Ancianatos frenan nuevos ingresos por falta de recursos y la pandemia del COVID-19

LA HUMANIDAD · 9 NOVIEMBRE, 2020 08:57

Ancianatos frenan nuevos ingresos por falta de recursos y la pandemia del COVID-19

Texto por María Victoria Fermín Kancev | @vickyfermin Fotos por Mairet Chourio | @mairetchourio

Ver más de

María Victoria Fermín Kancev | @vickyfermin

¿Cómo valoras esta información?

7
QUÉ CHÉVERE
1
QUÉ INDIGNANTE
QUÉ CHIMBO

Ancianatos. La Residencia Geriátrica Sucre, ubicada en San Bernardino, se ha ido vaciando en los últimos dos años. En febrero de 2018 vivían 27 adultos mayores, pero en la actualidad albergan a 19, en su mayoría mujeres.

El ancianato, fundado hace más de 40 años, tiene capacidad para 60 personas. Sin embargo, no han admitido nuevos pacientes porque desde hace cuatro años el Instituto Venezolano de los Seguros Sociales (Ivss) suspendió el ingreso de nuevos beneficiarios a residencias socio-asistenciales que incluyen geriátricos y unidades psiquiátricas para pacientes farmacodependientes, custodiables y personas que viven con VIH.

El pasado 5 de noviembre en horas de la mañana, en el segundo piso de la quinta, una de las enfermeras acompañaba a un paciente al baño para limpiarlo, porque recién el hombre había hecho sus necesidades en la cama a falta de pañales.

Ancianatos frenan nuevos ingresos por falta de recursos y la pandemia del COVID-19

El señor Santiago Plaza, amigo de la encargada de lugar, admitió que les hacen faltan esos insumos de higiene y dijo quitarse el sombrero ante el trabajo que hacen las cuidadoras.

Aun así, alegó que en las instalaciones reciben una vez al mes verduras, carne y queso por y algunos productos de la caja Clap de alimentos que les envía el Gobierno.

“Lo que nos hacen falta son envases plásticos para servir la comida, tipo soperas”, dijo desde la cocina donde en grandes ollas preparaban el almuerzo. El ancianato eventualmente también recibe algunas donaciones de particulares.

Respecto a los medicamentos una de las enfermeras reconoció el déficit. Advirtió que no todos los familiares cuentan con el poder adquisitivo para costear regularmente las medicinas de los pacientes. “Quito un poquito de aquí, para dar allá”, contó sobre la forma en que resuelve para poder dar tratamiento a la mayoría.

De acuerdo a Plaza, el mantenimiento y la limpieza de las instalaciones también depende mucho de la colaboración de terceros. Él mismo ha llevado a alguno de sus empleados para realizar parte de estas tareas.

Aunque dijo que había casos de abuelos que eran olvidados ahí por sus parientes, la enfermera de turno aseguró que ese no era el caso. Ella misma, que no usaba tapabocas, aseguró que están siguiendo todos los protocolos de seguridad que establecieron las autoridades tras la llegada de la pandemia del coronavirus a Venezuela.

En octubre el Ivss aumentó a 6.500.000 bolívares mensuales el monto por paciente que paga a las residencias socio-asistenciales con quienes tienen convenio. La cifra equivalía a 12,32 dólares según la tasa del Banco Central del 5 de noviembre.

La vicepresidenta de la Asociación de Clínicas Privadas con convenios con el Instituto Venezolano de los Seguros Sociales (Asoclinap), Francis Romero, afirmó que el monto es insuficiente para costear todos los gastos. Además, cuestionó que los insumos del Gobierno que solían llegar cada quince días, ahora son repartidos una vez al mes.

Demanda de cupos

En el Hogar Residencial Santo Domingo, en Bello Monte, la encargada Yumira Mendoza habló a través de las rejas de la casa. En ese centro, desde que en marzo llegó la pandemia del coronavirus, siguen un protocolo estricto de prohibición de las visitas. Apenas hace unas cuantas semanas han dejado pasar a algunos familiares, por turnos y mantenimiento el distanciamiento físico.

Mendoza comentó que desde el pasado mes de agosto hay un repunte de solicitudes de cupo en ese geriátrico privado, pero debido al COVID-19 están suspendidos los nuevos ingresos.

Al lugar ha ido la Alcaldía de Baruta a aplicarles pruebas diagnósticas y también ha pedido que los trabajadores acudan al Instituto Nacional de Servicios Sociales (Inass), para realizarles los test.

Ancianatos frenan nuevos ingresos por falta de recursos y la pandemia del COVID-19

En este hogar, con capacidad para 47 pacientes, actualmente tienen 30. La comida han podido costearla, además de que reciben donaciones de algunos particulares y de organizaciones como la fundación “Yo tengo un sueño”, que todos los jueves les lleva almuerzo a los abuelos.

Mendoza relató que recientemente han tenido un par de casos de familiares que han manifestado dificultades para pagar a tiempo la mensualidad o para comprar medicamentos. Señaló que también tienen un señor que es “como una obra de caridad” al que la institución mantiene por completo porque fue abandonado por sus parientes.

Ancianatos frenan nuevos ingresos por falta de recursos y la pandemia del COVID-19

Sin recursos

En el caso de la Fundación Asilo La Providencia, uno de los más antiguos del país ubicado en la avenida San Martín, la razón para ingresar a unos abuelos es la falta de recursos económicos.

En el lugar están suspendidas las visitas y no se permite la entrada de extraños por la pandemia del COVID-19. Cuando el personal llega debe bañarse y cambiarse de ropa, así como usar antibacterial.

En una entrevista telefónica la hermana Emilia, encargada del ancianato, aseguró que aunque tienen capacidad para 60 personas, actualmente albergan 40. Planteó que prefieren poder atender a 40 que “medio atender” a 60.

La religiosa señaló que el Gobierno nacional ha dado apoyos esporádicos como arroz, leche o pasta. Mostró recelo porque comentó que muchas veces llega gente que promete ayudar con medicamentos, pero luego nunca vuelven.

Gran parte de los residentes de este asilo son personas en situación de calle. Dijo la encargada que también hay casos de adultos mayores abandonados por sus familiares, algunos de ellos que migraron.

Ya en 2018 el asilo había denunciado la imposibilidad de seguir menús balanceados recomendados por nutricionistas, las dificultades para acceder a medicamentos y los obstáculos para realizar reparaciones en la infraestructura.

“No sé qué te puedo decir, ¿tú has visto algún cambio en el país desde entonces?”, expresó la hermana.