¿Tiene Venezuela la mayor mortalidad de personal de salud?

COCUYO CHEQUEA · 6 AGOSTO, 2020 18:02

¿Tiene Venezuela la mayor mortalidad de personal de salud por COVID-19?

Texto por Jeanfreddy Gutierrez | @Jeanfreddy

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Con el fallecimiento del nefrólogo Luis Sulbarán en el estado Zulia  se reportan 43 muertes entre el personal de salud por COVID-19, hasta la tarde del jueves 6 de agosto. Esto equivaldría a 22% de las 195 víctimas reportadas oficialmente por la Comisión Presidencial para el COVID-19 de la administración de Nicolás Maduro. Sólo en el estado Zulia se registran 28 decesos por esta causa.

El doctor Freddy Pachano, director de postgrado de Medicina de la Universidad del Zulia, tuiteó el pasado 1° de agosto que creía que en Zulia y su capital Maracaibo era el área con más médicos fallecidos por COVID-19 en el mundo mientras el estadístico Félix Seijas alertó que el 3 de agosto que tener 20% de muertes entre el personal de salud mostraba la necesidad de insumos (de bioprotección) y “de una administración que le importe la gente”.

La Unidad de Datos y Factchecking de Efecto Cocuyo hizo una revisión de las estadísticas y estudios disponibles para encontrar similitudes y diferencias entre las cifras de otros países de la región y el mundo.

Situación nacional

De forma reiterada la organización Médicos Unidos de Venezuela, el Comité Asesor de Salud de la Asamblea Nacional y distintas organizaciones gremiales de personal de salud ha alertado de la falta de suficiente material de protección y condiciones de salubridad en hospitales para evitar el contagio.

Según el diputado José Manuel Olivares, para el 3 de agosto había al menos 174 muertes no reportadas. De ser cierto, el personal de salud representaría 11,6% de todos los fallecidos al alcanzar las 369 muertes en total (195 muertes registradas oficialmente hasta el 5 de agosto y 174 no reportadas)

De acuerdo al informe de la Oficina de Asuntos Humanitarios de Naciones Unidas (OCHA, por sus siglas en inglés) en Venezuela, para el 11 de julio, había 212 miembros del personal de salud contagiados. Señala el texto que el contagio sería probablemente por la falta o uso inadecuado del equipo de protección. Para esa fecha el monitoreo realizado por Efecto Cocuyo contaba 18 fallecidos. Así que la tasa de letalidad entre el personal de salud (tomando como referencia 212 médicos con COVID-19) llegaría al 8,5%.

Médicos sin médicos

El pasado 6 de mayo BBC Mundo publicó un reportaje llamado “¿Seré yo el próximo que se muere?”: el dramático testimonio de los médicos que se han infectado de covid-19 en América Latina” para el cual entrevistaron a tres médicos en Ecuador y Perú que trabajaban de primera línea.

El Colegio de Médicos de Ecuador decía que habían fallecido 21 de los 1.500 médicos contagiados. Esto ubicaba a la profesión en 1,4% de letalidad, al comparar las muertes con los casos diagnosticados entre galenos. El primer médico, que se mantuvo en anonimato, en Guayaquil, dijo que el Estado actuó de forma muy lenta y que el hospital donde trabaja no estaba preparado cuando empezaron a llegar muchos pacientes.

Según el epidemiólogo Carlos Alberto Coral, especialista en enfermedades tropicales en un hospital de Iquitos, en el norte de Perú, 70% de los médicos mostraron síntomas de la enfermedad. Por tanto el personal empezó a disminuir, así que decidieron que el personal que se recuperara fuese quien atendiera a los médicos aún enfermos, pero lamentó revelar que fue sólo atención ambulatoria porque no se había preparado un área para el cuidado del personal de salud que enfermara.

Mailin Cinthia Wong Ponce, médica que hacía su rural en Los Ríos, Ecuador, contó que cuando la tos y la fiebre aparecieron sólo le dijeron que debía aislarse. Fue atendida por los padres de su novio. Tanto ella como el médico anónimo dijeron que perdieron a cuatro de sus profesores por el nuevo coronavirus.

