El lobo llegó - Efecto Cocuyo

SUCESOS · 15 MARZO, 2019 05:09

El lobo llegó

Texto por Mirla Perez | @mirlamargarita

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Dos fechas redondas vienen a mi memoria en este momento. Los 30 años del caracazo y los 20 años de haber asumido el poder el movimiento político chavista. Dos acontecimientos con sentido e historias completamente distintos.

El caracazo fue el fiel de la balanza de un proceso histórico que mostraba el agotamiento de las estructuras del Estado y que requería su urgente transformación. La respuesta deseada debía venir de la propia democracia.

Los términos que definen el caracazo fueron la represión, abuso de autoridad, uso irracional y desproporcional de la fuerza, etc. De ninguna manera podemos decir que los eventos del 27 de febrero y días sucesivos estuvieron marcado por la justicia y el debido proceso.

La injusticia, represión y muerte, ocurrieron sin que ello signifique que la naturaleza del sistema político no fuera democrática. En democracia se hicieron algunos correctivos, otros quedaron en deuda y otros fueron el abono para el cultivo posterior de esta tiranía.

La democracia no se renovó, no se repensó el país a partir de los nuevos problemas que emergían como parte de una sociedad compleja y en pleno avance. El correctivo previsto fue la descentralización; un paso importante pero insuficiente.

No fuimos capaces de repensar el país, de reconocernos en la diversidad. La pluralidad como elemento esencial de la política dejó de ser un punto de encuentro. Sin embargo, seguimos en el camino democrático, exceptuando dos eventos fatídicos que pusieron en el escenario el elemento militar que nunca debió estar. Ahí empezó la disonancia, pretender hacer cambios en la democracia con elementos no democráticos.

En 1999 un militar llegó al poder valiéndose de la democracia; por tanto, de la política sin serlo él. Hemos vivido 20 años de un proyecto que ha ido pasando de la dominación al control absoluto. Pasamos de una democracia imperfecta a una tiranía.

El chavismo es un régimen político de naturaleza totalitaria. Ha dominado el espacio público. Eliminó los modos naturales de organización comunitaria e impuso un sistema de gobierno basado en el centralismo y la dominación absoluta de un buró partidista corrupto. Fue cerrando los modos de participación social hasta lograr controlar todo un país.

Los consejos comunales, UBCH, RAAS son algunos de estos mecanismos útiles a la dominación y al exterminio. En su vocación totalitaria fuera de toda posibilidad de hacer política han venido destruyendo el aparato productivo. Empezaron con la industria petrolera hasta llegar, en este momento, a destruir las fuentes básicas que sostienen nuestro modo de vida: la electricidad y el agua.

Llegó el lobo. Llegó la destrucción. Podemos decir que estamos presenciando en cámara lenta la devastación total y absoluta de todo un país. Dejaron caer el vaso de vidrio con agua. Se rompió y se regó.

Vivimos la democracia

Pese a la destrucción, hay algo que no pueden borrar o eliminar: las vivencias. Conocimos y vivimos la democracia, la libertad, el desarrollo y el bienestar producidos por una empresa petrolera de avanzada, conocimos el desarrollo de la industria eléctrica y sus efectos, hemos vivido el progreso. Tenemos memoria. Contra eso no pueden.

La generación que vivió la democracia y la que se desarrolló en este sistema, tienen en común la noción de libertad. Unos vividas y recordada por vivida y otros representada a partir de la añoranza de los padres. En Venezuela la historia es vida convivida y en eso radica la fuerza de la memoria.

Pretender dominar a partir de la eliminación de toda la estructura productiva y de comunicación, es un plan tan inconsistente como el agua demarrada. Lo hicieron con Cuba porque ese país no tenía nuestro nivel de vida, de vivencias y de desarrollo socio-económico. Pudieron con Cuba porque no han vivido la democracia. Nosotros la tuvimos, aunque imperfecta, pero estaba ahí como el abono capaz de cultivar el más duro y difícil camino hacia la liberación.

Quienes vivimos la libertad tendremos siempre el impuso de volver a ella. La política es libertad y pluralidad, es el camino que nos va conduciendo a la superación de la tiranía.

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