¿Rodríguez Zapatero se convierte en otro aliado incómodo para el interinato?
Ivan Rojas y Luis Remiro esperan un distanciamiento entre los Rodríguez y el expresidente español

La presencia del expresidente del gobierno de España, José Luis Rodríguez Zapatero, en cada una de las etapas de la crisis venezolana, ha sido persistente desde hace más de una década. Con el tiempo, el político pasó de saber moverse entre las aguas opositoras y chavistas y de ser una figura “cómoda” para ambos bandos, a aparecer más alineado con Miraflores, pese a insistir en que solo es un “mediador”.
Ahora que Rodríguez Zapatero aparece inmerso en un escándalo de tráfico de influencias en su país, surge la pregunta sobre si seguirá siendo tan cercano al interinato, encabezado por la presidenta encargada Delcy Rodríguez y su hermano, jefe del Parlamento, Jorge Rodriguez.
Analistas consultados por Efecto Cocuyo esperan un distanciamiento entre el miembro del Partido Socialista Obrero Español (Psoe) y la presidencia interina y lo estiman conveniente para ambos. Delcy Rodríguez intenta mejorar su imagen de cara a una campaña electoral, además de que está bajo el tutelaje de Estados Unidos que colaboró con las investigaciones en contra de Rodríguez Zapatero.
El chavismo aparece más que salpicado en la nueva trama sobre Rodríguez Zapatero, pero optan por el silencio. Hasta ahora ningún alto vocero del gobierno ha salido a solidarizarse con el exgobernante español.
“Activo menos valioso”
Rodriguez Zapatero visitó Venezuela a mediados de marzo para avalar la forma como se ha aplicado la Ley de Amnistía, pese a las denuncias de discriminacion y exclusión de familiares y abogados de presos políticos. En reunión con Jorge Rodriguez hizo votos para que Estados Unidos “ayude” al país a convertirse en una economía estable. Su presencia también fue atribuida a una posible asesoría para la campaña electoral de Delcy Rodriguez.
“El expresidente Rodriguez Zapatero no es un asesor, es el campeón de la paz en Venezuela”, dijo el presidente del Poder Legislativo en dicho encuentro, el 17 de marzo.
“Por supuesto que habrá un distanciamiento. Esto le resta capital político a Rodríguez Zapatero y le quita margen de maniobra. Sencillamente es un activo mucho menos valioso ahora”, asegura el internacionalista Iván Rojas.
El politólogo Luis Remiro lo compara con el caso del empresario colombiano, Alex Saab. Al contar el interinato con el apoyo de EEUU para la venta del petróleo en el mercado internacional, aliados con conexiones para evadir sanciones como el exministro de Industrias y Rodríguez Zapatero ya no son necesarios. El costo político de entregar al primero, afirma, y quizás desligarse del segundo, será mínimo, más allá de las contradicciones internas que se manifiestan en el chavismo.
“Independientemente de que Rodríguez Zapatero sea sancionado o no, hay un costo reputacional. El uso de influencias para generar negocios o facilitar gestiones es muy mal visto en España. No creo que afecte la estabilidad del gobierno interino bajo la influencia de EEUU, pero sí se pudiera esperar un distanciamiento natural. A Delcy Rodríguez no le hace falta Rodríguez Zapatero para vender petróleo y para el expresidente español, la cercanía con ella puede afectar su defensa”, sostiene Remiro.
El 2 de junio, Rodríguez Zapatero declarará como imputado ante la justicia española, es la primera vez que un exjefe de gobierno en ese país lo hace. Entre los señalamientos contra Zapatero aparece implicada Venezuela por la presencia de la línea aérea Plus Ultra, a la que el gobierno de Pedro Sánchez aprobó un rescate financiero, además de otras aerolíneas, por un total de 839 millones de euros, durante la pandemia por Covid-19. Se afirma que Rodríguez Zapatero facilitó esta operación.
Una investigación de Armando Info, citada por la BBC, indica que en 2017, en plena crisis económica venezolana, Plus Ultra inició operaciones en Venezuela mientras otras aerolíneas se iban. La empresa, según la investigación periodística, logró que el gobierno de Nicolás Maduro le permitiera fletar aviones para repatriar a ciudadanos españoles desde Venezuela entre 2020 y 2021.
La empresa también aparece como “firmante y beneficiaria” de unos presuntos contratos de préstamo con tres sociedades dedicadas a blanquear dinero procedente de malversación de fondos de funcionarios venezolanos.
“En concreto, se citan ventas de oro del Banco de Venezuela y de los fondos de los Clap (Comités Locales de Abastecimiento y Producción), un mecanismo creado por las autoridades para centralizar la importación de alimentos que luego eran distribuidos a la población”, reseña el reportaje de la BBC.
Los analistas no esperan que el rodrigato salga en defensa de Rodríguez Zapatero y que como el proceso judicial en España apenas empieza, verá los toros desde la barrera con “prudencia”.
“Venezuela no salió a defender a Irán -tampoco lo ha hecho con Cuba- ante la operación militar de Estados Unidos. El gobierno de Venezuela sencillamente va a dejar que los acontecimientos se desarrollen respecto al caso de Rodríguez Zapatero y probablemente coopere con las autoridades españolas en la medida de lo posible”, dice Rojas.
