Después de la captura de Nicolás Maduro el 3 de enero de 2026, la Casa Blanca optó y reconoció a Delcy Rodríguez como líder interina del proceso político en Venezuela, y dejó de lado a María Corina Machado, por recomendación de un asesor petrolero que vio en esa acción una oportunidad mejor para los planes de Donald Trump, según revela un informe del Wall Street Journal (WSJ).
La decisión no surgió de un capricho. Llegó impulsada por un informe confidencial de la CIA que Trump leyó meses antes de la operación militar, cuyo documento clave lo firmó Ali Moshiri, exejecutivo de Chevron con más de cuatro décadas en la industria petrolera venezolana.

Nacido en Irán y criado en Oklahoma, este ingeniero entró a Chevron en 1978. Dirigió operaciones en América Latina y África. Conoció a Hugo Chávez, aprendió español y se casó con una venezolana.
Durante años sirvió de puente informal entre el régimen chavista y Washington. Fuentes consultadas por The Wall Street Journal revelan que Moshiri suministró datos a la CIA sobre el funcionamiento interno del Estado venezolano, aunque tanto Chevron como la agencia lo niegan de forma oficial.
Moshiri advirtió que la oposición carecía de control real sobre dos pilares: el aparato de seguridad y la infraestructura petrolera. “La oposición venezolana cree que debemos construir desde abajo, que necesitamos deshacernos de todo esto. Ese es el modelo de Afganistán e Irak”, dijo según las filtraciones.
¿Por qué MCM no?
Instalar a Machado de inmediato, sostuvo Hashiri, abriría un vacío de poder que derivaría en caos. En cambio, afirma el reportaje, Delcy Rodríguez ofrecía estabilidad.
«Ella supervisaba el sector energético y los cuerpos de seguridad. Es una negociadora dura, dispuesta a ceder ante argumentos sólidos. Su permanencia garantiza el flujo de crudo, las mayores reservas del planeta, y evitaba una lucha interna que frenara la producción», agrega la publicación.
Trump recibió ese análisis y actuó. Tras el operativo con Delta Force y más de 150 aeronaves que dio con la captura de Maduro y Cilia Flores, Washington reconoció a Rodríguez como presidenta interina.
Trump declaró que Machado “no tenía el respaldo ni el respeto necesario” dentro del país. En cambio, elogió varias veces a la exvicepresidenta como “magnífica” y “profesional”. El petróleo, añadió, “está empezando a fluir”.
Chevron, la única gran petrolera estadounidense que quedó en Venezuela, ya negocia un aumento del 50 % en su producción para los próximos 18 meses. Moshiri, que dejó la compañía en 2017 y ahora dirige un fondo energético, sigue activo en los círculos de poder.
Recluta técnicos para Pdvsa y busca 3.000 millones de dólares para proyectos. Su visión pesó más que las reuniones de Machado con Trump o la medalla Nobel que le entregó.
El resultado es una transición supervisada por Estados Unidos que prioriza continuidad sobre ruptura total. Delcy Rodríguez mantiene el control operativo mientras Washington marca el ritmo. Lo demás será historia, sin saber cómo ni cuándo la transición culmine.
Respuestas oficiales
Reacciones de Chevron y la CIA
Tras la publicación del reportaje, Chevron aseguró en un comunicado que la empresa no autorizó a ningún representante a interactuar con la CIA sobre el liderazgo político venezolano entre la primavera de 2025 y la salida de Maduro.
La compañía añadió que no tenía conocimiento previo de la operación que terminó con la captura del exmandatario y afirmó que actualmente no mantiene ninguna relación formal ni informal con Moshiri, quien dejó la empresa en 2017 y finalizó su vínculo de consultoría en 2024.
Por su parte, la portavoz de la CIA, Liz Lyons, rechazó el contenido del reportaje y aseguró que se basa en “afirmaciones falsas, no verificadas y anónimas”.
Desde la Casa Blanca, la portavoz Anna Kelly sostuvo que Chevron no participó en la operación contra Maduro, la cual —según dijo— fue resultado de una planificación de alto nivel basada en inteligencia recopilada por diversas agencias estadounidenses.

