“Solo queremos darle un entierro digno”, familiares de José Gerardo Díaz buscan su paradero en el Darién

VENEZUELA MIGRANTE · 27 JULIO, 2022 22:40

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Ibis Leon | @ibisL


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Ese sábado José Gerardo Díaz Sandoval le dijo a su hermana menor que se iba de viaje a un mejor lugar. Persiguiendo “el sueño americano”, el joven venezolano emprendió una peligrosa travesía hacia la selva del Darién sin contarle a su familia, tal vez para no preocuparlos.

“La última conversación que tuvimos fue el sábado 16 de julio cuando salió de Perú. Me dijo que se iba de viaje, le pregunté para dónde y solo me dijo: A un lugar mejor, Andreíta”, recuerda su hermana Andry Contreras.

Ella fue la primera en salir de Venezuela. Eligió Perú buscando una mejor vida para su familia en 2017. Él la siguió en 2019. El técnico en informática tenía tres años en el país sudamericano cuando decidió cruzar el Darién, un área selvática y pantanosa de 5 mil kilómetros cuadrados que separa a Colombia de Panamá, para ir a Estados Unidos.

“Yo me enteré que iba por esa ruta cuando ya se había ido. No sé qué lo motivó, quién le metió esa idea en la cabeza. Si él me lo hubiese contado me hubiese opuesto como nunca en la vida porque yo sé cuál es el destino más probable de las personas que pasan por ahí. Se fue con la esperanza de que las cosas iban a estar mejor, creyendo que todo el mundo sale de ahí”, lamenta.

Andry se enteró de la muerte de su hermano el sábado 22 de julio, a las 11:00 de la mañana. Desde entonces emprende una búsqueda para dar con su paradero y así darle una sepultura digna.

“Se fue con su cuñado y él fue quien nos mandó una nota de voz diciendo que mi hermano no podía respirar, que se estaba ahogando y le dio un infarto. Dijo que murió en sus brazos, pero que lo había tenido que dejar ahí porque debía continuar. A la fecha no tenemos un acta de defunción que confirme los hechos, solo nos queda confiar en su palabra”, expresa.

Tras su paradero

La familia estableció contacto con el Servicio Nacional de Fronteras de Panamá (Senafront) para intentar localizar su cuerpo. “Nos informaron que consiguieron a un fallecido el 25 de julio que se ajusta a las características, pero está en malas condiciones y tenemos que esperar comunicarnos con la morgue para confirmar su identidad. No nos hacemos muchas esperanzas porque no sabemos si realmente es él o no”, afirma.

«Sabemos que muere mucha gente allá y casi siempre las dejan. Yo no quiero que pase eso con él. Siento que mis hermanas, mi mamá y yo estaríamos más tranquilas sabiendo que va a estar en Venezuela y en un sitio donde pueda estar en paz y no por allá donde no sabemos si le van a dar un entierro digno», agrega. 

Vida en Venezuela

José Gerardo Díaz Sandoval (45 años) era padre de tres hijos de 21 años, 18 años y 13 años. Estudió informática en el Instituto Universitario de Tecnología Juan Pablo Pérez Alfonzo (Iutepal) y contaduría pública y finanzas en la Universidad de Los Andes, carrera que no pudo terminar. Trabajaba como personal administrativo en la Universidad de Los Andes, núcleo Táchira.

Creció en Táchira y su infancia transcurrió en los andes venezolanos. Viajaba con frecuencia a Mérida a visitar a su madre y hermana. Andry evoca su infancia viendo películas junto a él o jugando bowling: “Él siempre fue muy buena persona conmigo, me acuerdo que cuando estaba muy pequeña me hacía bromas, después cuando crecí me apoyaba”.

José Gerardo Díaz junto a su madre y sus tres hermanas.

“Le gustaba mucho andar en bicicleta, tenía como hobby arreglar computadoras, celulares. Era simpático, te hacía reír… qué más te puedo decir sin llorar. Quería mucho a mi hijo y a los niños de él. Era muy tranquilo, bastante trabajador y era un apasionado por la tecnología”, así lo describe.

En lo que va de 2022, Senafront contabiliza 68.366 migrantes que han ingresado a territorio panameño desde el Darién. Solo en julio, 18.957 personas hicieron la mortal ruta. «En su mayoría son venezolanos», según el comisionado de Senafront, Danis Villarreal.

«Respecto a las condiciones geográficas, es un terreno de estrechos caminos y despeñaderos, en los cuales muchos migrantes han caído, y ríos de fuertes crecidas que pueden llegar a arrastrar y ahogar personas.  La presencia de grupos delincuenciales es otro de los grandes riesgos. Muchas personas son atacadas, asaltadas (les quitan el dinero y hasta la comida) y violentadas sexualmente. Entre el 1 de enero y el 30 de mayo de 2022, nuestra organización atendió a 100 víctimas de violencia sexual», reporta Médicos Sin Fronteras.

La directora en funciones para las Américas de Human Rights Watch (HRW), Tamara Taraciuk, alerta que  la mayoría de los niños y niñas que toman la ruta del Darién «son venezolanos y se dirigen al norte del país» y que algunos «arrancan sin sus padres y otros incluso perdieron el contacto con sus representantes dentro de la misma selva».

De acuerdo a reportes de Prensa, 14 venezolanos han fallecido intentado cruzar el Darién en 2022.