Influencia de EEUU
EEUU ha colaborado con España en la investigación que dio pie a la imputación de Rodríguez Zapatero, lo cual ha sido interpretado desde la izquierda española como una estrategia del gobierno de Donald Trump para desestabilizar al gobierno de Sánchez.
Trump ha fustigado al gobierno español por su falta de respaldo en la guerra contra Irán. También ha dicho que terminará con la cooperación económica con ese país.
Para Rojas, directivo del Consejo Venezolano de Relaciones Internacionales (Cobro), el caso en España contra Rodríguez Zapatero iba a arrancar con o sin la ayuda de EEUU, por lo que descarta que sea una especie de “complot” para afectar a Sánchez.
“La Dirección de Investigaciones de Homeland Security que es el Departamento de Seguridad Nacional de EEUU tiene oficinas en casi 100 países y coopera con sus autoridades, incluso con aquellos Estados con los que el gobierno no se lleva bien o tiene una relación distante, pero siguen cooperando en materias que le corresponden como tráfico de drogas, tráfico de influencias, tráfico de personas y crímenes financieros”, señaló Rojas.
Pero Remiro no cree que la colaboración de EEUU sea fortuita y sí se inclina a pensar que el gobierno de Trump va dirigido a provocar una crisis interna en el gobierno de Sánchez para un cambio de gobierno.
Recuerda que Rodríguez Zapatero es una importante figura de la izquierda española, relacionada con Sánchez y con el proceso judicial y lo más probable es que ya no sea una pieza clave de la campaña electoral del Psoe para 2027, para las elecciones generales. Igualmente resalta que Trump apoya a la ultraderecha española (Vox).
No ha sido pasado por alto el hecho de que Trump ha ido tocando a aliados de Venezuela y neutralizado su influencia sobre el gobierno, es el caso de Irán, Cuba y ahora Rodríguez Zapatero. Remiro apunta que no son todos los aliados del chavismo- EEUU no ha interferido en la relación de Venezuela con Turquía, por ejemplo -sino solo a los que son “incómodos” para la Casa Blanca.
“Rodríguez Zapatero fue un aliado informal muy importante que tuvo la coalición gobernante y miembros específicos de esa coalición. Por supuesto, al estar procesado y envuelto en un caso mediático y grave, su margen de maniobra se reduce casi a cero. Y dada la actual situación de Venezuela respecto a EEUU, el uso y la relación con ciertos aliados está básicamente truncada”, apuntó Rojas.
La “astucia” de Zapatero en Venezuela
La oposición mayoritaria venezolana, por su parte, hace bastante rato que desechó a Zapatero como observador electoral y como mediador por considerar que el exmandatario tiene “intereses económicos” y no democráticos en Venezuela. La líder política María Corina Machado se ha referido a los “manejos” de Rodríguez Zapatero como poco transparentes, especialmente en materia de presos políticos.
“Sin duda es y ha sido muy cercano al régimen durante muchos años y se siente muy orgulloso de eso. Todo se sabrá”, expresó Machado en entrevista reciente con un medio internacional.
Para el dirigente de Primero Justicia y ex preso político, Juan Pablo Guanipa, los intereses económicos de Rodríguez Zapatero en Venezuela lo descalifican como aliado de la democracia. En su opinión, el caso abierto en su contra en España lo dejan en evidencia.
Atrás quedó la época en la que Rodríguez Zapatero llegaba a Venezuela invitado por la Mesa de la Unidad Democrática (MUD) para mediar en negociaciones entre la oposición y el gobierno. Se le reconoce su participación en la salida del líder de Voluntad Popular, Leopoldo López, de la cárcel de Ramo Verde en 2017 y más recientemente en el exilio de Edmundo González en España, tras las elecciones presidenciales de 2024.
“El expresidente Zapatero lo que hizo fue navegar aguas complicadas. Siempre se mostró abierto a escuchar al gobierno venezolano y abierto a interceder por él. Siempre alegó que sus intereses eran la paz, la democracia, la estabilidad y utilizó su posición como el antiguo gobernante de un Estado democrático para darle credibilidad a esas gestiones. Básicamente usó la reputación del Reino de España y los lazos históricos con Venezuela, para actuar de mediador en ciertos aspectos. Se supo ganar la confianza de la coalición gobernante”, sostuvo Rojas.

Remiro señala que si bien la oposición introdujo a Rodríguez Zapatero por iniciativa de dirigentes como Leopoldo López, cuando Voluntad Popular era miembro de la Internacional Socialista, al igual que Acción Democrática con Henry Ramos Allup, como presidente del Parlamento, el expresidente español devino en negociador con el gobierno venezolano, luego en un papel de mayor apoyo a la gestión de Maduro y hasta ahora con Delcy Rodriguez y en gestor con “beneficios” durante la crisis venezolana.
Para 2018, la oposición ya rechazaba la invitación a Zapatero como observador en las elecciones presidenciales de ese año, a las que Maduro acudió prácticamente sin competencia, tras haber inhabilitado a los principales líderes opositores. Para entonces, el diputado Julio Borges lo calificó como “un enemigo” del país que llegaba a avalar el “fraude”.
La misma escena se repitió en comicios de 2020, 2021 y 2024, todos recibieron el visto bueno del expresidente español, pese a la creciente represión y las denuncias de irregularidades de la oposición.