Los píxeles espías y por qué abundan en tu correo electrónico - Efecto Cocuyo

SOLAZ · 12 MARZO, 2021 06:34

Los píxeles espías y por qué abundan en tu correo electrónico

Texto por Verónida De Sousa A.

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La tecnología de rastreo invisible data desde los inicios de las empresas como Google y Facebook. Los píxeles espías forman parte de la estrategia de conocimiento que algunas compañías, de escala mundial, aplican para conocer el comportamiento de sus clientes. 

Un pixel tracking -que en español se traduce como píxel de seguimiento– es un gráfico que generalmente tiene dimensiones de 1×1 píxel; tan pequeño que ni lo notarías. 

Para mantenerlos ocultos, suelen ser transparentes, del color del sitio web o pueden estar escondidos en el encabezado, pie de página o el cuerpo de un correo electrónico. Suelen tomar la forma de un archivo GIF o PNG

El remitente de un email añade un píxel de seguimiento utilizando una combinación en el código HTML: así cuando el usuario abra el email, el código HTML será procesado en su navegador.

Según un artículo de la BBC, basado en un análisis que hizo el servicio de mensajería Hey a sus propios usuarios, dos tercios de ellos recibieron correos electrónicos que contenían un “píxel espía”.

Si un email incluye píxeles de seguimiento se podrá registrar: si el email fue abierto y cuándo lo fue; cuántas veces lo abrieron; los dispositivos que estuvieron involucrados y una ubicación física aproximada del usuario. 

Incluso se podría identificar la resolución de la pantalla o las acciones en el sitio web durante la sesión; lo que involucraría múltiples píxeles de seguimiento. 

Para que estos píxeles sean procesados, no es necesario hacer clic en un enlace; abrir el correo electrónico es suficiente para que se activen. 

Según el artículo, grandes empresas como British Airways, TalkTalk, Vodafone, e incluso la misma BBC, utiliza píxeles de seguimiento en algunas de sus comunicaciones. 

La empresa TalkTalk explicó al portar de noticias británico que: “Como es común en nuestra y otras industrias, rastreamos el desempeño de diferentes tipos de comunicaciones para comprender qué prefieren nuestros clientes”.

El uso de estos píxeles suele ser ventajoso, pues ofrecen información que le permiten a las compañías mejorar sus ofertas de producto; ya sea adaptándolas a los gustos del usuario o al tipo de navegador más común.

“La información puede ser utilizada luego para determinar el impacto de una campaña específica de correos electrónicos, así como para alimentar con más detalles los perfiles de los clientes” reseña el artículo. 

Los críticos de estas etiquetas píxel, plantean que son los propios usuarios los que regalan un buen grado de información sin siquiera notarlo. En la mayoría de los casos estos píxeles no pueden verse; por lo que recolectan información sin el consentimiento de los internautas. 

El cofundador de Hey, David Heinemeier Hansson, le dijo a la BBC que estos píxeles igualan a una “grotesca invasión de la privacidad”. Explica Hansson que, en promedio, sus clientes reciben 24 correos por día que intentan espiarlos. 

Para bloquearlos se pueden utilizar servidores proxy, que se usan como un puente entre el origen y el destino de una solicitud, para prevenir la descarga automática de los píxeles de seguimiento; o desactivar los scripts (lenguajes de programación que ejecutan diversas funciones del computador); aunque esto podría restringir otras funciones de internet. 

Otra opción es configurar el software para bloquear todas las imágenes de forma predeterminada o ver los correos como texto sin formato. 

A diferencia de las cookies (que almacenan la información en el navegador del usuario), los píxeles proporcionan esa información de los usuarios a un servidor; pero ni los píxeles ni las cookies recopilan información de identificación personal. 

Reino Unido es uno de los lugares de Europa donde el uso de estos píxeles está regulado por la ley de Privacidad y Regulaciones de Comunicaciones Electrónicas de 2003 y la Regulación General de Protección de Datos de 2016; donde el requerimiento indispensable es que las empresas informen sobre el uso de los píxeles y se obtenga un consenso. 

“La ley es lo suficientemente clara, lo que se necesita, lo que necesitamos es la aplicación de las regulaciones. El hecho de que esta práctica sea generalizada no significa que sea correcta y aceptable” señala Pat Walshe de Privacy Matters en el artículo de la BBC.