Lo que implica la victoria de Gustavo Petro para la región, según analistas

INTERNACIONALES · 20 JUNIO, 2022 20:02

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Ibis Leon | @ibisL


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Según los internacionalistas Félix Arellano y Ronald Rodríguez, la victoria del izquierdista Gustavo Petro en Colombia confirma el declive que experimentan las élites políticas y los partidos tradicionales en la región.

Aunque la “izquierda” ganó un nuevo aliado en América Latina, los analistas coinciden en que Petro cuidará sus relaciones con un socio histórico: Estados Unidos.

¿Qué implica su victoria para la región?

“Petro es un hombre hábil, no es un recién llegado, conoce las complejidades de la política, lo demostró anoche en su discurso. El tema venezolano ya lo está manejando con prudencia, seguramente va a promover la negociación con Noruega, y esto no lo va a distanciar de Estados Unidos porque esa es la línea de la Casa Blanca desde que llegó (Joe) Biden”, apunta Arellano.

El profesor destaca que el nuevo presidente es consciente del costo político que tendría un abrazo con Nicolás Maduro. Pero agrega: “En la medida en que construya gobernabilidad, puede ser que la relación con Miraflores se vuelva más estrecha”.

Socios históricos

Rodríguez recuerda que ni siquiera en uno de los momentos de mayor tensión que vivió Colombia con Estados Unidos, durante el gobierno de Ernesto Samper, la relación histórica se rompió: “Seguramente la relación de Petro con Estados Unidos sea tirante, pero no tan tensa”.

Sobre una posible alianza con Maduro, el politólogo responde: “No creo que sea una relación tan armónica porque el discurso de Petro es contra las economías extractivistas y Venezuela es una economía extractivista, esto choca con los intereses de Maduro. Creo que no va a ser tan confrontativa y descalificativa públicamente, pero sí será una relación compleja debajo de la mesa”.

Restablecimiento de relaciones

La consecuencia más inmediata para Colombia y Venezuela será el restablecimiento de las relaciones diplomáticas que Petro anticipó.

“Colombia es uno de los países que se jugó todas sus cartas por el cerco diplomático (a Maduro) y revertir esto no va a ser tan fácil”, explica Rodríguez.

Entre los retos que enumera está la recuperación de los puentes Simón Bolívar y el Francisco de Paula Santander, infraestructuras que han sido abandonadas desde hace por lo menos siete años y cuyo deterioro ha sido reportado por las autoridades colombianas. Esto es clave para lograr la integración de las comunidades fronterizas y la recuperación del paso comercial.

La reactivación de los servicios consulares también requerirá inversión y tiempo. Colombia tenía 15 consulados en Venezuela y Venezuela nueve en Colombia, según el profesor, quien también es investigador del Observatorio de Venezuela de la Universidad del Rosario, en Bogotá.

“La recuperación de la relación bilateral en materia de embajadores significará que la figura del encargado de negocios de Guaidó tendrá que desaparecer. Esta transición será importante sobre todo para la protección de los líderes opositores en territorio colombiano para que no queden desamparados”.

Efectos en la política interna

Rodríguez destaca que la victoria de Petro es producto de “un desgaste del sistema político colombiano, una transformación que se venía dando ya desde el gobierno de Juan Manuel Santos”.

Señala que para Colombia es muy significativo que llegue al poder un presidente de izquierda, por primera vez en 203 años, y luego de un proceso de paz.

“Esto aniquila el discurso del ELN (Ejército de Liberación Nacional), según el cual la única forma que tenían para llegar al poder eran las armas porque la élite no se lo permitía. Desde ayer, en Colombia, hasta la izquierda puede gobernar y este es un mensaje muy fuerte en un país que ha vivido en el marco de un conflicto armado durante más de 60 años”, argumenta.

Las “izquierdas”

Arellano es tajante al afirmar que el populismo, el autoritarismo y el radicalismo ganan terreno y “apasionan con falsas promesas” en la medida en que los partidos y la dirigencia democrática “no hacen su tarea”.

“Las actuaciones en el poder varían, (Gabriel) Boric ha dado señales de una izquierda más democrática y respetuosa de los derechos humanos; Manuel López Obrador es muy complejo: habla de humanismo, pero respalda a Cuba y guarda un silencio penoso frente a Nicaragua. El papel que jugó con (Alberto) Fernández en la Cumbre de las Américas fue sorprendente, se preocuparon por defender autoritarismos a los que llaman izquierda”, señala.

Y añade: “Hay un panorama heterogéneo de izquierdas donde pareciera que a la mayoría de ellas les interesa es mantenerse en el poder y mantener aliados radicales cohesionados”.

Sin embargo, el profesor Rodríguez considera prudente no satanizar la izquierda pues sostiene que no todos los proyectos de izquierda se traducen necesariamente en autoritarismos, como Nicolás Maduro y Daniel Ortega (Nicaragua), y no todos los proyectos de derecha significan democracia, como Nayib Bukele (El Salvador).

“En América Latina, por la posición que jugamos durante la guerra fría y por lo que significó el régimen cubano, la izquierda siempre ha sido muy mal vista, pero lo deseable es que en todo régimen democrático se den dinámicas de alternancia. Hoy vivimos un proceso de ampliación democrática y esto está teniendo una incidencia muy fuerte en lo que son las demandas y cómo se tramitan al interior de los partidos; de hecho, cada vez hay más grupos sociales y menos partidos”, expone.