La reconversión no evitó que el bolívar perdiera frente a la hiperinflación

ECONOMÍA · 21 AGOSTO, 2019 13:23

La reconversión no evitó que la hiperinflación arrasara al bolívar

Texto por Alessandro Di Stasio | @Adistasiob

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Una reconversión monetaria que no salvó al bolívar. Se le quitaron cinco ceros a la moneda nacional, pero no se pudo contener a la hiperinflación, que pulverizó el poder adquisitivo de los venezolanos y el valor de los bolívares. Hoy, un año después del ajuste monetario de agosto de 2018, economistas coinciden en que el bolívar perdió su capacidad de fungir como medio de pago.

Si bien funcionó en su momento para facilitar las transacciones, que alcanzaban cifras millonarias y difíciles de procesar por los sistemas tecnológicos, la medida gubernamental no trajo consigo el «gran proceso de recuperación histórica» prometido por el gobernante Nicolás Maduro. Por el contrario, quedó reemplazada por la «dolarización de facto«.

Así lo precisa el economista Hermes Pérez, quien considera que la reconversión monetaria del año pasado fue «paliativa y transitoria» ante la pérdida constante de valor del bolívar.

El efecto de la hiperinflación ha sido tan alto que, asegura Hermes, llevó a que la moneda nacional perdiera sus cualidades de dinero. Es decir, su capacidad de servir como medio de pago, unidad de cuenta y reserva de valor.

De acuerdo con la Asamblea Nacional (AN), Venezuela padece el fenómeno hiperinflacionario desde octubre de 2017. Ello generó que el país cerrara el año 2018 con una inflación por encima de 1.000.000%, la más alta del mundo.

Sin embargo, este año la historia ha sido un poco distinta: el ritmo de incremento de precios desaceleró. Esto, principalmente, por la caída en el consumo de los venezolanos, que cada vez menos pueden acceder a la compra de bienes y servicios, según advierte la Comisión de Finanzas.

«Al no atacarse las causas que inducen esta crisis, que es la impresión inorgánica de dinero por parte del Banco Central de Venezuela (BCV), el problema de fondo se mantuvo», indicó Pérez a Efecto Cocuyo. Además, señala que dicho financiamiento aumentó 11.367% hasta junio de este año, lo cual catalogó no solo de ilegal, sino de una «emisión excesiva» de bolívares.

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Una reconversión impuesta por la necesidad

Entre tantas dificultades que había en agosto de 2018 a causa de la hiperinflación, una de las principales eran las limitaciones para pagar.

El economista Leonardo Vera recuerda que la familia de billetes que circulaba (bolívares fuertes) no permitía la compra de productos. «Para adquirir uno, dos, tres o cuatro bienes se requerían enormes cantidades de dinero«, dijo. Pero, por otro lado, también existían los problemas con las altas denominaciones en los precios, que excedía el número de dígitos permitido por las máquinas fiscales y registradoras para las operaciones.

«Estas dificultades le impusieron al Gobierno la agenda de tener que resolverlo con la reconversión monetaria«, afirma el también profesor de economía en la Universidad Central de Venezuela (UCV).

No obstante, a pesar de resolver el problema transaccional, solo lo logró de manera transitoria. Apenas meses después, en junio, el BCV debió emitir nuevas denominaciones del bolívar soberano, en este caso las piezas de Bs. 10.000, Bs. 20.000 y Bs. 50.000, para poder hacer frente al ascenso de precios.

Pero hasta la fecha surgen nuevos inconvenientes: dejaron de aceptarse las piezas de 2, 5, 10, 20 y 50 bolívares, y tampoco hay suficientes denominaciones para dar cambio a las piezas superiores a los Bs. 10.000.

«Eventualmente, si la inflación sigue imparable, pues tendremos que ir nuevamente al tema de la eliminación de ceros», lamentó Vera.

Retornaron los problemas

Tras 12 meses de la entrada en vigencia del bolívar soberano, regresaron los mismos problemas que se intentaron solucionar. Entre ellos, Pérez destaca los siguientes:

1⃣ Escasez de dinero en efectivo. No hay suficientes billetes para pagar los altos precios de los productos.

2⃣ Dificultad creciente para procesar grandes transacciones.

3⃣ La «inutilidad» de los billetes de más baja denominación. «No tienen ninguna capacidad real de pago en la actualidad, lo que reduce su utilidad», detalló.

Foto principal: Iván Reyes