"Tienen que llegar a los fabricantes", opinan desde comercios fiscalizados por la Sundde  - Efecto Cocuyo

ECONOMÍA · 25 AGOSTO, 2018 08:00

«Tienen que llegar a los fabricantes», opinan desde comercios fiscalizados por la Sundde 

Texto por Shari Avendaño | @shariavendano

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Pagó 11 millones 500 mil bolívares por el kilo de queso blanco duro antes de la reconversión monetaria. El dueño de una charcutería ubicada en la avenida Baralt de Caracas, explicó que tenía previsto obtener una ganancia del 25%.

Sin embargo, «lo regularon a 9 mil (Bs.S 90 o Bs. 9.000.000)». Esta semana llamó a los proveedores para preguntar por el nuevo costo del producto lácteo: Bs.S 120 o Bs. 12.000.000. Si lo compra, volvería a vender para perder.

Al menos con la venta de pollo entero no pierde dinero. Lo comprará a Bs.S 72 para venderlo a Bs. S 78. Sin embargo, la ganancia de 8% no le alcanza «ni para pagarle a dos empleados«, de los cinco con los que cuenta su negocio. A quienes le retribuye su trabajo con un salario mayor al sueldo mínimo. Mantendrá el precio por un par de semanas. Si no, evaluará cerrar el local.

Los encargados de algunos de los comercios fiscalizados por la Superintendencia Nacional para la Defensa de los Derechos Socioeconómicos (Sundde), en el municipio Libertador de Caracas, coincidieron en que las autoridades deben procurar que los fabricantes no suban el costo de sus productos, para que de esta manera sea posible vender los alimentos a «precios acordados» y obtener ganancias.

El pasado miércoles 22 de agosto se publicó la Gaceta Oficial Extraordinaria N° 6.397, donde se dieron a conocer los «precios justos» de 25 productos.

Entre ellos está la carne de res, la mortadela, el pollo beneficiado y la sardina en lata. Este jueves, 250 efectivos de la Policía Nacional Bolivariana (PNB) y funcionarios de la Sundde iniciaron las inspecciones en Caracas. Algunos de los sectores fiscalizados fueron La Candelaria, Santa Teresa, La Pastora y Catia.

«Sin plata para reponer»

«Si la distribuidora mantiene los precios, todo va perfecto. Pero si un eslabón se daña, se rompe todo», explicó un comerciante de 50 años de edad de la avenida Baralt. Su establecimiento, dedicado a la venta de quesos, embutidos y otros productos de primera necesidad, fue inspeccionado por la Sundde el pasado jueves.

Recalcó que los funcionarios del Estado «tienen que meterse más a la raíz«, es decir llegar a los proveedores, para que sea posible vender a «precio acordado». Comentó que está de acuerdo con el precio de algunos productos. Otros costos «no están bien estructurados«.

«Con la mortadela hay una equivocación garrafal. ¿Cómo va a costar Bs.S 18, es decir, Bs. 1.800.000?», manifestó el encargado, pues la más económica costaba casi cuatro veces más la semana anterior. En algunas oportunidades se ha quedado sin dinero para reponer la mercancía, por lo que ha tenido que pedir créditos para comprar más productos.

«La salsa de tomate no me sale en Bs. 3.600.000 (Bs. S 36, precio que aparece en la lista de productos regulados), sino Bs. 4.000.000 (Bs. S 40). ¿Qué pasa? Te quedas sin plata para reponer».

Por su parte, la vendedora -quien prefirió reguardar su identidad- de una charcutería ubicada en la misma arteria vial calificó como «absurdo» el precio de la mortadela y dijo que pareciera que no se hubiera hecho «un sondeo de mercado».

Además manifestó que no está de acuerdo con obliguen a vender a un costo determinado cuando cuentan con una factura que respalda el monto que pagaron por la mercancía. «Va a desaparecer el producto. Nadie va a trabajar para perder«, concluyó.

Otros funcionarios

El dueño de una panadería de la parroquia La Pastora bajó el precio de la mortadela, el único embutido que tiene en su exhibidor de charcutería. No lo visitaron los funcionarios de la Sundde, sino del Servicio Bolivariano de Inteligencia Nacional (Sebin), «que se tomaron un café y fueron muy respetuosos».

Los encargados de los negocios fiscalizados en la parroquia La Candelaria le tienen temor a declarar. Algunos comercios amanecieron con largas filas para comprar los productos regulados; otros no subieron su santamaría.

Felix Rodríguez, vecino de la zona, está de acuerdo con la medida tomada por el presidente de la República, Nicolás Maduro. «Tenía seis meses sin comprar carne. Esperemos que no la escondan o no cierren. Nosotros somos los perjudicados con un sueldo de Bs. 5.000.000 (Bs.S 50)», comentó mientras hacía cola para entrar en una carnicería.

Distinta es la opinión del señor Óscar, de 56 años. Piensa que la prioridad del Gobierno debería estar enfocada en enseñar a las personas cuál «es el costo real de las cosas» de cara a la entrada del nuevo cono monetario.

¿Podrán las nuevas medidas económicas del Gobierno frenar la inflación?