Dolarizar no se traduce en mayor poder adquisitivo de la población, advierten economistas 

Giorgio Cunto advierte que se puede seguir siendo pobre en un entorno dolarizado. Jesús Casique llama a designar a un BCV autónomo como alternativa

La propuesta del diputado de la Asamblea Nacional (AN), Antonio Ecarri, sobre la dolarización de la economía venezolana como “vacuna contra la hiperinflación” trajo cola. No solo por el planteamiento en sí, que no es nuevo en el prolongado contexto de crisis económica, sino porque el parlamentario fue sancionado por la directiva de la AN, presidida por Jorge Rodriguez, por considerar que comprometió al Poder Legislativo sin autorización.

Más allá del incidente político con el diputado de la Alianza del Lápiz, economistas venezolanos volvieron a advertir sobre los pro y los contra de la dolarización para el país y la opinión general es que existen otras alternativas para combatir la inflación, solo que no existe una política económica coherente en Venezuela que pueda lograrlo. 

Pese al tutelaje de Estados Unidos sobre el gobierno encargado, economistas consultados por Efecto Cocuyo, como Jesús Casique, no ven una medida de ese tipo, al menos en el futuro inmediato del país. Primero se debe reformar la Constitución, advirtió Casique, que establece que la unidad monetaria de Venezuela es el bolivar (artículo 318).   

Para Giorgio Cunto, más allá de ser viable o no la medida, no están dadas las condiciones para recibir los beneficios completos de una dolarización que luego sería difícil de revertir y tiene grandes costos. Recalcó que dolarizar no se traduce en mayor poder adquisitivo para la población.  

Sirve para bajar la inflación, pero…

Dolarizar la economía de un país significa que la moneda nacional es reemplazada por el dólar estadounidense. Es decir, el dólar se vuelve la moneda oficial para fijar precios, pagar sueldos, cobrar impuestos y hacer compras. Al quedar eliminada la moneda local, el gobierno pierde el poder de emitir más dinero. 

Durante la gestión de Nicolás Maduro se planteó varias veces el tema con las respectivas aclaratorias de voceros del gobierno sobre que el bolívar seguiría siendo la moneda nacional. Es la primera vez que el planteamiento cobra relevancia en más de siete meses de gestión del gobierno encargado, bajo el tutelaje de la administración de Donald Trump. Mientras, los ciudadanos en la calle, siguen lidiando con la devaluación diaria del bolívar.

“En Venezuela se dolarizó de forma parcial (fijación de precios, cobro de tasas) sin que fuese una iniciativa que viniera de una política del gobierno nacional. Moverse hacia una dolarización total tiene beneficios, pero también sus bemoles y costos. La primera ventaja es resolver el tema inflacionario, no por completo, pero sería una de las formas más expeditas de bajar la inflación a niveles más normales porque se corta el origen de la inflación que es la monetización del déficit, es decir, que el Estado arroje bolívares a la calle sin aumento de productividad”, explicó Cunto. 

El científico de datos aclaró que la medida no implicaría que Venezuela vaya a tener la misma inflación de EEUU, es decir, continuaría una “inflación local” sujeta a las leyes de oferta y demanda locales y dinámicas propias en cuanto a la producción y distribución de bienes. Subrayó que Venezuela puede seguir teniendo inflaciones altas pero dejaría de tener la inflación más alta del mundo.

En el mes de julio, la inflación se aceleró a 19,9% en julio (en junio registró 13,8%) para un acumulado de 175% del año. Economistas como José Guerra señalanque como la mayoría de los precios están fijados en dólares, y la divisa sube de precio,  eleva de inmediato la cantidad de bolívares a pagar por cada producto. La firma Ecoanalítica ha advertido que si el gobierno evita la emisión de dinero la inflación cerrará 2026, en 250%; de lo contrario, la cifra subirá a 360% y seguirá siendo la más alta del mundo.

“Se protegería el sistema financiero, se refuerza el sistema bancario para que pueda cumplir sus funciones, expandir operaciones y competir con depósitos transfronterizos; absorbería más fácilmente divisas de venezolanos en el extranjero; facilitaría la integración financiera con el resto del mundo. Además incentivaría a las autoridades a aplicar políticas financieras más prudentes, ya que con una dolarización la indisciplina fiscal tiene costos más bruscos”, enumeró Cunto sobre otras ventajas de la dolarización.

Las desventajas 

A título individual, el diputado Ecarri confirmó el 20 de agosto que el reconocido profesor de economía norteamericano, Steve Hanke, le presta colaboración en la elaboración de una propuesta de dolarización para Venezuela. El diputado de la Alianza del Lápiz argumenta que los trabajadores venezolanos no pueden seguir cobrando en bolívares que se devalúan a diario y que la medida también implica “ponerle un límite al uso de la moneda para financiar los excesos del poder”.

Ecarri propuso un debate nacional sobre la materia, pero el presidente de la AN, Jorge Rodriguez, cortó de tajo el asunto: tras tildar de “paja” y “estupideces” los planteamientos de dolarización y ratificar que la moneda oficial seguirá siendo el bolívar, destituyó a Ecarri como presidente del Grupo de Amistad Parlamentario Venezuela-Estados Unidos. Ecarri respondió que aún así no lograran callarlo.

