El Premio Nobel de la Paz 2025 es para la líder opositora venezolana, María Corina Machado. El Instituto Nobel de Noruega se lo otorga, según el fallo, a «una valiente y comprometida defensora de la paz, a una mujer que mantiene viva la llama de la democracia en medio de una creciente oscuridad».
El galardón causó revuelo nacional e internacional por el contexto político venezolano, con Machado en la clandestinidad y el significado que podría tener dicha distinción. Se produce en medio de tensiones crecientes de Miraflores y la Casa Blanca y la eventual proximidad de una transición en Venezuela, pregonado por la exdiputada de manera incansable.
Detractores de la ganadora de las primarias presidenciales de 2023 sostienen que privaron motivos netamente políticos a la hora de conferirle el galardón y no dejan pasar por alto que Noruega -antiguo mediador para el Acuerdo de Barbados- abandonó su postura neutral en el conflicto venezolano y señaló a la administración de Nicolás Maduro de violar derechos humanos.
Para analistas consultados por Efecto Cocuyo, la líder de Vente Venezuela reúne el perfil necesario para hacerse con el premio, si se toma en cuenta que en los últimos años se ha entregado a defender derechos de las mujeres, de la libertad de expresión y derechos humanos en general. Se tomó en cuenta, destacan, su lucha para producir un cambio democrático en Venezuela, como garantía de paz, en medio de condiciones tan adversas.
“No hay indicios de parcialidad”
“El Comité Nobel noruego es independiente al gobierno de Noruega en su operación; de hecho, los actuales jueces del Comité fueron elegidos en 2021 hasta 2026, con la posibilidad de ser reelegidos. Estos jueces, electos por el Parlamento noruego, se separan de sus cargos de diputados para no inclinarse hacia una tendencia partidista. Existe además un equilibro en las tendencias que encarnan los cinco jueces, lo que da imparcialidad y objetividad al otorgamiento del premio, ya que en los actuales jueces hay perfiles laboristas, conservadores y liberales, lo que abre el espectro a tomar una decisión consensuada y abierta sin sesgos ideológicos”, explicó la politóloga Paola Molina Noguera.
Desde la mirada de Molina Noguera, no hay indicios directos de que el Comité Nobel de la Paz actúe en consecuencia con la posición del gobierno noruego al separarse como mediador en la crisis venezolana. Afirma que son “normales” las controversias que se dan anualmente sobre quiénes recae el galardón, en el marco de los intereses que imperan en el orden mundial.
El fallo del Comité Nobel noruego resalta de Machado «su incansable labor en la promoción de los derechos democráticos del pueblo venezolano» y «su lucha por lograr una transición justa y pacífica de la dictadura a la democracia». Al respecto, Machado comentó que, pese a que no se ha logrado el cambio político en Venezuela, se trabaja duro para lograrlo y se tiene confianza en la victoria. La exdiputada consideró que es un premio para los venezolanos.
“Tomando como antecedente los Premios Nobel otorgados en los últimos años han sido a perfiles vinculados a la libertad de prensa, defensa de los derechos humanos, trabajo en favor de los derechos de las minorías y mujeres y, en este marco, el perfil de María Corina Machado justamente encaja en esos preceptos que hoy son plenamente reconocidos a nivel internacional”, sostuvo la también consultora política.
¿Hay mensaje para Maduro?
Molina Noguera resaltó que el actual Comité ha otorgado el Premio Nobel de la Paz a Maria Ressa y Dmitry Muratov por su lucha para salvaguardar la libertad de expresión; al disidente bielorruso Ales Bialiatski en 2022 por proteger los derechos fundamentales; a la iraní Narges Mohammadi en 2023 por su incansable lucha por los derechos de las mujeres y, el año pasado, al grupo japonés Nihon Hidankyo, un grupo de sobrevivientes de los bombardeos de Hiroshima y Nagasaki.
En el caso de Machado, opina, se está reconociendo el compromiso por la defensa de los derechos humanos, la libertad de expresión, la lucha democrática y pacífica, la resistencia frente a la militarización y el haber logrado unir a toda la oposición en el objetivo de recuperar la democracia.
“Este premio es también un mensaje para el gobierno venezolano en momentos de tensión, donde claramente los ojos del mundo hoy están sobre Venezuela, apuntando a la represión que se vive y la pérdida de las libertades fundamentales”, aseveró.
