Venezuela ocupó el penúltimo puesto de seguridad alimentaria en América Latina - Efecto Cocuyo

ECONOMÍA · 4 MARZO, 2021 10:03

Venezuela ocupó el penúltimo puesto de seguridad alimentaria en América Latina

Texto por Efecto Cocuyo | @efectococuyo

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Venezuela ocupó el penúltimo puesto de toda América en el Índice Global de Seguridad Alimentaria 2020, publicado por la revista The Economist. Se situó en el lugar 96 de los 113 países que fueron incluidos en la medición, apenas por encima de Haití en la región y de otras naciones africanas como Angola (97), Congo (98), Mozambique (99) y Nigeria (100).

“El país disminuyó su rendimiento durante el año pasado. Venezuela sigue estando muy abajo en dos de las categorías centrales que son su clasificación en el poder de compra de los alimentos, así como la disponibilidad de los mismos” explicó Pratima Singh, economista líder de la Unidad de Inteligencia Económica en The Economist, al ser consultada por Efecto Cocuyo en la presentación a la prensa del estudio.

El bajo puntaje en el caso venezolano viene, en concreto, de la incapacidad de la mayoría de los venezolanos para comprar la cesta básica de alimentos por sus altos precios y sus bajos ingresos. Aunque también interviene el poco volumen de los alimentos producidos en el país.

Venezuela alcanzó un índice de 42,8 puntos como promedio de las cuatro categorías principales medidas: Poder de compra de los alimentos, Disponibilidad, Calidad y Seguridad y, finalmente, Recursos Naturales y Resiliencia. Esto supone un retroceso de 5,6 puntos desde el año 2012, cuando empezó a hacerse esta medición global.

Venezuela Seguridad Alimentaria

La seguridad alimentaria venezolana, de hecho, acumula ahora tres años seguidos de retroceso, justo el mismo período de tiempo que lleva la hiperinflación en el país.  

Lejos de los vecinos

Haití ocupó el último puesto en la región latinoamericana también debido a la diferencia entre los altos precios de los alimentos y los ingresos de sus habitantes, aparte de una peor capacidad para la producción y la distribución de los alimentos.

Venezuela solo logró superar a Haití, gracias a la variedad y calidad nutricional de las dietas. Pero quedó muy lejos de Costa Rica y Uruguay, quienes ocuparon los dos primeros lugares de seguridad alimentaria en América Latina.   

Seguridad Alimentaria

También quedó por debajo de otros países vecinos como Colombia o Brasil, e incluso de otras naciones centroamericanas más pequeñas como El Salvador, Honduras y Nicaragua.

Aunque lo más resaltante en la región fue que países como Perú, República Dominicana y Paraguay lograron reforzar su seguridad alimentaria aún en medio de las dificultades que impuso la pandemia del COVID-19.

Retroceso global

“Antes de la pandemia del COVID-19, ya se veía un deterioro en la seguridad alimentaria mundial y esto tiene que ver con la caída de los ingresos, un aumento de la pobreza y la falta de efectividad de las redes de ayuda” resaltó la economista Singh, en el evento transmitido por Zoom bajo el patrocinio de Corteva Agriscience.

La seguridad alimentaria global volvió a caer en 2020 y se convirtió en el segundo año de retroceso consecutivo. El impacto de la pandemia del nuevo coronavirus, las inequidades estructurales para poder comprar los alimentos en más de la mitad de los países incluidos en el estudio y las amenazas del cambio climático para la producción de la comida fueron los factores claves en la caída del índice mundial.

De hecho, este año se hicieron ajustes centrales en la metodología del Índice Global de Seguridad Alimentaria para darle un mayor peso a la categoría de la adaptación de la producción agrícola a los riesgos del cambio climático.

No en vano, Agnes Kalibata, enviada especial del secretario general de la ONU para la a próxima Cumbre de los Sistemas Alimentarios 2021, resaltó en la presentación que se necesitan replantear los modos de producción de la comida en el mundo porque los sistemas actuales “amenazan la biodiversidad y contribuyen con el cambio climático con severas consecuencias de sequías, inundaciones, ciclones y plagas”.

La fragilidad de la producción agrícola frente a los cambios drásticos del clima quedaron al descubierto durante el año pasado en países de África y Asia, pero también en otros lugares como Australia, Noruega y Suecia que se enfrentaron a la interrupción de sus cosechas por distintos fenómenos naturales.

Foto principal: Fondo Internacional de Desarrollo Agrícola (Fida)