quedar bien
Sobre el el papel de Donald Trump, Felizzola comentó que al presidente estadounidense, a quien él en lo personal considera completamente egocéntrico, le interesa y necesita para su propia supervivencia política quedar bien con sus connacionales y en ese sentido, tras el fracaso con el ataque a Irán, necesita que en Venezuela empiece a funcionar su propuesta para que los norteamericanos digan que hizo algo bueno.
En EEUU sí funciona la rendición de cuenta y la sociedad estadounidense va a pedir cuentas y además necesita que sus aliados sean países democráticos.