Asteroides, cometas y meteoros: ¿cuál es la diferencia?

CIENCIA · 25 JUNIO, 2021 06:16

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Rosmina Suárez Piña


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Hay objetos que cuentan una historia sobre la formación de nuestro sistema solar: los asteroides, cometas y meteoros contienen grandes sorpresas que los hacen parecer un “registro fósil” de la evolución planetaria.

Eso, como dice la NASA, sin dejar que el nombre nos engañe.

Actualmente, hay al menos 1.096.716 asteroides conocidos y al menos 3.733 cometas conocidos.

Pero ¿los asteroides, cometas y meteoros no son lo mismo?

No. Cada uno presenta características que los hacen diferentes incluso a la vista, entre ellas, el tamaño y la forma que, en diversas ocasiones –y noticias- no son motivo de alarma.

Sin embargo, existe una vigilancia 24/7 de esos objetos, con el fin de ejecutar alguna contingencia de ser necesaria. Ese es el trabajo que realiza el Centro de Estudios de Objetos Cercanos a la Tierra (CNEOS) de la NASA, en alianza con instituciones de otros países.

La información no está oculta. De hecho, en el sitio web del CNEOS-NASA, cualquier ciudadano puede consultar el listado de objetos y ver cuándo es su acercamiento, así como su órbita simulada y categoría.

Además, existe un Día del Asteroide promulgado por las Naciones Unidas cada 30 de junio, para “sensibilizar al público sobre los riesgos del impacto de asteroides e informar sobre las medidas de comunicación en caso de crisis que se adoptarían en todo el mundo si hubiera una amenaza verosímil de impacto de un objeto cercano a la Tierra”.

¿Qué es un asteroide?

Los asteroides, también conocidos como planetas menores, son remanentes rocosos sin aire que quedaron de la formación inicial de nuestro sistema solar hace unos 4.600 millones de años.

La mayoría orbitan alrededor del Sol en un “cinturón” entre la Marte y Júpiter. Estos objetos pueden variar en tamaño: desde Vesta, el más grande con aproximadamente 530 kilómetros de ancho, hasta otros que tienen menos de 10 metros de ancho.

De acuerdo con la NASA en su Monitor de Asteroides, ocasionalmente, las trayectorias orbitales de los asteroides están influenciadas por el tirón gravitacional de los planetas, lo que hace que sus trayectorias se alteren.

Los científicos creen que los asteroides extraviados o fragmentos de colisiones anteriores se han estrellado contra la Tierra en el pasado, desempeñando un papel importante en la evolución de nuestro planeta.

¿Qué es un cometa?

Los cometas son cuerpos relativamente pequeños, frágiles, de forma irregular y, como los asteroides, son restos del proceso de formación del sistema solar. Estos, sin embargo, son bolas de tierra heladas que se forman en el sistema solar exterior. La superficie helada está incrustada con polvo, arena y partículas del espacio.

Muchos cometas tienen órbitas elípticas que atraviesan las órbitas de los planetas, llevándolos muy cerca del Sol y luego alejándolos, a menudo más allá de Plutón.

Los cometas más distantes pueden tardar más de 30 millones de años en completar una órbita. Los cometas con trayectorias orbitales más pequeñas pueden tardar menos de 200 años en orbitar el Sol, lo que los hace más predecibles.

Cuando están lejos del Sol, los cometas son bolas de tierra muy frías y heladas. A medida que se acercan al Sol, sus superficies comienzan a calentarse y los materiales volátiles se vaporizan. Los gases de vaporización llevan consigo pequeños granos de polvo, que forman una atmósfera de gas y polvo y pueden parecer una cola brillante cuando se ven desde la Tierra.

Los científicos creen que los impactos de los cometas jugaron un papel en la evolución de la Tierra hace miles de millones de años. Una teoría sugiere que los cometas trajeron parte del agua y una variedad de moléculas orgánicas a la Tierra primitiva.

¿Qué es un meteoro?

Mientras viajan por el espacio, los asteroides a veces chocan entre sí y se rompen en fragmentos más pequeños. Los cometas arrojan polvo mientras deambulan por el sistema solar.

Esas “rupturas” dan como resultado numerosas partículas y fragmentos pequeños, llamados meteoroides, que orbitan alrededor del Sol.

La mayoría de los meteoroides son pequeños y rocosos. Cuando uno se acerca a la Tierra, se quema a medida que atraviesa la atmósfera terrestre. Así se forma un meteoro o estrella fugaz.

Las bolas de fuego son meteoroides más grandes, que varían aproximadamente en tamaño, desde una pelota de baloncesto hasta un auto Volkswagen. También hacen exhibiciones muy impresionantes en el cielo. Esto ocurre porque se rompen en fragmentos y se queman en su paso por la atmósfera de la Tierra.

Por otra parte, algunos meteoroides sobreviven al paso a través de la atmósfera terrestre y chocan contra el suelo. Estos se llaman meteoritos.

Los objetos cercanos a la Tierra (NEO)

Son algunos asteroides y cometas que siguen trayectorias orbitales que los acercan mucho más al Sol y, por lo tanto, a la Tierra. Más de lo habitual.

Esos objetos se conocen como NEO, por sus siglas en inglés ‘Near-Earth Object’. Si el acercamiento de un asteroide o cometa es cercano a 1.3 unidades astronómicas del Sol, se considera un NEO.