Cunto mencionó que con economías dolarizadas, países como Ecuador, El Salvador, Panamá y Grecia han tenido crisis fiscales y de impagos porque los gobiernos no fueron lo bastante disciplinados para arreglar otros problemas macroeconómicos. También citó el ejemplo de Argentina que a inicios de los años 2.000, tuvo una crisis (corralito) por intentar un esquema casi dolarizado que no era sostenible por sus problemas fiscales.

“Con una dolarización se limitan las opciones de política monetaria, se pierde uno de los instrumentos de respuesta ante choques externos o desbalances económicos o crisis, como por ejemplo una baja sustancial de los precios del petróleo. El BCV seguirá teniendo trabajo pero tendrá que recalibrar todos sus instrumentos operativos y se verá muy limitado”, apuntó Cunto como desventaja de la medida.

Advirtió igualmente que podrían aumentar las vulnerabilidades financieras del país por la no acumulación de suficientes reservas al exponer al sistema financiero a una mayor salida de capitales por aumento en depósitos y créditos en divisa estadounidense y crisis de liquidez para hacer transacciones en la economía.  

“Venezuela pasará a competir en dólares con el resto del sistema financiero y su improductividad hará que sea un país muy caro para el poco valor que ofrece. En estos momentos Venezuela tiene un salario muy bajo con un costo de la vida muy alto, dolarizar en este entorno congelara la situación pero limita la capacidad de volver a crecer o diversificarse”, sumó a las desventajas.

“La gente no va a ganar más” 

“La gente apoya la idea de dolarizar porque lo ven como un alivio pero no está internalizado lo que puede implicar o no. Por ejemplo, no es garantía de que se traducirá en aumento del poder adquisitivo. Si usted gana 100 dólares, seguirá ganando lo mismo, solo que no se devaluará tan rápido, se puede seguir siendo pobre en un entorno dolarizado. El apoyo viene por el empobrecimiento, crisis de credibilidad de las instituciones, escepticismo por el futuro, pocas expectativas de recuperación del bolívar”, advirtió Cunto.

Una encuesta de AtlasIntel y Bloomberg de mayo de 2026, indica que 31% estaría de acuerdo con dolarizar la economía venezolana y 26% completamente de acuerdo, mientras que 21,5% está en desacuerdo.

“Más allá de ser viable o no, no están dadas las condiciones para recibir los beneficios completos. Puede ser una imposición de EEUU, pero las dolarizaciones completas son difíciles de revertir, igual que prolongar beneficios  y costos. Para el gobierno, dolarizar implica admitir que no se tiene una política monetaria sensata para recuperar el valor del bolívar”, señala Cunto.

Casique indica que si bien la inflación bajará de inmediato, dolarizar implica pérdida de la soberanía del bolívar como está contemplado en la Carta Magna. A su juicio, en todo caso, la población debe tener la última palabra en un referendo consultivo si una medida de ese tipo llegara a ser considerada.

“No es lo mismo lo que sucede en la calle con los precios, permitido por el gobierno, y cobrar sueldos en dólares o en bolívares indexados que dolarizar. Un embate en EEUU nos arrastraría a todos y no tendríamos cómo defendernos”, expresó el profesor de Economía y Finanzas. 

Rescatar autonomía del BCV

Para destituir a Ecarri como cabeza del grupo parlamentario, apenas conformado en mayo, Jorge Rodríguez invocó el artículo 113 del Reglamento Interior y de Debates que exige a los parlamentarios, en funciones de diplomacia interparlamentaria, actuar con apego a la Constitución y a los intereses de la República. Asimismo, el artículo 318 de la Constitución que establece que la unidad monetaria de Venezuela es el bolívar y que el BCV es el ente público que, de manera exclusiva y obligatoria, ejerce las políticas monetarias.

Casique sostiene que es el gobierno nacional en que incumple la Constitución en materia económica, puesto que el artículo 320 señala que el Estado “debe promover y defender la estabilidad económica, evitar la vulnerabilidad de la economía y velar por la estabilidad monetaria y de precios, para asegurar el bienestar social”. Tampoco se respeta, recalcó, la autonomía del BCV consagrada en el mismo artículo. 

“El directorio del BCV debe ser destituido porque no cumple con sus funciones. En Perú no se ha dolarizado pero tiene un Banco Central autónomo, por ahí viene la solución al problema de la inflación. Necesitamos un Banco Central autónomo, que no esté supeditado al gobierno central, financiando los déficits fiscales a Pdvsa de manera inconstitucional. Si dolarizar fuera la solución todos los países de América Latina estuvieran dolarizados”, enfatizó.  

Casique añadió que las soluciones también pasan porque el gobierno sea transparente en la publicación de la información económica necesaria para hacer análisis y proponer correctivos tales como cifras de inflación, monto de la deuda externa y el presupuesto nacional y sus premisas, entre otros datos. 

“Una alternativa es profundizar un entorno multimonetario ordenado, es decir, permitir a los bancos operar en divisas, que todas las operaciones que hacemos con bolívares se puedan hacer en divisas; eso traería un mayor dinamismo, más una sinceración del mercado cambiario. Que los venezolanos puedan pasar de uno a otro sin mayor inconveniente. Operativamente no es tan brusco como una dolarización completa o tratar de estabilizar de lleno el bolívar cuando la preferencia de los actores económicos están por otros lados”, agregó Cunto.

En todo caso, el economista advirtió que cualquier esquema que se adopte colapsará o no cumplirá los objetivos si no se resuelve el problema fiscal, es decir, si Venezuela sigue gastando más de lo que puede recaudar.