El director de comunicaciones de la Casa Blanca, Steven Cheung, declaró que el Comité del Nobel demostró que “prioriza la política por encima de la paz”. Sin embargo, el presidente de Estados Unidos, Donald Trump, reposte+o el mensaje de agradecimiento de Machado por recibir el premio.
El mandatario estadounidense expresó en los últimos días su deseo de ganar el premio Nobel de la Paz, en momentos que negociaba un acuerdo entre Israel y el movimiento palestino Hamás sobre Gaza. El acuerdo de paz se firmó un día antes del anuncio del galardón.

Hito para la lucha democrática
A lo interno, una de las felicitaciones más llamativas fue la del excandidato presidencial y exgobernador de Miranda, Henrique Capriles, quien no ha ocultado serias diferencias con Machado.
“Un reconocimiento a todo su esfuerzo de organización, promoción, perseverancia para que millones de venezolanos en las peores condiciones se expresaran democráticamente en las elecciones presidenciales de 2024. En defender la sagrada soberanía popular. Que este reconocimiento sea otro impulso para alcanzar la paz y que nuestra Venezuela deje atrás el sufrimiento y recupere la libertad y la democracia por la que se ha luchado por tantos años”, escribió el líder de Unión y Cambio en su cuenta de la red social X.
Para el consultor político, Erick Obermaier, el Nobel de la Paz para Machado representa un hito importante para la lucha democrática en Venezuela y lo que significó que una mayoría de venezolanos votaran el 28 de julio por un cambio de gobierno, en paz, animados por la líder opositora que recorrió todo el país con su mensaje. También por lo que fue la defensa del voto con la obtención de las actas electorales de los testigos de mesa y su publicación como prueba del fraude.
Obermaier apuntó que una primera iniciativa de postular a Machado para el premio surgió el 5 de julio de 2024, desde el Centro Interamericano de Gerencia Política, del cual formó parte. Entre los motivos para la postulación de entonces mencionó la coherencia en la lucha política de Machado desde que formara parte de la organización civil Súmate y su apoyo incondicional -como gesto democrático- a la candidatura de Edmundo González Urrutia para el 28 de julio, tras la ratificación de su inhabilitación política.
“Luego la idea quedó reforzada por el hecho de haberse ganado la elección, construido un sistema que permitió la recolección de las actas para demostrar esa victoria electoral y todo lo que ha significado la lucha desde la persecución, la clandestinidad, le ha sumado mucho más méritos a María Corina para obtener el premio”, expresó.
Espaldarazo a los venezolanos
Separando al Noruega mediador y el Comité que otorga el premio, el consultor político destacó que el abandono de la neutralidad del reino en el conflicto venezolano no es más que el entendimiento por parte del mundo occidental, y libre, de la “naturaleza” de la administración de Maduro que lleva a que se deban cambiar los términos de negociación con Miraflores por incumplimientos pasados.
“El premio es un espaldarazo no solo a Machado, sino a la lucha democrática de los venezolanos, en momentos en que el régimen quiere controlar el espacio social a través del miedo, la persecución y la fuerza. Ojalá esto sirva para que cese la persecución, se produzca una negociación lo antes posible antes de que ocurran cosas peores y que la transición tenga el menor costo posible para los venezolanos, pero también para el gobierno para que ceda el poder”, agregó.
La distinción a Machado provocó un “hervidero” de ataques y burlas de seguidores del chavismo y bots en las redes sociales, al punto de posicionar la etiqueta “la sayona” -apodo despectivo que usan voceros del gobierno como Diosdado Cabello– para referirse a la líder opositora. De parte de los líderes del Partido Socialista Unido de Venezuela (Psuv) no hubo reacciones inmediatas.
Desde el chavismo disidente, el exministro de Información, Andrés Izarra, consideró que si bien el Nobel de la Paz «no tumba gobiernos, los despoja del relato«. A su criterio, Noruega le dice al mundo lo que representa la administración de Maduro en cuanto a su naturaleza autoritaria, al tiempo que el premio puede servir de «palanca» para la negociación.
«El efecto se siente en todos los frentes: Trump obtiene cobertura moral para su estrategia; Maduro recibe una señal de que si quiere negociar, el canal está claro;
y la opinión pública global empieza a mirar a Machado como el rostro de una transición posible. El premio no resuelve la partida, la revaloriza.
Sube la apuesta en una mesa donde nadie muestra aún sus cartas», escribió en su cuenta de la red X.