Una unidad astronómica (UA) es un aproximado de la distancia media entre el Sol y la Tierra o 150 millones de kilómetros.

De acuerdo con el Asteroid Watch, el número de asteroides cercanos descubiertos superó los 25.000 en febrero de este año.

¿Qué significa “potencialmente peligroso” y “cercano”?

Para muchos ya es común leer en los titulares la aproximación de un asteroide que “se acerca a la Tierra y es potencialmente peligroso” en mayúsculas. Pero más allá de la alarma, lo cierto es que esto se trata de términos astronómicos.

Según el Monitor de Asteroides de la NASA, un número relativamente pequeño de NEO pasan lo suficientemente cerca de la Tierra y son lo suficientemente grandes como para justificar una observación cercana.

Eso ocurre porque el tirón gravitacional de los planetas podría -como se explicaba más arriba- hacer que la trayectoria orbital de un objeto vaya hacia una órbita que cruza la Tierra, algo que permite la posibilidad de una futura colisión.

Los asteroides potencialmente peligrosos miden unos 150 metros o más, aproximadamente el doble de la altura de la Estatua de la Libertad. Se acercan a la órbita de la Tierra a menos de 7,5 millones de kilómetros.

En comparación, cuando Marte y la Tierra están más cerca, están separados por unos 53 millones de kilómetros.

Y los cometas potencialmente peligrosos también se acercan, inusualmente, a la Tierra.

Por eso, en el caso de un asteroide que mida apenas unos metros no hay motivo de alarma porque en muchas ocasiones termina viéndose en el cielo como una “estrella fugaz”.

Llegar al asteroide y defender la Tierra

De cualquier modo, para los expertos del CNEOS-NASA, conocer el tamaño, la forma, la masa, la composición y la estructura de estos objetos ayuda a determinar la mejor manera de desviar uno, en caso de que tenga un camino que amenaza la Tierra.

Es lo que se conoce en la actualidad como “Defensa Planetaria”, un concepto que no tiene que ver con la película Armageddon, como sugirieron algunos rumores, sino con la puesta en marcha de simulaciones, ejercicios de actuación y futuras misiones espaciales (no tripuladas) ante la posible amenaza de un asteroide.

Una de esas misiones espaciales es DART, una misión de prueba de defensa planetaria próxima a lanzarse para lograr la desviación de un asteroide binario llamado (65803) Dydimos. Se trata de una nave que “chocará deliberadamente” sobre el cuerpo binario del objeto (o luna) a una velocidad de 6,6 kilómetros por segundo, con la ayuda de una cámara a bordo y un sofisticado software de navegación autónoma.

La colisión pretende cambiar la velocidad de la luna pequeña en su órbita alrededor del cuerpo principal en una fracción del uno por ciento, pero esto cambiará el período orbital de la luna pequeña en varios minutos, lo suficiente como para ser observado y medido con telescopios en la Tierra.

Otra misión a un asteroide es Psyche, también prevista para esta década, pero con un objetivo algo diferente: viajar a un asteroide de metal único que orbita el Sol entre Marte y Júpiter.

Lo que hace que el asteroide Psyche sea único es que parece ser el núcleo expuesto de níquel-hierro de un planeta primitivo, uno de los componentes básicos de nuestro sistema solar.

Entre tanto, podemos ver el éxito de misiones como OSIRISREx, lanzada en 2016 y que ya viene de regreso a la Tierra con muestras del asteroide Bennu; y la sonda Hayabusa-2, de Japón, lanzada en 2016 y que regresó en diciembre de 2020 con muestras del asteroide Ryugu.

Día del asteroide y la sensibilidad ante el tema

El 6 de diciembre de 2016, la Asamblea General de las Naciones Unidas aprobó una resolución para declarar cada 30 de junio como el Día Internacional de los Asteroides, con el fin de conmemorar anualmente el aniversario del impacto del Bólido de Tunguska, en Siberia (Federación de Rusia), ocurrido el 30 de junio de 1908.

Fue una roca espacial de aproximadamente 37 metros de ancho, que penetró la atmósfera terrestre y detonó en el cielo liberando energía equivalente a alrededor de 185 bombas de Hiroshima.

Según expediciones posteriores, se supo que aproximadamente 2.100 kilómetros cuadrados de bosque quedaron partidos en dos.

Otro antecedente con el que las Naciones Unidas sigue difundiendo la atención a este día es tras el impacto, el 15 de febrero de 2013, de un “superbólido” que entró a la atmósfera y se desintegró en el cielo de Chelyabinsk (Federación de Rusia) desplazándose a una velocidad de 18,6 kilómetros por segundo.

Un reporte de la NASA determinó que el asteroide medía 18 metros de diámetro y pesaba unas 11.000 toneladas, además, que la energía liberada en el impacto fue aproximadamente de 440 kilotones o unas 440.000 toneladas de Trinitrotolueno (TNT), lo que lo convirtió en el segundo impacto más importante luego de Tunguska.

El CNEOS-NASA no es el único centro que monitorea los objetos cercanos a la Tierra, también lo hace la Oficina de Asuntos del Espacio Ultraterrestre de las Naciones Unidas (UNOOSA), la Red Internacional de Alerta de Asteroides (IAWN) y el Grupo Asesor para la Planificación de Misiones Espaciales, creadas en 2014 como una respuesta internacional luego del impacto de Chelyabinsk con el apoyo de la Comisión sobre la Utilización del Espacio Ultraterrestre con Fines Pacíficos.