Angustia y desesperanza: emociones que el megaapagón exacerbó en los venezolanos - Efecto Cocuyo

SUCESOS · 17 MARZO, 2019 05:00

Angustia y desesperanza: emociones que el megaapagón exacerbó en los venezolanos

Texto por Vanessa Moreno Losada | @MoreLosada24

Ver más de

Vanessa Moreno Losada | @MoreLosada24

¿Cómo valoras esta información?

QUÉ CHÉVERE
QUÉ INDIGNANTE
QUÉ CHIMBO

Angustia, desesperanza, indefensión y desesperación. Este es el grupo de emociones que surgen como consecuencias psicológicas tras el megaapagón, según psicólogos consultados por Efecto Cocuyo.

El país vivió entre cuatro y seis días sin luz. El apagón general llegó en medio de una hiperinflación y escasez de medicinas y alimentos que de por sí tenían al venezolano sumido en una permanente alteración de las emociones.

“Nosotros estamos enfermos, esto fue un giro más para la presión del venezolano. De por sí sentirse mal era lo natural. Hay una constante crisis múltiple que altera la cotidianidad y calidad de vida. Ahora viene esto que es una cosa fuera de lugar”, explica la psicóloga clínico y social Yorelis Acosta.

Ella ha investigado para el Centro de Estudios del Desarrollo (Cendes) de la Universidad Central de Venezuela (UCV) las emociones de los venezolanos. En 2016 publicó un mapa de Venezuela con las emociones predominantes en la población.

Su colega y profesor de la Universidad Católica Andrés Bello (Ucab), Francisco Sánchez puso en contexto otra arista: tener acceso a la luz es un derecho y un servicio básico de los ciudadanos.

“Al quedarnos sin este servicio, los ciudadanos buscamos una explicación a lo que está ocurriendo. Las explicaciones dadas por los responsables no son oportunas ni transparentes. Ante este panorama, las personas se quedan a oscuras no solo por la ausencia de electricidad, sino también de información y de guía oportuna”, expuso el psicólogo e investigador de Red de Activismo e Investigación por la Convivencia (Reacin).

Aumento de emociones negativas

En un apagón general las emociones negativas se exacerban. Los psicólogos consultados coinciden en esta afirmación y alertan sobre la vulnerabilidad de personas propensas a la depresión y en tratamiento psicológico y/o psiquiátrico.

“En esto las emociones negativas se intensifican. Si ya la gente está muy vulnerable en tratamiento y deprimida pueden desesperarse con más facilidad. Si tienes rabia, tristeza y miedo, muy probablemente estas emociones aumentan. Sobretodo en la noche. Uno no está acostumbrado a no ver nada cuando se asoma a la ventana durante la noche”, dijo Acosta.

La investigadora explicó que en estas circunstancias pudo intuir que la desesperación y la angustia predominaron en la población venezolana.

Esto explica reacciones como las colas en bombas de gasolina en la noche, colas por comida y la búsqueda de agua en lugares no convencionales.

“El comportamiento colectivo fue de desesperación. Hubo gente que tenía que salir porque no tenía comida; así como hubo gente que salió por verse empujada por la angustia“, relató la psicóloga.

Por su parte, Sánchez apuntó hacia la complejidad en las reacciones de la sociedad venezolana. “Para las personas este tipo de experiencias resultan complejas y dolorosas, pues aumenta la sensación de desprotección en medio de la cotidianidad ya perturbada”, manifestó.

Sánchez también agregó que el apagón general significó una pérdida de condición de vida y la posibilidad de vivir en equilibrio. Hizo énfasis en que a la falta de luz se le sumó la desinformación y a la imposibilidad de acceder al agua. Expuso un elemento más que incrementa la frustración: no hubo quien se responsabilizara de lo ocurrido.

¿Qué hacer en contingencias similares?

Acosta advirtió que los venezolanos deben estar preparados para que situaciones similares se repitan próximamente. Para la psicólogo es importante usar el momento del “postcolpaso” para reflexionar y crear planes de contingencias individuales y colectivas.

“Llegó el caos a Caracas y aunque lo teníamos anunciado, nuestros planes de continencia se quedaron cortos”, afirmó. Entre sus recomendaciones se encuentran:

Identificar el miembro familiar fuerteLa especialista en control de emociones se refiere en este punto al miembro de la familia que gracias a sus herramientas psicológicas puede mantener la calma en situaciones de crisis.

Identificar a los miembros vulnerables. Niños y ancianos encabezan la lista, junto a personas con tendencia a la depresión.

Establecer nuevas reglas. Acosta sugiere que el familiar con más capacidad para mantener la cordura, debe asumir el control de la familia. Disponer de normas que ayuden a mantener los recursos que se tienen en casa como comida y agua.

Planificar actividades. Llevar a los niños al parque, caminar por la comunidad, reunirse en familia a conversar. Estas son algunas recomendaciones de la psicóloga.

Orar, meditar, ejercitarse. Estas acciones permitirían a las personas bajar la presión y emociones negativas de lo que ocurre en el entorno. “Permite ver el problema con otra mirada y encontrar nuevas soluciones”, indicó Acosta.

Abrazarse. En momentos de contingencias la irritabilidad puede traer conflictos familiares. La psicóloga social recomienda fomentar la tolerancia y el afecto entre los miembros de la familia.

Lea también:

Cocuyo#7: Un megaapagón de más de 120 horas en Venezuela

UCV asegura que megaapagón fue por un incendio en tres líneas de transmisión