VENEZUELA MIGRANTE · 10 AGOSTO, 2022

“Solo queremos darle un entierro digno”, familiares de José Gerardo Díaz buscan su paradero en el Darién

Texto por Ibis Leon | @ibisL

Ese sábado José Gerardo Díaz Sandoval le dijo a su hermana menor que se iba de viaje a un mejor lugar. Persiguiendo “el sueño americano”, el joven venezolano emprendió una peligrosa travesía hacia la selva del Darién sin contarle a su familia, tal vez para no preocuparlos.

“La última conversación que tuvimos fue el sábado 16 de julio cuando salió de Perú. Me dijo que se iba de viaje, le pregunté para dónde y solo me dijo: A un lugar mejor, Andreíta”, recuerda su hermana Andry Contreras.

Ella fue la primera en salir de Venezuela. Eligió Perú buscando una mejor vida para su familia en 2017. Él la siguió en 2019. El técnico en informática tenía tres años en el país sudamericano cuando decidió cruzar el Darién, un área selvática y pantanosa de 5 mil kilómetros cuadrados que separa a Colombia de Panamá, para ir a Estados Unidos.

“Yo me enteré que iba por esa ruta cuando ya se había ido. No sé qué lo motivó, quién le metió esa idea en la cabeza. Si él me lo hubiese contado me hubiese opuesto como nunca en la vida porque yo sé cuál es el destino más probable de las personas que pasan por ahí. Se fue con la esperanza de que las cosas iban a estar mejor, creyendo que todo el mundo sale de ahí”, lamenta.

Andry se enteró de la muerte de su hermano el sábado 22 de julio, a las 11:00 de la mañana. Desde entonces emprende una búsqueda para dar con su paradero y así darle una sepultura digna.

“Se fue con su cuñado y él fue quien nos mandó una nota de voz diciendo que mi hermano no podía respirar, que se estaba ahogando y le dio un infarto. Dijo que murió en sus brazos, pero que lo había tenido que dejar ahí porque debía continuar. A la fecha no tenemos un acta de defunción que confirme los hechos, solo nos queda confiar en su palabra”, expresa.

Tras su paradero

La familia estableció contacto con el Servicio Nacional de Fronteras de Panamá (Senafront) para intentar localizar su cuerpo. “Nos informaron que consiguieron a un fallecido el 25 de julio que se ajusta a las características, pero está en malas condiciones y tenemos que esperar comunicarnos con la morgue para confirmar su identidad. No nos hacemos muchas esperanzas porque no sabemos si realmente es él o no”, afirma.

«Sabemos que muere mucha gente allá y casi siempre las dejan. Yo no quiero que pase eso con él. Siento que mis hermanas, mi mamá y yo estaríamos más tranquilas sabiendo que va a estar en Venezuela y en un sitio donde pueda estar en paz y no por allá donde no sabemos si le van a dar un entierro digno», agrega. 

Vida en Venezuela

José Gerardo Díaz Sandoval (45 años) era padre de tres hijos de 21 años, 18 años y 13 años. Estudió informática en el Instituto Universitario de Tecnología Juan Pablo Pérez Alfonzo (Iutepal) y contaduría pública y finanzas en la Universidad de Los Andes, carrera que no pudo terminar. Trabajaba como personal administrativo en la Universidad de Los Andes, núcleo Táchira.

Creció en Táchira y su infancia transcurrió en los andes venezolanos. Viajaba con frecuencia a Mérida a visitar a su madre y hermana. Andry evoca su infancia viendo películas junto a él o jugando bowling: “Él siempre fue muy buena persona conmigo, me acuerdo que cuando estaba muy pequeña me hacía bromas, después cuando crecí me apoyaba”.

José Gerardo Díaz junto a su madre y sus tres hermanas.

“Le gustaba mucho andar en bicicleta, tenía como hobby arreglar computadoras, celulares. Era simpático, te hacía reír… qué más te puedo decir sin llorar. Quería mucho a mi hijo y a los niños de él. Era muy tranquilo, bastante trabajador y era un apasionado por la tecnología”, así lo describe.

En lo que va de 2022, Senafront contabiliza 68.366 migrantes que han ingresado a territorio panameño desde el Darién. Solo en julio, 18.957 personas hicieron la mortal ruta. «En su mayoría son venezolanos», según el comisionado de Senafront, Danis Villarreal.

«Respecto a las condiciones geográficas, es un terreno de estrechos caminos y despeñaderos, en los cuales muchos migrantes han caído, y ríos de fuertes crecidas que pueden llegar a arrastrar y ahogar personas.  La presencia de grupos delincuenciales es otro de los grandes riesgos. Muchas personas son atacadas, asaltadas (les quitan el dinero y hasta la comida) y violentadas sexualmente. Entre el 1 de enero y el 30 de mayo de 2022, nuestra organización atendió a 100 víctimas de violencia sexual», reporta Médicos Sin Fronteras.

La directora en funciones para las Américas de Human Rights Watch (HRW), Tamara Taraciuk, alerta que  la mayoría de los niños y niñas que toman la ruta del Darién «son venezolanos y se dirigen al norte del país» y que algunos «arrancan sin sus padres y otros incluso perdieron el contacto con sus representantes dentro de la misma selva».

De acuerdo a reportes de Prensa, 14 venezolanos han fallecido intentado cruzar el Darién en 2022.