Esto parece repetirse en Venezuela. La periodista Esteninf Olivares denunció el 3 de agosto que un médico residente de Pediatría del Hospital Vargas fue rechazado por sus propios compañeros cuando empezó a presentar síntomas. Las enfermeras levantaron un acta para que fuese trasladado a otro hospital cuando supieron que fue hospitalizado por uno de sus colegas. Este médico fue amonestado “por no avisar a tiempo” aunque el incidente sucedió a la 1 de la madrugada.

Comparando con Perú y Ecuador

Para el 15 de junio, oficialmente en Ecuador habían 3.929 muertes por COVID-19. De ellas, 45 eran personal de salud, incluyendo 32 médicos, lo que equivalía a tan sólo 1,14% de las muertes de ese país. Sin embargo, para el 6 de julio la Federación Médica Ecuatoriana denunciaba que eso era un subregistro y que había 130 médicos muertos. Esto elevaría la mortalidad entre el personal de salud a 4,2%. Venezuela duplicaría esta tasa pero la diferencia de 26 días entre los datos no los hace comparables.

Santiago Carrasco, presidente del gremio médico de Ecuador, exigió entonces al gobierno de Lenín Moreno que se entregaran suficientes equipos de bioprotección. En una carta publicada el 23 de junio alertaba sobre el estado del sistema público de salud así como la falta de  pagos para sus agremiados.

Por su parte, según el Colegio Médico de Perú para el 29 de julio había 103 médicos fallecidos, especialmente en las zonas de Loreto, Lima y Piura, áreas con mayor cantidad de contagios. El gremio contabilizaba además 2.837 contagiados, incluyendo 73 que están en cuidados intensivos. El decano del gremio, Miguel Palacios, exigió ese mismo día al gobierno de Martín Vizcarra la compra y entrega de material de bioprotección.

Esto implica que Perú registra una letalidad del virus entre galenos de 3,5%. Esto sin considerar el resto del personal de salud. Así que aunque parece que también los superamos con creces, la diferencia de una semana lo hace dudoso.

Comparación mundial

Un estudio publicado el 15 de mayo de 2020 por la Universidad de Oxford evaluó la muerte por COVID-19 de 278 doctores en 21 países, incluyendo México, Honduras y Brasil, encontrando que aunque faltaba al menos algún dato en 108 casos, la edad promedio era de 63,7 años, que el 90% eran hombres y que la mayoría de los fallecidos 42,5% eran de medicina general y emergencia; no obstante encontraron respirólogos, internistas, anastesiólogos, epidemiólogos, infectólogos, odontólogos, otorrinolaringólogos y oftalmólogos.

Entre los casos estudiados, lideraban en cantidad 121 médicos de Italia y 43 de Irán. Entre las conclusiones del estudio está que los médicos de cualquier especialidad pueden morir de COVID-19 y que la falta de equipo de protección son las causas más comunes de muerte y que debería considerarse excluir a los médicos de mayor edad del trabajo de primera línea.

Una nota de correspondencia publicada por las primeras 100 muertes de médicos en Italia el pasado 1° de mayo (aunque las muertes se alcanzaron el 9 de abril) revela que tenían 69 años de edad en promedio, 95% eran hombres y 60% estaban en la región de Lombardía y la más afectada del país europeo. Sin embargo, los médicos eran sólo 0,58% de las 17.300 muertes de ese país.

Otros países

Otro estudio, que revisó los casos de personal de salud contagiado en Alemania, publicado el 17 de julio en el International Journal of Environmental Research and Public Health (Revista Internacional de Investigación Ambiental y Salud Pública) encontró que hasta el 25 de mayo habían 12.393 casos de COVID-19 notificados en Alemania entre el personal que trabajaba en centros de salud. 73% eran mujeres y 27% hombres, mientras se registraron 20 muertes, lo que daba una mortalidad de 0,2% mientras que el país tenía una de 4,6%.

