Niños de uno y dos meses de nacidos con desnutrición grave llegan a consultas del J.M. de los Ríos

SALUD · 30 ENERO, 2018 12:07

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Julett Pineda Sleinan | @JulePineda


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Diego apenas tiene dos meses de nacido. Es pequeño, frágil y tiene desnutrición severa. Asistió a las consultas del servicio de Nutrición, Crecimiento y Desarrollo del hospital J.M. de los Ríos el pasado 24 de enero y este lunes 29 volvió para el control con los galenos. El peso de Diego está estancado: lo normal es que un bebé gane entre 600 y 900 gramos el primer mes de vida, pero él solo ha podido subir unos escasos 40 gramos.

En el servicio de Nutrición, cada vez se ha vuelto más común evaluar casos de desnutrición severa como el de Diego. En lo que va de 2018 se registran al menos 10 niños con esta condición, con presencia de casos marasmáticos (déficit calórico reflejado en una delgadez extrema), de kwashiorkor (caracterizado por falta de proteínas y por inflamación del vientre y otras extremidades) y mixtos (una ausencia proteico-calórica en la dieta de los pacientes).

A los galenos les impresionó ver que durante la primera semana de enero llegaron primeros casos de desnutrición severa. Solo entre el jueves 4 y el lunes 8 de enero asistieron a la consulta un niño marasmático, un caso de kwashiorkor y un infante con desnutrición mixta.

La segunda semana de 2018 la asistencia de niños malnutridos por déficit tampoco se detuvo. El 10 asistió un bebé de un mes con desnutrición grave marasmática y el 12 fueron otro bebé de la misma edad y en las mismas condiciones y un lactante de 2 meses con kwashiorkor.

La proporción de desnutridos graves atendidos en enero de 2018 contrasta fuertemente con el número evaluado en enero de 2017. El año anterior habían sido atendidos cuatro niños con esta condición, lo que representa un incremento de 150 % en apenas el primer mes del año.

El grado de desnutrición ya no es lo único que preocupa a los galenos, sino también que cada vez son más pequeños los niños que presentan condiciones severas por la falta de alimentos.

«Estamos viendo más niños de un mes o de dos meses que llegan con desnutrición grave. Son lactantes, pero muchas de las mamás no los alimentan con leche materna porque ellas tampoco comen bien. Están agotadas o angustiadas por la situación, entonces les cuesta mucho producir leche», aseguró uno de los doctores del servicio.

Los 10 casos de desnutrición grave registrados en enero contrastan con los números de años anteriores. En 2015 se registraron 30 pacientes con este grado de desnutrición, mientras que en 2016 esa cifra llegó a 110 pacientes.

Aún los médicos no procesan la data correspondiente a 2017, pero están seguros de que el incremento de casos será importante. Solamente entre julio y diciembre del año pasado fueron evaluados 45 pequeños con esta condición.

Mensualmente, en las consultas del servicio de Nutrición son atendidos, en promedio, unos 250 niños. No solo hay presencia de desnutrición grave, sino también leve, moderada, clínica (ocasionada por una enfermedad o tratamiento) y pequeños en riesgo nutricional.

La asistencia de pacientes malnutridos por exceso ha mermado en el último año. En enero de 2015 la consulta de Nutrición evaluó a ocho niños con obesidad; en 2016 esa cifra subió a 11; y en 2017 descendió a dos, mismo número que se mantiene en enero de este año.

«Anteriormente, los estudiantes de Bioanálisis hacían trabajos especiales con los niños obesos. Todos los viernes venían al servicio, pero el año pasado dejaron de venir porque no tenían pacientes para evaluar», agregó el doctor.

La desnutrición crónica, la que se produce por un déficit sostenido de nutrientes durante un período de tiempo, también está presente en las consultas del J.M. de los Ríos. En enero de 2017, de 48 niños evaluados, casi la mitad (23) presentaron tallas bajas, una estatura menor a la correspondiente al normal para sus edades).

A lo largo del año pasado se ve en los registros que la proporción de pacientes con tallas bajas siempre se mantuvo en alrededor de la mitad del total de niños medidos.

Los doctores del servicio ven con preocupación la alimentación que reciben los niños y los bebés en casa. Ante la imposibilidad de costear leche de vaca, los padres optan por preparar teteros de diversos alimentos: pasta, crema de arroz o auyama.

Los representantes de los pequeños incluso han solicitado a los nutricionistas del hospital pediátrico que elaboren informes médicos que constanten que el niño está desnutrido para pedir a los consejos comunales que entreguen una segunda bolsa Clap en sus casas.

