En Maturín las “perreras” suplen la paralización del 90% del transporte público #VenezuelaAPie

Es miércoles 9 de mayo. A las 7:00 de la mañana el señor Leonardo Díaz vive en carne propia lo que a diario deben soportar los usuarios del transporte público en Maturín, la capital del estado Monagas, donde, según cifras oficiales, desde el pasado mes de abril el 90 % de las unidades de más de 40 rutas están paralizadas.

Díaz vive en la urbanización Las Cayenas, en la zona oeste, y ante la falta de transporte  caminó más un kilómetro desde su urbanización hasta  la parada ubicacada en el canal de servicio de la avenida Bella Vista. Junto a él están unas 50 personas, a la espera de autobuses para llegar al centro de la ciudad.

Este hombre, de 50 años de edad, asegura que lleva una hora esperando transporte. Su carro se dañó justo ese día y debe tomar un autobús. En la parada hay personas de diferente edades, hombres y mujeres con niños en brazo que como él aguardan con impaciencia hasta dos horas para abordar una unidad.

“Esta crisis insólita del transporte en un país petrolero… Realmente constato como una vivencia personal esta crisis. Personas con niños, mire este señor, cómo se va a montar en un autobús donde vienen como sardinas en lata. Es una situación muy dolorosa y triste, pero bueno qué podemos hacer”, reflexiona con voz pausada.

Mientras él habla, pasan apenas dos autobuses, pero ninguno se detiene. También una “perrera”, un camión 750 que en condiciones normales se usa para la carga de mercancía, pero que desde el segundo semestre del año 2017 son la cara visible del deterioro del servicio de transporte público, de la paralización de autobuses, busetas y carros cinco puestos que operan en Maturín.

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Las “perreras” suplen fallas transporte en Maturín

A los 10 minutos en la misma parada, llega un autobús de Transmonagas, la empresa gubernamental que presta servicio con los llamados buses chinos Yutong. Los usuarios apenas dejan que desciendan otros pasajeros para montarse como puedan.

De ella desciende la señora Yoleidis Meto, quien lleva a su nieta al preescolar. A diario llega a su parada a las 5:20 de la mañana en el complejo habitacional La Gran Victoria, donde tiene la ventaja de contar con estas unidades gubernamentales. Pero no todo es color de rosas. Se baja en la parada de la avenida Bella Vista y de allí debe caminar al menos dos kilómetros para llegar al Simoncito donde trabaja como madre integral.

Es una rutina a la que se ha visto forzada en los últimos meses por la falta de transporte, la escasez de efectivo y la caída del poder adquisitivo, ya que no puede pagar tanto por el servicio.  “De aquí me voy caminando para el trabajo porque no tengo las maneras cómo pagar un taxi. Me toma 15 minutos porque es por la plaza (Bolívar de La Cruz). Casi todos los días llego tarde; por lo menos ahorita voy tarde, soy madre integral. Yo pedí cambio por la situación de mi transporte, pero todavía no se me ha dado”, afirma.

Los diferentes presidentes de rutas consultados manifestaron un hilo en común: las unidades están paradas por falta de cauchos, baterías y los costosos repuestos y lubricantes, que un pasaje no compensa.

Aunque la tarifa oficialmente en la ciudad no ha sido aumentada, desde el primero de mayo los transportistas comenzaron a cobrar 5 mil bolívares en el casco urbano y en las urbanizaciones más alejadas, como las de las parroquias Boquerón y Santa Cruz, 10 mil bolívares.

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Rutas paradas en Maturín

La ruta 100, conformada mayormente por unidades de cinco puestos, tiene 76 afiliados, pero tan solo se encuentran activos 14. “Lo más que está afectando en sí ahorita es el aceite que el costo es muy elevado. Un pote de aceite sellado cuesta 7 millones y del tambor está en cinco millones. Son precios elevadísimos y muchos de los choferes no tienen para comprar eso y el costo del pasaje no queda para comprar eso”, explica el presidente de esta línea Alfredo González.

Esta ruta va desde la urbanización Los Guaritos, una de las más pobladas en toda Maturín, hasta el centro y otras comunidades. Los estudiantes de la Universidad de Oriente (UDO) suelen usarla con frecuencia, pues pasa por el frente de la casa de estudios, pero ahora casi no lo hacen por la falta de unidades.

Son las 11:30 de la mañana de ese mismo miércoles. La cola de la parada de la ruta 2, que va desde el mercado viejo de Maturín hasta las comunidades de las parroquias Las Cocuizas y La Pica, luce corta para la cantidad de personas que se aglomeran después de las 4:30 de la tarde todos los días.

Marianny Aguilera llegó hace dos horas y aún espera por una unidad. Confiesa que las “perreras” han tomado terreno en esta línea, pero ella no se monta en esas unidades porque tiene un hijo de cinco años y son inseguras. Dice que cobran hasta más caro que los autobuses, pese a que no ofrecen condiciones mínimas durante el traslado.

“Llego súper tarde a mi trabajo. Llego a diario a las 5:00 de la mañana (a la parada) y a las 7:00 todavía no tengo esperanza de tomar un bus porque hay pocos y todos están full. Esto ya lleva varios meses así”, explica Aguilera.

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Las líneas más pequeñas sufren más. El presidente de la  39, Jesús Contreras, cuenta que tenían 25 carros, pero apenas están activos 7. Y reconoce que hay tres camiones que les prestan apoyo. Cubre un trayecto del centro a las comunidades rurales de Boquerón en el sector San Luis. Además de la falta de repuestos, cauchos y baterías, el mal estado de la carretera también auyentó a los pocos que quedan prestando el servicio y toca resolver con los camiones.

En el sector Sabana Grande las perreras son la solución

Para este trabajo se intentó conversar con el jefe de Transporte Público de la Alcaldía de Maturín, José Medina, quien respondió a una llamada telefónica, pero al abordarlo sobre el tema del transporte colgó su teléfono sin dar explicaciones. Sin embargo, el pasado mes de abril aseguró a los medios regionales que el 90 % de las unidades en la ciudad están paradas. 

Según un estudio que realizaron, de 11 mil unidades que existen en Monagas, más de 7 mil están accidentadas. Calculó que para activar al menos el 60% de la flota se requieren 364 mil litros de aceite mensuales, siete mil baterías y 35 mil 260 cauchos.

En ese momento, Medina afirmó que las más afectadas son la ruta 20, una de las de mayor recorrido por la ciudad. Esta línea se ha reducido más de 80%, ya que de 217 unidades, solo 15 están en funcionamiento. Y se calcula que ese número se ha reducido, porque siguen a la espera de cauchos.

Hacia la zona oeste también sufren más los usuarios que viven en los sectores como Las Carolinas, Las Cayenas, Zona Industrial, Paramaconi, Las Garzas, San Rafael y José Tadeo Monagas, que presentan retrasos de operatividad.

En Monagas, la Gobernación creó la autoridad única del transporte, Alberto Rodríguez, quien a finales de abril confesó que las” perreras” son necesarias ante la paralización de autobuses y carritos, por lo que anunció un plan para colocarles techos y asientos a estos camiones que son el paliativo de las autoridades ante la crisis del sector.

La autoridad única del transporte en Monagas afirmó que acondicionarán perreras

Fotos: Ronny Rodríguez

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