Considerando también a otros centros de cuidado de salud como casas de reposo para personas mayores, los contagios totales de personal de salud ascendían en 8.935 casos para un total de 11,9% de los 178.570 casos en Alemania para ese momento. En esos lugares la mortalidad subía a 0,5%.

Venezuela tendría 28 veces más la mortalidad entre personal de salud de Italia y Alemania.

Muertes asociadas

Considerando un rincón distinto del mundo, hasta el 13 de julio habían muerto 108 médicos en la India, país que acumula la tercera mayor cantidad de contagios del mundo detrás de Estados Unidos y Brasil. La cifra no es oficial sino proviene de un estudio realizado por el doctor Rajeev Jayadevan, presidente de la Asociación Médica de la India. Según su estudio, que no es oficial, la edad promedio entre fallecidos es de 56,3% mientras que 73% eran practicantes de medicina general.

Para el investigador las muertes entre el personal de salud tiene una mayor lista de circunstancias. Desde la patologías previas hasta las condiciones de trabajo: prolongadas horas de trabajo sin pausas, estrés laboral, deterioro repentino inesperado, trabajar sin equipos de bioprotección y baja disponibilidad del mismo, inadecuadas instalaciones para hacer pruebas, escasez de camas hospitalarias e insuficientes camas para cuidados intensivos.

El profesor Jayadevan incluyó además cuatro muertes violentas relacionadas con la pandemia: tres por accidentes viales y una por suicidio, considerando la necesidad de atención psicológica y un cambio en las jornadas de trabajo. Así mismo, una carta de correspondencia de profesores de las universidades Sapienza de Roma y Oxford, incluyeron en un análisis de las muertes entre personal de salud en Italia a dos enfermeras que se suicidaron por el exceso de trabajo. Aunque usaban datos hasta mediados de abril, revelaron que ningún país había sufrido tantas muertes de médicos en el mundo.

Conclusiones

Venezuela muestra tasas más altas en incidencia y mortalidad en su personal de salud, oscilando entre  11,6% y 22% de las muertes (dependiendo si se consideran sólo las muertes oficiales o el sub registro denunciado) hasta el 6 de agosto y una letalidad de 8,5% de los contagiados hasta el 11 de julio.

Sin embargo, el subregistro -bien sea por la falta de suficientes pruebas moleculares- de casos y muertes en cada país, la propia política de medición de fallecidos (incluyendo o no sospechosos) que no permite comparar letalidades entre países y las inconsistencias numéricas de los recuperados y los asintomáticos en Venezuela, así como la falta de estadísticas globales sobre el personal de salud afectado, limitan las comparaciones.

Es decir, las muertes del personal de salud se reducirían proporcionalmente en comparación con el resto de víctimas por COVID-19 si se ajusta la metodología o el subregistro de mortalidad (como ya ha pasado en varios países latinoamericanos como Chile, Perú y Ecuador).

Por otro lado, en los estudios consultados aparece como constante la relación entre una mayor mortalidad entre el personal de salud y las fallas en la disponibilidad de equipo de bioprotección, pero también por la falta de capacitación para su uso adecuado y las circunstancias novedosas de excesiva carga de trabajo.

Otro elemento común fue encontrar mortalidad más alta entre personal de salud en las áreas con mayor cantidad de casos: norte de Italia, provincia china de Hubei, región de Loreto en Perú y de Guayas en Ecuador, como está pasando en el Zulia, donde han  muerto 24 trabajadores del personal de salud.

Según el monitoreo realizado por Efecto Cocuyo a 33 médicos fallecidos hasta el 6 de agosto, la edad promedio es de 68,1 años. Además, los hombres representan el 81,8% de los casos. Es decir, que en Venezuela estarían falleciendo médicos de más edad y en mayor proporción de sexo femenino que en el resto de los 21 países observados, incluyendo tres latinoamericanos, por los científicos de Oxford.

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