¿El dióxido de cloro o la SMM pueden curar el COVID-19?

COCUYO CHEQUEA · 1 SEPTIEMBRE, 2020 11:53

¿El dióxido de cloro puede curar el COVID-19?

Texto por Jeanfreddy Gutierrez | @Jeanfreddy

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Por redes sociales, videos de Youtube y mensajería instantánea se han compartido diversos contenidos que aseguran que el dióxido de cloro, que también es presentado como un componente de la Solución Mineral Milagrosa o Suplemento Mineral Milagroso (SMM) puede curar diversas enfermedades tan diversas como el sida, el cáncer o la malaria, entre muchas otras más. Ahora los voceros de la llamada Fundación Génesis y su Iglesia Génesis II así como otros voceros anticiencia han asegurado que también puede curar el COVID-19 en tan sólo días.

La Unidad de Verificación y Datos de Efecto Cocuyo revisó la información médica y comunicacional disponible que revela que el dióxido de cloro no es un medicamento, no hay evidencia médica sobre su funcionamiento y puede ser nocivo para la salud.

¿Qué es el CDS?

El clorito de sodio o CDS es un blanqueador industrial que se utiliza en la industria papelera y textil. En pequeñas cantidades también es usado para potabilizar el agua.

Según sus promotores, el clorito de sodio se diluye en agua y se mezcla con un ácido suave como el limón o el vinagre para que produzca un gas, llamado dióxido de cloro, cuya molécula se divide al ser consumida en dos partes de oxígeno y una de cloro, por lo que aumenta la oxigenación en la sangre.

Pero además el cloro tendría un potente efecto desinfectante que destruye todas las bacterias y patógenos, protege las células y refuerza el sistema inmunitario.

Sin embargo, no se han publicado ensayos clínicos, estudios académicos o resultados que avalen con evidencia científica estos presuntos beneficios, que los promotores aseguran que son censurados porque arruinarían a la industria farmacéutica y se basan en testimonios de personas aparentemente curadas.

El sitio de verificación español Maldito Bulo explica que no hay una sustancia que pueda actuar en distintas patologías causadas por virus, hongos, bacterias, parásitos, fallas en los sistemas inmunológicos o neuronales por más poderosa que sea porque cada enfermedad actúa de una forma distinta y reacciona de diversa manera a cada sustancia.

Y que el clorito de sodio mata los gérmenes en el agua porque este químico interactúa con unas moléculas llamadas aminas, pero que también están contenidas en las células humanas, por lo que a pesar de lo dicho por sus promotores, el dióxido de cloro no tiene cómo diferenciar un patógeno de nuestros tejidos sanos.

Aunque insisten en que no tiene efectos secundarios, lo que también sería único en el mundo, consumir estos productos puede producir dolor abdominal, náuseas, vómitos, diarrea, intoxicaciones, fallo renal y alteraciones sanguíneas, que los promotores dicen que son síntomas que revelan que el organismo humano se está limpiando.

Desde al menos 2010 se está promocionando como una cura milagrosa como publicó entonces el diario español La Vanguardia.

Pruebas de potenciales daños

Al contrario de los beneficios, sí se ha documentado los problemas que puede producir.

Ya en el 2010 tanto la Agencia Española de Medicamentos y Productos Sanitarios como la Food and Drugs Administration (FDA) de Estados Unidos advertían de sus potenciales efectos dañinos. En España la alerta advertía que “cuando se consume siguiendo las instrucciones citadas en esas páginas producen efectos adversos que pueden ser graves”, mientras que la agencia estadounidense (en español) advierte que quienes consumen este producto básicamente “están bebiendo lejía”.

Es descrito como “tóxico y corrosivo” por el Centro de Prevención de Enfermedades (CDC) de Estados Unidos y en 2014 se documentó un caso de hemolósis aguda, una destrucción de glóbulos rojos de la sangre que va acompañada de liberación de hemoglobina, por una sobredosis de dióxido de cloro en un paciente que tenía niveles normales de glucosa.

Así mismo la Agencia Española de Medicamentos y Productos Sanitarios advierte que no puede ser considerado como un medicamento humano y por tanto está prohibida su venta legal en España, Francia, Reino Unido, Alemania, Austria y Suiza como encontró el sitio de verificación español Newtral, tras recibir cadenas que aseguran que el dióxido es “apto” o “legal”.

También está prohibida su venta en Colombia, donde el Instituto Nacional de Vigilancia de Medicamentos y Alimentos emitió una alerta sanitaria en julio de 2018 contra esa sustancia. En Venezuela, donde la Comisión Presidencial de COVID-19 anunció su uso, así como de la homeopatía, en el tratamiento de pacientes, las Academias de Ciencias Físicas, Naturales y Matemáticas y la de Medicina publicaron un comunicado conjunto en rechazo de éstas y otras terapias sin evidencia científica como la hidroxicloroquina.

Junto a Newtral y MalditoBulo, otros medios de verificación como Animal Político (México), Chequeado (Argentina) ColombiaCheck han publicado artículos desmintiendo los presuntos beneficios del dióxido de cloro. Como Efecto Cocuyo son aliados del #CoronaVirusFacts, un esfuerzo global liderado por la International Fact-Checking Network (IFCN) en respuesta a la llamada “infodemia” de desinformación sobre el COVID-19.

Promotores “perseguidos”

Todo inició con el ingeniero industrial estadounidense Jim Humble, quien ha contado que en una visita a unas minas en Guayana durante 1997, usó el clorito de sodio para purificar el agua y asegura que los mineros que tenían malaria se curaron al beberla.

