Orden y segundas dosis de Sputnik V siguen ausentes en Caracas tras un mes de vacunación

SALUD · 1 JULIO, 2021 19:41

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Mariana Souquett Gil | @nanasouquett

Foto por Efecto Cocuyo

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Tras cumplirse el primer mes de la segunda fase de vacunación contra el COVID-19 en Venezuela, las personas todavía deben esperar horas en cola para poder recibir una dosis en los centros dispuestos en el municipio Libertador de Caracas, donde la organización y las segundas dosis de la vacuna Sputnik V son las principales ausentes.

Giovani Ramírez, habitante de la avenida Fuerzas Armadas, se encontraba en las afueras del Hotel Alba Caracas este 1 de julio. A las 6:00 am se unió a la única cola que había en la avenida México para aquellos que necesitaban la segunda dosis de la vacuna de Sinopharm, la que le correspondía para este jueves según su tarjeta de vacunación. 

Cuando llegó, tenía más de 200 personas por delante. A las 10:00 am ya había visto entrar a casi todas. Mientras, convivía en ese espacio con personas en cola —de pie, en bancos de plástico o en el piso— y vendedores ambulantes de tostones y chocolates. 45 minutos después, Ramírez pudo vacunarse. Tanto la primera como la segunda vez que acudió, demoró cinco horas en hacer todo el proceso.

“Uno tiene que venir sin terror, sin dejarse engañar. Vienes y haces tu cola para recibir la vacuna”, dijo Ramírez, de 64 años. 

La cola se hace entre vendedores ambulantes e incluso personas en situación de calle | Foto: Efecto Cocuyo
La cola se hace entre vendedores ambulantes e incluso personas en situación de calle | Foto: Efecto Cocuyo

Pero del otro lado del Hotel Alba, cerca de la entrada situada frente al Teatro Teresa Carreño, la situación era diferente. Algunas personas estaban dispersas, expectantes, mientras otras se sentaban en los banquitos en los alrededores de Parque Central. Todos se acercaron para recibir la primera dosis. La cola principal, que rodeaba el hotel, era de aquellos que recibieron el mensaje del Sistema Patria

En paralelo, al otro lado de la acera, estaba Ingrid Sánchez. Aunque es funcionaria pública, en su centro de trabajo no le han garantizado la vacunación, así que decidió acercarse al Alba por su cuenta. Al llegar y encontrar desorganización, decidió empezar a anotar en una lista a aquellas personas que querían vacunarse y no tenían mensajes. A las 10:15 am ya había enumerado a 150 personas, pero ninguna había podido entrar. 

“Lo que hacen los guardias nacionales es que salen y dicen que después de que se lleven a las personas con los mensajes, si quedan vacunas, van a venir a buscar lotes de 50 personas de la tercera edad. Pero aquí no hay buena organización. Además de las personas con los mensajes, estamos nosotros, están los que vienen con los militares, los que están en listas de ministerios, los enchufados, los coleados y los que pagan“, expresó ya resignada a no vacunarse este jueves.

Adultos mayores han soportado horas de sol y lluvia en las jornadas de vacunación en Caracas | Foto: Efecto Cocuyo
Adultos mayores han soportado horas de sol y lluvia en las jornadas de vacunación en Caracas | Foto: Efecto Cocuyo

Más adelante, una señora de 68 años esperaba sola en un banquito. Aunque afirmó estar inscrita en el Sistema Patria, señaló que el único mensaje que ha recibido es el del registro militar. Llegó a las 5:00 de la mañana y le tocó el número 39 en la lista improvisada de Ingrid Sánchez. 

“Vengo de la parroquia Altagracia. Estoy aguantando un rato más porque no quiero perder ‘los riales’ del taxi que me pagó mi hija esta mañana. Estoy aquí sin desayunar y hay muchas personas de la tercera edad y no hay ni un baño y ves a más de uno ‘orinado’. Ya nos llovió, ya escampó, y aquí estamos. No es justo, es una burla con el pueblo“, dijo la señora, quien prefirió no identificarse. 

