Metodología, tiempos y principios de la mesa de diálogo: Lo que ven analistas
Carmen Beatriz Fernández señala que la mesa comenzó con tropiezos. Raniero Cassoni dice que el foco son las acciones concretas más allá de comunicados

Después de la llamada del 1 de agosto y presentación de las delegaciones del chavismo y la oposición que se sientan en la mesa de diálogo, impulsada por Estados Unidos, se concretó la primera reunión presencial de las partes encabezadas por el jefe del Parlamento de mayoría chavista, Jorge Rodriguez, y la presidenta de la Comisión Delegada de la Asamblea Nacional (AN 2015), Dinorah Figuera, este jueves 6 de agosto.
El manejo comunicacional no varió mucho entre ambos contactos separados por seis días. Los jefes de delegación informaron sobre los puntos tratados a través de comunicados divulgados en redes sociales. El acceso a la prensa se mantuvo restringido, salvo que en el sitio de instalación formal de la mesa, el Centro de Convenciones de la Base Aérea de La Carlota, se permitió solo el acceso de fotógrafos de distintos medios de comunicación sin celulares.
Esta vez se reveló un poco sobre la metodología: sesión permanente (diarias) hasta el 12 de agosto, exceptuando el fin de semana (8 y 9 de agosto). Al culminar esta primera tanda, se evaluará la continuidad de las reuniones de acuerdo con los avances. No se amplió sobre los primeros temas de la agenda mencionados el 1 de agosto o si se establecieron otros aparte de la atención a las víctimas de los terremotos del 24 de junio, el fortalecimiento de la democracia y derechos y garantías políticas.
Sí se suscribieron, según los comunicados, principios sobre respeto a la soberanía, que el chavismo en la redacción llamó “nacional” y la oposición “popular”, protección de los derechos humanos y políticos de todas las fuerzas, busca de beneficios para Venezuela, trato paritario en la mesa y cumplimiento verificable de los compromisos. En el texto de la AN de 2025 figura el respeto a la “negociación de buena fe”.
Tropiezos
Analistas políticos coinciden en que dado el hermetismo de esta nueva ronda de conversaciones entre el chavismo y la oposición, bajo la tutela de EEUU, es poco lo que se puede evaluar, salvo las formas y la manera en la que se presenta la información que puede filtrarse a la prensa y que también pueden ser indicativos de intenciones y comportamientos.
La línea por ahora, ha señalado Figuera, es informar sobre los resultados de las reuniones a través de comunicados. Esto a petición, según versiones extraoficiales, de Washington para facilitar los avances de la mesa.
Para la consultora política Carmen Beatriz Fernández, hubo dos tropiezos en la instalación de la mesa de diálogo a la que aprecia como un proceso “pro democratización”: el trato a la prensa y que el acto se diera en instalaciones militares: la Base Aérea Generalísimo Francisco de Miranda, en La Carlota.
La analista política aclara que no valora negativamente la discreción con la que se quieren manejar las delegaciones, algo común en procesos de negociaciones. Lo preocupante, señaló, es cuando el proceso choca con la libertad de prensa, de expresión y de recibir información como elementos fundamentales para la democracia a la que se trata de recuperar.
“Cuando se agrede o intimida a un periodista estás haciendo todo lo contrario de lo que debe hacerse y estás atacando uno de esos pilares tan importantes de la democracia. Se puede tratar de un incidente aislado, pero como símbolo del primer día es muy serio y grave. Luego el hecho de que este encuentro se hiciera en un emplazamiento militar, pareciera que estás poniendo a lo militar por encima de lo civil, cuando la democracia es un proceso civil netamente, es el gobierno del pueblo y el mundo militar se debe supeditar a lo civil, a lo cívico”, sostuvo Fernández.
Tras el doblete sísmico del 24 de junio, la AN con mayoría del chavismo sesiona en el Centro de Convenciones de La Carlota, debido a reparaciones en el Palacio Legislativo. La consultora política expresó que si bien la sede de la AN hubiera sido el lugar ideal para la primera reunión presencial de las delegaciones, como símbolo del rescate de las institucionalidad como uno de los objetivos de la mesa, había otros lugares de corte civil que pudieron estar disponibles.
A juicio del politólogo Raniero Cassoni, la omisión de una declaración general de algún vocero de las delegaciones para dar por instalada la mesa, como mero acto protocolar, fue un indicativo de que el Rodrigato quiere seguir controlando la narrativa, mientras que la oposición conviene en tener un bajo perfil. Desde que interrumpió su exilio a mediados de junio y regresó al país, convocada por EEUU, Figuera solo ha ofrecido declaraciones a periodistas y medios seleccionados.
Los tiempos
En algunas entrevistas, la presidenta de la Comisión Delegada de la AN de 2015 habló de diciembre próximo como fecha tope para los avances significativos de las negociaciones, entre ellas la renovación del Poder Electoral, Tribunal Supremo de Justicia (TSJ) y cronograma de comicios. Otra exigencia ha sido la libertad plena de todos los presos políticos y el regreso de los exiliados con garantías.
