Usuarios y transportistas de Barquisimeto sufren por igual la crisis del sector #Transporte

LA HUMANIDAD · 17 FEBRERO, 2019 20:04

Barquisimetanos recorren kilómetros a pie por falta de transporte

Texto por Shari Avendaño | @shariavendano

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Desde hace año y medio, las ocho cuadras que recorría Gabriel en autobús ahora las camina. Para ir a trabajar recorre 2,2 kilómetros desde cerca del Hospital Militar de Barquisimeto, en el estado Lara, hasta el Centro Comercial Las Trinitarias.

Desde allí toma un autobús que lo deja cerca de la Universidad Centroccidental Lisandro Alvarado (Ucla), el lugar donde labora como diseñador gráfico. Hace un par de meses, los autobuses del centro comercial tardaban mucho en llegar, lo que lo obligaba a caminar otras siete cuadras para tomar un vehículo de otra línea.

Año y medio atrás, hacía este recorrido de 4.800 metros en un solo autobús y tardaba entre 20 y 30 minutos. Hace ocho meses, parte de los trayectos de la ciudad de Barquisimeto se hicieron más cortos. «Ya no debes prestar atención a los letreros, sino a lo que grita el ayudante del chófer», explicó Gabriel.

Algunos amigos de Gabriel viven más lejos. Su trayecto caminando o en autobús es mucho más largo. Incluso uno de ellos optó por ir a trabajar en bicicleta.

A la universidad a pie

Cerca de la Urbanización El Ujano, donde vive Gabriel, se encuentra el sector El Cercado. Allí el transporte más común es el «ruta chivo» (conocido como «perrera» en otras partes del país), camiones de carga utilizados para el traslado de pasajeros, al igual que en el norte y oeste de la ciudad. Dada la peligrosidad de este medio de transporte, muchas personas optan por caminar.

El joven explica que la ciudad de Barquisimeto se despierta temprano y se acuesta temprano. A las 5 de la tarde, todos los comercios están cerrando y las personas regresan a sus casas a pie o en autobús.

Según el estudio sobre condiciones de vida de la comunidad universitaria, realizado por el Observatorio de Universidades (OBU), cuya muestra fue de 380 estudiantes, 32% de los jóvenes consultados va caminando a clases, 50% usa el transporte público y 11% utiliza «ruta chivos». Tres de cada 10 profesores va a la universidad a pie. Caminan hasta 6,7 kilómetros.

Los usuarios no son los únicos afectados por la crisis de transporte de Barquisimeto. La coyuntura desembocó en la merma significativa de la calidad de vida de los conductores.

Cada vez menos autobuses

El presidente del Sindicato de Transporte del estado Lara, Hugo Cuicas, explicó que hace ocho años Barquisimeto y Cabudare contaban con un parque automotor de 7 mil autobuses para el transporte público. El censo de transporte de agosto de 2018 contó 1.000 unidades en funcionamiento.

Según indicó el líder sindical, a la fecha quedan «no más de 500 vehículos».

Aunque todos los autobuses estuvieran funcionando, la cantidad de unidades no es suficiente para satisfacer la demanda de las ciudades. A juicio de Cuicas, se necesitan alrededor de 15 mil autobuses.

Los transportistas que continúan trabajando han implementado algunas medidas para mantener sus vehículos a flote. Cuicas, quien también es presidente de la Ruta 11 de Barquisimeto, dijo que los trayectos se acortaron porque la estructura de costo de los vehículos no se corresponde con la tarifa. Su ruta cubría un total de 90 kilómetros. Se acortó a 30 kilómetros.

Los choferes tratan de alargar la vida útil de los insumos necesarios para el funcionamiento de su unidad. Cuicas debe cambiar aceite de su autobús cada 5 mil kilómetros (que recorre en 15 días), pero lo hace cada 10 mil kilómetros.

El gobierno municipal acordó proveer a los transportistas de los insumos más importantes (aceite, batería, cauchos), pero no es suficiente. La última vez, el Gobierno nacional a través de la Fundación Fondo Nacional de Transporte Urbano (Fontur) les dio 500 cauchos para 1.000 unidades, es decir dos por autobús cuando cada uno requiere seis.

«Una unidad de transporte tiene más de 1.500 componentes. Podemos tener aquello, pero si no tenemos lo otro no funciona. Esta semana pregunté por una batería 4D, la que necesitan las encavas, y cuesta $170″, señaló Cuicas.

Algunos conductores han tenido que buscar otros trabajos para sobrevivir. Un socio de la línea en la que trabaja vende café, otro cambures, otro va a almorzar a un comedor social.

Foto: Radio Fe y Alegría