Caída en exportaciones petroleras y deudas llevaron las reservas internacionales a mínimos históricos - Efecto Cocuyo

ECONOMÍA · 26 ENERO, 2020 11:07

Caída en exportaciones petroleras y deudas llevaron las reservas internacionales a mínimos históricos

Texto por Alessandro Di Stasio | @Adistasiob

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Dilapidadas las reservas internacionales. Una mezcla entre mala administración, descalabro de la industria petrolera y un mar de deudas caídas en default desde 2017, llevaron a las provisiones del Estado venezolano a su nivel más bajo en los últimos 30 años. Así lo señalan distintos economistas consultados por Efecto Cocuyo.

En la actualidad, según las cifras reportadas por el Banco Central de Venezuela (BCV), las reservas internacionales se encuentran en 6.612 millones de dólares. De acuerdo con el historial de registro del ente emisor, que se remonta hasta el año 1973, la última vez que las reservas estuvieron en un nivel tan bajo fue durante el mes de junio de 1989 (promediaron $6.529), año sacudido en materia económica y social para el país: el primer año del Gobierno de Carlos Andrés Pérez recibido por protestas en masa ante la escasez y la devaluación.

Sin embargo, a ello le siguió un auge apoyado por el “boom” de los precios del crudo y una producción de Petróleos de Venezuela (Pdvsa) alrededor de los 3.000.000 barriles diarios. Así, solo por concepto de exportaciones petroleras, la estatal llegó a percibir ingresos de hasta $125.000 millones en un solo año, según consta en sus estados financieros.

El tope se registró el 7 de enero de 2009. Ese día las reservas internacionales alcanzaron un máximo de $43.292 millones. Pero desde ese momento la caída ha sido desenfrenada: 85% en los últimos 11 años.

No obstante, el descenso se acentuó desde la llegada de Nicolás Maduro al poder, período que también coincide con la disminución de la producción de Pdvsa, que ahora ronda apenas el millón de barriles diarios, y una deuda externa estimada entre los 150.000 y 180.000 millones de dólares.

“Las reservas han caído porque, en primer lugar, las exportaciones petroleras han disminuido; en segundo lugar, porque el año pasado hubo un pago muy importante a Rusia, de más de $2.000 millones en concepto de deuda; y unos gastos muy importantes en importación de gasolina en los últimos meses de 2019″, aseguró el economista y diputado José Guerra en conversación telefónica.

Además, señala, las intervenciones que ha realizado el BCV en el mercado oficial de divisas también provienen de las reservas internacionales. Semanalmente, de acuerdo con sus cálculos, se le suministraron alrededor de 5 ó 6 millones de euros a la banca nacional.

A pesar de que son cifras muy bajas en comparación con las anteriores asignaciones de divisas en subastas del sistema cambiario (llegaron a otorgarse hasta $100 millones) que rige desde 2004, ahora el Estado tiene ingresos mermados y abre espacios a un sector privado golpeado por años de hiperinflación y recesión económica.

“Entonces, si el BCV no tiene divisas, debe recurrir a los privados que son los que las tienen”, dijo Guerra.

Una economía mermada y sostenida por el capital privado 

Para el economista Omar Zambrano, profesor en la Universidad Católica Andrés Bello (Ucab) y fundador de Anova Políticas Públicas, en Venezuela se vive “un proceso no oficial, descontrolado, de dolarización espontánea”.

Y ese proceso es el reflejo del repudio de los venezolanos hacia su moneda nacional, el bolívar, que pierde a diario su valor con constantes devaluaciones y una hiperinflación que complica las transacciones por el ascenso de los precios.

“Esta economía del dólar está siendo alimentada por flujos privados de gente que repatria sus capitales, remesas y flujos que provienen de la economía ilegal. En este esquema las Reservas juegan un papel secundario, pues el Banco Central es en este momento casi irrelevante”, afirmó.

En esta situación se basan los economistas para explicar que en el país no hay una dolarización, al menos en el caso estricto de término, sino que es una convivencia entre el bolívar y distintas divisas para preservar los ahorros y facilitar operaciones comerciales.

“Si habláramos de que el gobierno pretende dolarizar oficialmente, ahí si importaría el nivel de reservas”, explica Zambrano. La razón: “en un país normal, las reservas internacionales sirven de colchón para amortiguar las necesidades de pagos externos”. Y entre esa necesidad de pagos en moneda extranjera se encuentra el proceso de dolarización que, de no contar con un mínimo de divisas, no pudiera llevarse a cabo.

Un mercado cada vez más reducido 

Del total de las reservas internacionales, solo cerca de $1.000 millones está representado en dinero líquido y el restante en oro monetario, distribuido en el BCV, el Banco de Inglaterra y compromisos con el Fondo Monetario Internacional (FMI). Ello quiere decir que si el país necesitase una inyección inmediata de dinero en efectivo, su adquisición dependerá de la venta del oro; una técnica usada cada vez más por la administración chavista para paliar la escasez de divisas.

“En Venezuela se está formando una pequeña economía dolarizada, pero es una dolarización chucuta“, expone Zambrano. Y es que ninguna de las transacciones en divisas cuenta con institución o un marco legal que las regule en el país. “Es una dolarización que soporta una economía superficial, que no le sirve a todos los venezolanos y que está produciendo niveles abominables de desigualdad social y territorial”.

Sumado a la falta de transparencia, donde no se conocen cifras oficiales sobre el rendimiento de las operaciones en divisas, Zambrano cree que con ello se busca “mantener bajo control” la tasa de depreciación del bolívar y favorecer a un mercado mínimo dentro del país.