El cazagüire
Siempre había uno en las caimaneras de fútbol que jugábamos de muchachos. El cazagüire era el chamo del equipo que, mientras los demás corríamos y sudábamos la cancha, se quedaba dando vuelticas, cerca de la portería enemiga, esperando que el esfuerzo de los otros o la casualidad le trajera repentinamente el balón hasta sus pies. […]






