¿Cuánto puede tardar el desarrollo de una vacuna contra COVID-19? - Efecto Cocuyo

CORONAVIRUS · 29 MARZO, 2020 09:30

¿Cuánto puede tardar el desarrollo de una vacuna contra COVID-19?

Texto por Mariana Souquett Gil | @nanasouquett

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Sin inmunidad preexistente, la humanidad enfrenta desde diciembre de 2019 la propagación de un nuevo virus en todos los continentes. El coronavirus denominado SARS-CoV-2 se transmite con facilidad y todas las personas son susceptibles a ser infectadas. Científicos del mundo ya han iniciado la búsqueda de una vacuna contra COVID-19, su enfermedad, pero el proceso no tendrá resultados inmediatos. ¿Cuánto puede demorar la elaboración de una vacuna?

José Esparza, médico y virólogo venezolano, profesor titular adjunto del Instituto de Virología Humana de la Escuela de Medicina de la Universidad de Maryland, Baltimore (Estados Unidos), estima que la vacuna estará lista cuando ya haya terminado la actual pandemia.

El primer paso, explica Esparza, es “diseñar un candidato a vacuna”: un producto de laboratorio basado en la parte del virus que se cree que puede inducir protección si se inyecta en humanos. Resalta que esta es la etapa más fácil.

“Luego viene la parte difícil y es probar en voluntarios humanos que la vacuna no produce efectos colaterales indeseables y que confiere protección contra la infección natural”, dice a Efecto Cocuyo el también expresidente de la Red Mundial de Virus (Global Virus Network, en inglés).

Esparza señala que ya hay un candidato en “fase uno”, con 45 voluntarios que recibirán el candidato a vacuna de la compañía americana Moderna. Los observarán y estudiarán por un año. Expresa que otros candidatos del mundo también iniciarán pruebas.

“Entonces se escogerán las mejores para seguir a pruebas de eficacia para ver si la vacuna protege contra la infección natural. Se necesitarían cientos o miles de voluntarios humanos sanos que se observarían por uno o dos años”, agrega.

Si todo sale bien, indica que el proceso para obtener una vacuna contra COVID-19 puede tomar tres años. Esparza, quien dedicó parte de su carrera a la búsqueda de una vacuna contra el VIH, desde la Organización Mundial de la Salud (OMS) y el Programa Conjunto de las Naciones Unidas sobre el VIH/Sida (Onusida), señala que hay que pensar en la prevención hacia el futuro.

“Lo que necesitamos para el futuro es una vacuna universal contra los coronavirus patógenos, para estar preparados para cuando regrese una epidemia similar. Ya que ha pasado tres veces en los últimos 20 años, es altamente probable que vuelva a pasar”, dice.

El especialista señala que los pronósticos del desarrollo de una vacuna contra COVID-19 son más optimistas en comparación con las otras epidemias causadas por coronavirus en el siglo XXI: la epidemia de SARS (Síndrome Respiratorio Agudo Grave), que ocurrió entre 2002 y 2003, y el brote de MERS (Síndrome Respiratorio del Medio Oriente) que se originó en 2012.

“La epidemia de SARS terminó en mayo de 2003. Como no duró mucho (medio año), no dio tiempo para desarrollar vacunas y ese interés se perdió al acabarse la epidemia. MERS es una enfermedad muy grave pero hay pocos casos que ocurren cada año desde 2012. Como hay muy pocos casos, no hay tanto interés en buscarle soluciones (aunque la investigación continúa, pero no lo suficiente)”, asegura.

Esparza, uno de los miembros correspondientes extranjeros de la Academia Nacional de Medicina de Venezuela, asegura que una persona con COVID-19 puede contagiar en promedio a otras tres personas, una tasa reproductiva mayor que la de la influenza estacional. Aunque la vacunación contra la influenza no protege de los coronavirus, destaca que su aplicación podría disminuir los casos de influenza que inicialmente podrían confundirse con COVID-19.

Además, reduciría los casos graves de influenza y dejaría libres más camas de cuidados intensivos mientras los científicos trabajan en la elaboración de una vacuna contra COVID-19.

“En el mundo, la influenza estacional mata cada año entre 200.000 y 500.000 personas, pero la vacuna está subutilizada”, expresa.

Tratamientos y medidas

El lunes 23 de marzo, el gobierno venezolano anunció que comenzaría a utilizar la cloroquina y la hidroxicloroquina, fármacos usados para la malaria, para tratar a los pacientes con la enfermedad por el nuevo coronavirus. José Esparza, quien estuvo en la División de Enfermedades Infecciosas de la OMS, destaca que los resultados de los estudios mundiales sobre el uso de estos medicamentos en la actual pandemia “son interesantes pero no concluyentes”.

Así, explica que un médico puede utilizar su criterio para recetar los fármacos a algún paciente, “siempre bajo supervisión”. Sin embargo, subraya que aconsejar su uso en el ámbito de salud pública amerita más profundidad.

“Para hacer recomendaciones para uso masivo en programas de salud pública es necesario confirmar y extender las informaciones preliminares y obtener evidencias claras de ausencia de efectos secundarios y eficacia, no sólo en disminuir la cantidad de virus en el paciente, sino en resultar en mejora clínica”, afirma.

En el caso de la hidroxicloroquina, resalta que generalmente es más segura pero no deja de tener algunos efectos secundarios como arritmias cardíacas. “Hay que ser muy cauteloso con la automedicación”, dice.

Uno de los retos para Venezuela en medio de la propagación del coronavirus será el diagnóstico masivo. Esparza, quien colabora en programas de investigación del Instituto Robert Koch, centro coordinador de la investigación de la salud en Alemania, destaca que uno de los puntos clave de ese país ha sido condensar el trabajo de “prácticamente todo el instituto” en aspectos de laboratorio enfocados en el coronavirus.

“En Alemania, como en muchos otros países, la principal estrategia de contención de la epidemia es el distanciamiento social (cuarentena). Pero la estructura familiar es diferente en ambos países. En Alemania los jóvenes dejan la casa paterna muy temprano, no como en Venezuela. Alemania también ajusta su estrategia en base a los resultados de pruebas de laboratorio masivas”, expresa.

-También puede leer más en el artículo COVID-19: Una pandemia en pleno desarrollo, publicado en la Gaceta Médica de Caracas.