Se conoce extraoficialmente que la mesa contará con submesas para abordar los distintos temas, por lo cual cada delegación cuenta con una comisión de apoyo. Se espera que se hagan consultas con diversos sectores de la sociedad civil.
El grupo opositor integrado por Marco Aurelio Quiñones, Ramón López, Juan Matheus, Jorge Millán y Sergio Vergara, además de Figuera estará respaldado por Elimar Diaz, Macario González, Desiree Barboza y Julio César Moreno. Del lado de la AN de 2025 se ha especulado que estarían diputados como José Gregorio Correa, de la Alianza Democrática, y Tomás Guanipa, de Unión y Cambio.
Sobre la declaratoria de sesión permanente hasta el 12 de agosto, Cassoni opina que, pese al hermetismo, se espera algún indicativo de cierta celeridad para los cambios políticos emanados de la mesa. Recordó que la instancia recibirá presión no solo de EEUU, sino de la sociedad para los avances, aunque los tiempos no necesariamente coincidan.
“Coincido en que probablemente todo este proceso, en principio, será como un acto notarial para dar legitimidad a las inversiones en EEUU, es decir, generar confianza sobre una transformación y que se está respetando, en teoría, el Estado de Derecho. Pero eso no será posible si no se terminan de liberar a todos los presos políticos, de convocarse a unas elecciones, pero sobre todo que cambien las instituciones y las autoridades que hoy están al frente del país”, advirtió.
El secretario de Estado de EEUU, Marco Rubio, quien indicó que la mesa de diálogo era el inicio de la tercera fase del plan para Venezuela (transición), pidió de nuevo “paciencia” sobre el tema de las elecciones presidenciales, aunque aseguró que no se trata de años pero sí de meses.
Fernández destacó que, a diferencia de procesos anteriores, el chavismo ahora no tiene el poder para imponer una fecha de comicios a conveniencia. Tampoco la oposición, porque pesa lo que crea mejor el tercer actor en la mesa de conversaciones: EEUU que ejerce un tutelaje sobre Venezuela desde el 3 de enero. Coincide en que las conversaciones recibirán presiones desde varios flancos, pero que la pauta la marcará Washington.
“Ahí lo importante es ir viendo qué resultado se va generando y qué presión tienen los actores. Hay una presión desde la sociedad, de la opinión pública, de los tiempos que corren y hay una presión que tiene que ver con los propios intereses de ese tercer actor, de las elecciones de mitad de periodo (en EEUU) de noviembre. Es la suma de todas las cosas y con un elemento interesante, la fuerza que ya no está unilateralmente del lado de uno de los actores (chavismo). La incertidumbre sobre los tiempos electorales está del lado oficialista y de los demócratas”, subrayó la consultora política.
Más allá de la semántica
Los comunicados de ambas AN de este 6 de agosto variaron más en la redacción con respecto al 1 de agosto. Lo común fue el acuerdo de principios como la protección de los derechos humanos y políticos de todas las fuerzas y el respeto a la soberanía nacional y popular, además del compromiso de informar sobre los resultados de la primera tanda de reuniones llegado el 12 de agosto.
El Parlamento opositor agregó un agradecimiento a EEUU como “principal motor de la iniciativa” y a los venezolanos por apoyar el proceso para avanzar hacia una “Venezuela democrática, institucional y en libertad”.
“Esos principios son buenos modales que se estilan, mantener un mínimo de cordialidad y buenas formas, no van más allá, son principios muy genéricos”, dijo Fernandez.
En redes sociales no se consideró un “trato paritario en la mesa” como reza uno de los principios, el hecho de que el Parlamento de 2025 permitiera que solo empleados del Estado filmaran la reunión en La Carlota, mientras se negaba el acceso a medios de comunicación nacionales y extranjeros, cuya libertad de ejercicio defiende la delegación opositora y demandan los gremios profesionales.
Otras voces igualmente hicieron hincapié en el cumplimiento verificable de los compromisos que se adquieran, por el antecedente de irrespeto a los acuerdos por parte del chavismo, como ocurrió con Barbados de 2023 y el desconocimiento al triunfo electoral de Edmundo Gonzalez en los comicios del 28 de julio de 2024.
“Creo que es una declaración semántica ante la desconfianza global que existe alrededor de este proceso. No hay una negociación como tal todavía, hay un tutelaje y dependerá del actor que tutela sobre Venezuela cuáles van a ser esos cambios. El mejor ejemplo es cómo Jorge Rodríguez decía que no le hablaran de política, que no era el momento por los terremotos y justo después de la declaración del secretario de Estado (de EEUU) dijo que sí, que estaba participando en una negociación política”, analizó Cassoni.
En lo adelante, subrayó, más allá de los enunciados y comunicados genéricos el foco debe estar en los pasos concretos hacia la reinstitucionalización de Venezuela.