A diferencia de sus alrededores, adentro del Hotel Alba Caracas había más organización: el centro dispuso dos áreas de espera y registro para la primera y para la segunda dosis, y tres áreas de vacunación para administrar la primera dosis de las vacunas de Sinopharm y Sputnik V, y la segunda dosis solo de la vacuna de Sinopharm. Sin embargo, una de las zonas permanecía vacía: era el lugar habilitado para poner las segundas dosis de Sputnik V. 

“Esperamos que lleguen para el 21 de julio”, dijo a Efecto Cocuyo uno de los trabajadores del lugar. “Solo ponemos segundas dosis de la vacuna china a las personas que se vacunaron en este centro y estén registradas”, añadió. 

Adentro del Hotel Alba Caracas la vacunación es rápida | Foto: Efecto Cocuyo
Adentro del Hotel Alba Caracas la vacunación es rápida | Foto: Efecto Cocuyo

Un situación similar se vivía en otro de los centros de vacunación del municipio Libertador: la Universidad Bolivariana de Venezuela (UBV). La entrada de la UBV recibe a las personas con dos carteles: “No hay vacuna rusa 2da dosis” y “1era dosis de vacunas solo personas convocadas”. 

Dos colas se extendían a lo largo de la avenida Voltaire de Bello Monte. A la derecha estaban aquellos que acudieron por su primera dosis, mientras en la acera izquierda aguardaban los que iban por la segunda dosis de la vacuna de Sinopharm.

Quienes esperaban por la segunda dosis debían tener en sus manos la tarjeta de vacunación y la cédula. Además debían extender sus brazos para que los militares a cargo de la logística los enumeraran con un marcador negro de 100 en 100. 

Del lado derecho —entre personas con bastones y banquitos frente a las residencias Jardín Bello Monte— estaba la señora María. La noche del 30 de junio recibió el mensaje del Sistema Patria. Este jueves salió desde su casa en la avenida Andrés Bello y llegó a las 6:00 am a la UBV. Cinco horas después, todavía no había entrado. 

“Esto está mal organizado. Aquí a la tercera edad nos tienen pasando hambre y con este sol y con el aguacero. El primer lote de personas lo pasaron a las 9:00 am y desde entonces no han pasado más”, indicó. 

Vecinos de Bello Monte aprovechan las colas para vender alimentos | Foto: Efecto Cocuyo
Vecinos de Bello Monte aprovechan las colas para vender alimentos | Foto: Efecto Cocuyo

Casi al final de la fila estaba Ana Camacho, quien también recibió el mensaje con la convocatoria durante la noche anterior. Trabaja en el sector de lencería de una clínica privada de Caracas, donde solo han podido vacunar a los médicos, pero no a otros empleados ni al personal obrero. 

“Vine solo porque me llegó el mensaje, si no me hubiera llegado no vengo a calarme esta cola, porque además estoy mal de una rodilla”, dijo Camacho, de 65 años de edad. 

Al inicio de la cola de las primeras dosis, personal militar y civil del centro de vacunación expresaba que solo atenderían a las personas que habían recibido el mensaje de Patria. 

Algunos esperan en el piso, otros en de pie y otros en bancos | Foto: Efecto Cocuyo

Los que no tienen mensaje váyanse para su casa porque no tengo dosis“, aseguró una de las encargadas. “Si arman alboroto me cierran el centro”, dijo por su parte una militar. Pero en los alrededores había personas que se negaban a irse, y otras que estaban dispuestas a todo por vacunarse. 

Yo no me voy a ir. Así sea pagando me voy vacunar. Estoy desde las 6:00 am aquí”, expresó una mujer que no quiso identificarse. 

Fuera del municipio Libertador, en el Concejo Municipal de Baruta, el proceso de vacunación era todo lo opuesto: no había colas, ni espera, pero solo atendían a aquellos que hubieran recibido la convocatoria del Sistema Patria o Ministerio de Salud. En ninguno de los centros de vacunación de Caracas visitados por Efecto Cocuyo este 1 de julio tenían el candidato vacunal Abdala.