En sus libros Humble asegura que ha curado a 200 mil personas de malaria en África y Sudamérica, así como que cinco millones de personas lo toman regularmente. Para evadir las prohibiciones y regulaciones legales sobre el dióxido, este antiguo buscador de oro creó la Iglesia Génesis II de la Sanación y la Salud para vender el medicamento como parte de sus sacramentos.

Uno de sus “arzobispos” fue detenido en Bogotá, Colombia, a petición de la justicia estadounidense el pasado 12 de agosto. Se trata de Mark Grenon, de 62 años, quien fue arrestado junto a su hijo Joseph de 32 años. En Estados Unidos también fueron detenidos sus otros dos hijos, Jonathan y Jordan de 34 y 26 años. Son acusados por la Fiscalía del Distrito Sur de Florida por promocionar y vender miles de botellas de la “Solución Mineral Milagrosa” con ganancias de 120 mil dólares al mes, en contra de la Ley Federal de Alimentos y Medicamentos.

Un reportaje de BBC encontró que la “iglesia” fue creada sólo con intención de evitar las regulaciones, según confiesa uno de sus “obispos”. Según Humble, que se retiró de la misma en 2017 para investigar, hay cientos de “doctores” y “ministros” en 120 países, que logran certificarse como tales tras un seminario de 10 días a un costo de mil dólares sin alojamiento ni comidas incluidas.

Un trabajo especial del sitio de verificación e investigación sobre desinformación FirstDraft exploró la relación entre las iglesias cristianas latinoamericanas y la desinformación, con varios casos de pastores promocionando curas milagrosas, incluyendo el dióxido de cloro.

Otros de los promotores y autores de videos en Youtube sobre esta cura milagrosa son el alemán Andreas Ludwig Kalcker y el catalán Josep Pàmies, quienes han sido detenidos y multados varias veces en España por sus charlas y venta de presuntas curas para el autismo o el cáncer.

Kalcker ahora está denunciado en Argentina por la muerte de un niño de 5 años después de consumir dióxido de cloro. Otro hombre de 51 años falleció al beber un litro y medio del producto y otras dos personas se han intoxicado. El abogado Víctor Atila Castillejo lo denunció ante la Fiscalía argentina por presuntos delitos contra la salud pública.

Pámies por su parte ha reunido a cientos de personas en charlas “anticoronavirus” en España y participado en demostraciones en contra de las mascarillas. El año pasado causó indignación y confusión al sufrir un infarto que fue tratado en un hospital público, tras lo cual publicó en su Facebook que el sistema español de sanidad era de los mejores del mundo.

En un reciente trabajo especial de La Razón de España, se revela que el agricultor produce varios millones de euros en ganancias anuales y que en sus charlas combina la retórica anti-vacuna, la amenaza del chip y las redes 5G sobre un “complot” en que pone en duda la existencia del virus mientras al mismo tiempo dice que lo cura.

La inyección de Trump

Como otras teorías de conspiración, curas milagrosas pseudocientíficas o hallazgos con fallas metodológicas, la promoción del dióxido de cloro tiene un componente político. The Guardian reportó que Mark Grenon le escribió a Donald Trump para convencerlo de usar este producto en su combate contra el COVID-19 sólo días antes que el presidente de Estados Unidos sugiriera investigar una forma de “inyectar desinfectante” en el cuerpo para matar al virus.

Grenon leyó la carta que envío en su programa en línea y hasta posteó en su cuenta de Facebook que había enviado la Solución Mineral Milagrosa a la Casa Blanca con toda la información después que Trump hablar de la inyección en los pulmones.

Similarmente al rechazo de la Iglesia Genesis II de responderle a BBC al acusar a la agencia de noticias de no querer reportar la verdad, Grenon respondió en un correo electrónico a The Guardian sobre sus comentarios acerca de la orden de prohibición de venta que logró la FDA contra Génesis y el dióxido de cloro.

“You and your Guardian newspaper are just puppets of the evil players of this world like the Murdoch/Rothschild families! May God open your eyes Picklehead Ed that doesn’t research the Truth or YOU ARE A PAID LIAR!”.

En español: “Tú y tu periódico Guardian son sólo marionetas de los perversos conductores de este mundo como las familias Murdoch y Rothschild. Pueda Dios abrirte los ojos tonto que no investigas la verdad o eres un mentiroso pagado”.

Ciertamente hay un ensayo clínico, a nombre de la Fundación Génesis, para probar el dióxido de cloro como cura del COVID-19, que esperaba conseguir 20 voluntarios contagiados para el 7 de abril y presentar resultados el 1° de junio pero aún sigue reclutando los voluntarios. Como explica Maldito Bulo, que el ensayo esté registrado en la base de datos de la Biblioteca Nacional de Estados Unidos no implica que esté respaldado o financiado por el gobierno o alguna de sus agencias.

La mezcla entre política y anti-ciencia también se refleja en Latinoamérica como refleja el reportaje “La promoción de curas milagrosas politiza la respuesta a la pandemia en América Latina” de El País de España, en el que reflejan cómo la hidroxicloroquina es promocionada por igual por Bolsonaro y Maduro mientras en el dióxido de cloro coinciden los parlamentarios del partido MAS de Evo Morales, las guías terapéuticas del Ministerio de Salud de Venezuela y miles de obispos ecuatorianos, quienes escribieron una carta al presidente Moreno para que aceptara este tratamiento.

Veredicto

No, no  hay ninguna evidencia médico-científica que demuestre que tomar dióxido de cloro puede curar el COVID-19 o ninguna otra enfermedad y el único ensayo clínico que se intentó hacer en Colombia no ha logrado conseguir voluntarios desde que se publicó en abril. Por otro lado, sus promotores han sido arrestados y su venta prohibida por ser potencialmente dañino como beber cloro o lejía.