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Niños de uno y dos meses de nacidos con desnutrición grave llegan a consultas del J.M. de los Ríos

Texto por Julett Pineda Sleinan | @JulePineda

Diego apenas tiene dos meses de nacido. Es pequeño, frágil y tiene desnutrición severa. Asistió a las consultas del servicio de Nutrición, Crecimiento y Desarrollo del hospital J.M. de los Ríos el pasado 24 de enero y este lunes 29 volvió para el control con los galenos. El peso de Diego está estancado: lo normal es que un bebé gane entre 600 y 900 gramos el primer mes de vida, pero él solo ha podido subir unos escasos 40 gramos.

En el servicio de Nutrición, cada vez se ha vuelto más común evaluar casos de desnutrición severa como el de Diego. En lo que va de 2018 se registran al menos 10 niños con esta condición, con presencia de casos marasmáticos (déficit calórico reflejado en una delgadez extrema), de kwashiorkor (caracterizado por falta de proteínas y por inflamación del vientre y otras extremidades) y mixtos (una ausencia proteico-calórica en la dieta de los pacientes).

A los galenos les impresionó ver que durante la primera semana de enero llegaron primeros casos de desnutrición severa. Solo entre el jueves 4 y el lunes 8 de enero asistieron a la consulta un niño marasmático, un caso de kwashiorkor y un infante con desnutrición mixta.

La segunda semana de 2018 la asistencia de niños malnutridos por déficit tampoco se detuvo. El 10 asistió un bebé de un mes con desnutrición grave marasmática y el 12 fueron otro bebé de la misma edad y en las mismas condiciones y un lactante de 2 meses con kwashiorkor.

La proporción de desnutridos graves atendidos en enero de 2018 contrasta fuertemente con el número evaluado en enero de 2017. El año anterior habían sido atendidos cuatro niños con esta condición, lo que representa un incremento de 150 % en apenas el primer mes del año.

El grado de desnutrición ya no es lo único que preocupa a los galenos, sino también que cada vez son más pequeños los niños que presentan condiciones severas por la falta de alimentos.

«Estamos viendo más niños de un mes o de dos meses que llegan con desnutrición grave. Son lactantes, pero muchas de las mamás no los alimentan con leche materna porque ellas tampoco comen bien. Están agotadas o angustiadas por la situación, entonces les cuesta mucho producir leche», aseguró uno de los doctores del servicio.

Los 10 casos de desnutrición grave registrados en enero contrastan con los números de años anteriores. En 2015 se registraron 30 pacientes con este grado de desnutrición, mientras que en 2016 esa cifra llegó a 110 pacientes.

Aún los médicos no procesan la data correspondiente a 2017, pero están seguros de que el incremento de casos será importante. Solamente entre julio y diciembre del año pasado fueron evaluados 45 pequeños con esta condición.

Mensualmente, en las consultas del servicio de Nutrición son atendidos, en promedio, unos 250 niños. No solo hay presencia de desnutrición grave, sino también leve, moderada, clínica (ocasionada por una enfermedad o tratamiento) y pequeños en riesgo nutricional.

La asistencia de pacientes malnutridos por exceso ha mermado en el último año. En enero de 2015 la consulta de Nutrición evaluó a ocho niños con obesidad; en 2016 esa cifra subió a 11; y en 2017 descendió a dos, mismo número que se mantiene en enero de este año.

«Anteriormente, los estudiantes de Bioanálisis hacían trabajos especiales con los niños obesos. Todos los viernes venían al servicio, pero el año pasado dejaron de venir porque no tenían pacientes para evaluar», agregó el doctor.

La desnutrición crónica, la que se produce por un déficit sostenido de nutrientes durante un período de tiempo, también está presente en las consultas del J.M. de los Ríos. En enero de 2017, de 48 niños evaluados, casi la mitad (23) presentaron tallas bajas, una estatura menor a la correspondiente al normal para sus edades).

A lo largo del año pasado se ve en los registros que la proporción de pacientes con tallas bajas siempre se mantuvo en alrededor de la mitad del total de niños medidos.

Los doctores del servicio ven con preocupación la alimentación que reciben los niños y los bebés en casa. Ante la imposibilidad de costear leche de vaca, los padres optan por preparar teteros de diversos alimentos: pasta, crema de arroz o auyama.

Los representantes de los pequeños incluso han solicitado a los nutricionistas del hospital pediátrico que elaboren informes médicos que constanten que el niño está desnutrido para pedir a los consejos comunales que entreguen una segunda bolsa Clap en sus casas.

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