¿Qué se puede esperar del nuevo esquema de venta de la gasolina?

ECONOMÍA · 3 JUNIO, 2020 22:10

¿Qué se puede esperar del nuevo esquema de venta de la gasolina?

Texto por Alessandro Di Stasio | @Adistasiob

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El colapso en el suministro de gasolina llevó al Gobiernode Nicolás Maduro a realizar ajustes. Tras meses de largas colas de usuarios y el surgimiento de un mercado paralelo con precios exorbitantes del combustible, que incluso se llegó a vender entre 2 ó 3 dólares por litro, la administración chavista puso en marcha un nuevo esquema de venta a escala nacional.

El sistema cuenta con tres modalidades. Primero, un precio subsidiado a Bs. 5.000 (0,025 dólares) por litro para motos y vehículos particulares, con un máximo de carga mensual de 60 y 120 litros, respectivamente, que se venderá en 1.368 estaciones de servicio; segundo, un subsidio total para el transporte público y camiones de carga; y, por último, la venta de gasolina a 50 centavos de dólar (casi Bs. 100.000) por litro en 200 bombas de combustible en todo el país.

Por una parte, el valor en dólares se asemeja a los precios de la gasolina en países de la región, según la web Global Petrol Prices, pero por otro lado se mantiene otro importe muy por debajo de los costos de producción o, en este caso, de importación.

Entre ambos precios existe una disparidad de al menos 1.900 %, calculado a la tasa del dólar publicada por el Banco Central de Venezuela (BCV). Y esta situación, dijeron economistas a Efecto Cocuyo, crea distorsiones que acentuarán las actividades ilícitas en torno al mercado de la ya escasa gasolina.

“Creo que la modalidad escogida por el Gobierno de establecer precios diferenciados terminará generando profundas distorsiones en el mercado propio de este tipo de circunstancias: el arbitraje, la corrupción, entre otras prácticas”, expresó Asdrúbal Oliveros, director de la firma de análisis Ecoanalítica.

Para Oliveros, el aumento del precio de la gasolina es una decisión correcta. Sin embargo, asegura que se mantiene un subsidio “regresivo” que, en lugar de ayudar a los ciudadanos más desfavorecidos, permite a los de mayores recursos obtener más litros de combustible por mucho menos de su costo.

Pero para poder comprar gasolina al precio subsidiado, cada ciudadano debe inscribirse en el Sistema Patria o en el registro del Instituto Nacional de Transporte Terrestre (Intt), anunció el ministro Tareck El Aissami. Para ello cada ciudadano debe suministrar información que va desde el tipo de vehículo que usa hasta su huella dactilar, que será captada por los equipos de biopago dispuestos en las estaciones de servicio que servirán para contabilizar el consumo por usuario.

Sin embargo, pasar por ese mecanismo no es garantía absoluta de hacerse con el combustible a ese precio. Así lo explica José Manuel Puente, doctor en economía y profesor en el Centro de Políticas Públicas del Instituto de Estudios Superiores de Administración (Iesa), quien asegura que no hay muestras de un suministro constante de combustible en el país para las siguientes semanas o meses.

“Venezuela no tiene prácticamente capacidad alguna de refinación y, además, no tiene dinero porque  está quebrado el Estado y sus finanzas públicas”, comentó.

Por esa razón, alega, luce cuesta arriba mantener la importación de combustible y, de no poderse solucionar el problema, “va a seguir el racionamiento y volverá la escasez”.

Escasea la gasolina barata y se incentiva la corrupción

En estaciones de servicio donde se establecía la venta con subsidio, ahora solo comercian la gasolina en dólares. En otros casos se reportan largas filas de usuarios esperando durante horas y días la llegada de las gandolas con el cargamento de la estatal Pdvsa. Así pudo corroborarlo el equipo reporteril de Efecto Cocuyo en diversos recorridos realizados en los últimos días por las calles de Caracas.

En el interior del país la situación es mucho peor. Pueden pasar días sin que llegue suministro a las estaciones de servicio y, en las pocas que llegan, se vende la gasolina al precio internacional de 50 centavos de dólar. Ni siquiera hay rastros del sistema biopago con el que, según las autoridades, se canalizaría el subsidio. Es un episodio que se repite desde el estado Falcón hasta la región de los Andes, y el estado Bolívar.

A tan solo tres días de la implantación del nuevo esquema de venta, ya se presentan irregularidades y también episodios de corrupción, como la reventa o la asignación de cupos a discreción. Es el preludio de lo que Oliveros describe como el “Cadivi energético”.

“Se fomenta que el que compre a Bs. 5.000 tenga todos los incentivos para vender en un rango entre cinco mil y cien mil bolívares (50 centavos de dólar). Eso genera incentivos perversos como, por ejemplo, que un taxista prefiera trabajar en comprar gasolina barata para venderla más cara que manejar un taxi, o lo mismo puede pasar con quien tiene un vehículo de transporte público”, detalla.

De allí su semejanza con los cupos del sistema Cadivi, donde el Estado asignaba a cada venezolano una cantidad de divisas a un valor menor que el del mercado.

Esta versión la corrobora Puente. “Los venezolanos no somos cromosómicamente menos puros que los alemanes, que los ingleses, que los franceses, que los brasileros o que los colombianos, el problema está en el sistema de incentivos”, sostuvo.

La mejor opción: “subsidios directos y focalizados”

Si bien el incremento del precio del combustible era una medida requerida desde hace años, sobre todo para un Estado urgido por reducir sus cargas financieras, no se aplicó el mejor mecanismo para atender a los sectores más necesitados.

En lugar de establecer diversos precios, Puente sostiene que lo recomendable sería mantener un valor que pueda costear los costos de producción del combustible y aplicar un programa de subsidios “directos y focalizados” para la población vulnerable.

“Los aumentos de gasolina tienen que hacerse dentro de un programa integral que tiene que tener, en muchos casos, subsidios directos focalizados. Entonces puedes diferenciar entre fijar un precio alto, que cubra los costes de producción, y dar subsidios para proteger a los más vulnerables”, afirmó.

Aunque se desconoce si los precios anunciados por la administración de Nicolás Maduro permitirán costear la producción o importación de gasolina, Oliveros cree que la venta del litro por 50 centavos de dólar sí es un precio adecuado a los estándares internacionales.

La estatal Pdvsa no publica cifras oficiales desde el año 2016, lo que impide conocer los costes de sus procesos de producción o de las crecientes importaciones que realiza para surtir combustible en el mercado interno.

“Si Venezuela produjera combustible, se pudiera cobrar la gasolina a precios internacionales y, después de que se resten los costos de producción, repartir el excedente en subsidios a los venezolanos. Pero este no es el caso”, concluyó Oliveros.