Denuncian que el J. M. de Los Ríos está sin inyectadoras, yelcos, macrogoteros, agujas, adhesivos y guantes

SALUD · 20 JULIO, 2021 12:26

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Mabel Sarmiento | @mabelsarmiento


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Las carencias de insumos en el Hospital J. M. de Los Ríos ponen en riesgo la continuidad de los tratamientos. En estos momentos, el principal centro pediátrico del país no cuenta con inyectadoras, yelcos, macrogoteros, agujas, adhesivos ni guantes.

La ONG Prepara Familia alertó que los niños que reciben quimioterapias están en riesgo de no poder continuar recibiendo su tratamiento.

En igual situación de vulnerabilidad están los que reciben transfusiones, los que necesitan que se les pongan una vía. “El Estado está obligado a suministrar insumos, medicamentos. Los niños tienen prioridad”, exhorta al Ministerio para la Salud la organización civil.

Desde hace como un mes no hay buretrol con filro, un equipo que se usa para el tratamiento de la sangre que va a ser transfundida. El más económico vale en el mercado 5 dólares, un costo que deben asumir las mamás y los representantes para garantizar la continuidad de los procedimientos.

Este martes varias madres se acercaron a la dirección para exigir la dotación de inyectadoras en la sala de las quimioterapias. Dijeron que la respuesta de quienes administran este centro asistencial fue: no hay esos equipos en ningún hospital.

“Los niños se están descompensando, se les bajan las plaquetas, no es posible que hagan fiestas y no doten de insumos el hospital”, contó una mamá a Efecto Cocuyo.

El pasado 2 de julio, enfermeras y enfermeros del hospital, ubicado en Caracas, protestaron para exigir los insumos necesarios para brindar tratamientos a sus pacientes.

“No hay inyectadoras para cumplir antibióticos a los pacientes. Podemos pasar una guardia de 7 de la noche a 7 de la mañana sin inyectadoras, con niños que tenemos que trasfundir, con niños con dolor. Uno lo que hace es enfermarse psicológicamente”, dijo en ese momento Flor Pérez, enfermera del servicio de Medicina III a Efecto Cocuyo.

Pérez, otras enfermeras que trabajan turnos nocturnos en el J. M. de los Ríos, y representantes del Colegio de Profesionales de la Enfermería de Distrito Capital, denunciaron que en el principal centro pediátrico de Venezuela no hay adhesivos, guantes, yelcos, agujas mariposa o Scalp, que son “las armas de una enfermera” para suministrar tratamientos.

También exigieron mejores sueldos y afirmaron sentirse engañados tras las discusiones sobre los salarios para el personal de salud.

“Nos dijeron que nos iban a pagar por unas cláusulas y el personal que más cobró solo recibió 45 millones de bolívares (casi 15 dólares)”, añadió Pérez.

El pasado domingo 18 de julio, fecha cuando se celebró el Día dl Niño, la dirección del nosocomio organizó una fiesta. La directora Mercedes Valera durante la actividad dijo: los niños lo merecen todos.

El evento lo subió a su cuenta de Instagram y las reacciones de las madres no se hicieron esperar. Le preguntaban dónde estaban los insumos y los equipos para los exámenes, comentario que luego fueron borrados de la cuenta.

Vulnerados en sus derechos 

En febrero de 2018 la Comisión Interamericana de Derechos Humanos (Cidh) otorgó medidas cautelares de protección a los pacientes del servicio de Nefrología.

Luego, mediante la resolución 43/2019, con fecha del 21 de agosto de 2019, incluyó los servicios de Cardiología, Hematología, Neumonología, Medicina 2, Medicina 3, Anatomía Patológica, Centro de Lactancia, Consulta Externa y Triaje, Neurocirugía Pediátrica, Pediatría Integral, Nutrición, Medicina de Adolescentes y Neurología Pediátrica.

“La Comisión consideró sumamente grave que los diversos servicios no cuenten con el equipamiento e insumos médicos para atender adecuada y oportunamente a los niños, niñas y adolescentes pacientes del Hospital”, señaló la comisión en un comunicado en agosto de 2019.

23 meses después de esas medidas, madres, pacientes y personal sanitario, siguen demandando fiel cumplimiento no solo al mandato de la Cidh, sino a la constitución nacional Estado venezolano, que en su artículo 83, reconoce la salud como derecho social fundamental y establece la obligación del Estado de garantizarlo a todas las personas, sin distinción alguna, como parte del derecho a la vida.