La tensión social escaló a un nivel “explosivo”, advierten analistas

El video de una turba que atacaba a una vaca a golpes para comer su carne se viralizó en las redes sociales este 11 de enero. El saqueo de animales vivos se estaba desarrollando en la hacienda Miraflores, en Palmarito, estado Mérida, y una persona grabó el hecho en vivo.

La escena refleja, en opinión del sociólogo y profesor universitario Trino Márquez, la agudización de la crisis social que alcanzó un nivel “explosivo”.

“Lo que vemos es desesperación. Gente movida por sentimientos muy primitivos que responden al hambre, al instinto primitivo de la supervivencia, y estamos en presencia de un fenómeno que puede generalizarse”, advierte.

La crisis alimentaria es una de las causas principales de las 386 protestas que se produjeron en los primeros 11 días de 2018, según el Observatorio Venezolano de Conflictividad Social. Una cifra que supera el total de manifestaciones contabilizadas en el mes de enero de 2017.

386 protestas y 107 saqueos en primeros 11 días del 2018 registra el OVCS

“La presión social genera un estadio de anomia (desviación o ruptura de las normas) donde la gente siente que las normas no aplican porque lo primero es la supervivencia”, señala el sociólogo y director de la Asociación Civil Paz Activa, Luis Cedeño.

Explica que la tensión social se produce cuando el medio y el fin se enfrentan. “El fin de la persona es alimentarse, pero cuando los medios que tiene disponible no se lo permiten se produce la tensión social. En el mejor de los casos, esta tensión se convierte en innovación para conseguir el alimento, pero en otros casos se convierte en desviación y es cuando se produce el saqueo o el hurto, el quebrantamiento de la norma”, afirma.

Un elemento adicional se agrega a la compleja crisis social en Venezuela: el deterioro de la autoridad apunta Cedeño. “En una sociedad funcional el Estado como administrador de la justicia intervendría para restablecer el orden social. El problema es que el Estado venezolano como figura de autoridad se ha desvanecido y diluido entre otras cosas porque las personas que están más cercanas a ejercer el control social, que son los policías, no tienen motivación para hacerlo”.

A juicio de Márquez en el interior del país ya se producen “microcaracazos” aunque aclara que en la capital no se produce un estallido social de las magnitudes de 1989 por tres motivos: “El Gobierno privilegia a Caracas en la distribución de comida, que ahora maneja a través de la Fuerza Armada Nacional; no hay escasez de gasolina, lo que sería un elemento explosivo en la capital; y la gente tiene miedo de atravesar por una coyuntura de violencia y furia tan grave como la que se desató en aquel periodo”.

Justicia transicional

Cedeño señala que la forma de contener el desbordamiento social es asegurando un cambio político, pero con “justicia transicional”. “Desde Paz Activa proponemos ir a un cambio político sin que eso signifique que vamos a desaparecer o a meter presa a un poco de gente en el proceso porque es muy difícil que una negociación tenga éxito si el Gobierno tiene la amenaza de que apenas deje el poder va a ir preso. Es la única salida para que el costo de vidas sea menor y se garantice un mayor nivel de gobernabilidad”, concluye.

Foto: media.lanacion.cl