Maracaibo:‌ ‌un‌ ‌domingo‌ ‌cualquiera,‌ ‌menos‌ ‌de‌ ‌elecciones‌

POLÍTICA · 21 NOVIEMBRE, 2021 15:23

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Rosmina Suárez Piña


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Este‌ ‌21N‌ ‌pasó‌ ‌casi‌ ‌inadvertido‌ ‌en‌ ‌El‌ ‌Marite,‌ ‌una‌ ‌pequeña‌ ‌comunidad‌ ‌al‌ ‌oeste‌ ‌del‌ ‌municipio‌ ‌Maracaibo,‌ ‌a‌ ‌pesar‌ ‌de‌ ‌la‌ ‌coerción‌ ‌de‌ ‌algunos‌ ‌grupos‌ ‌para‌ ‌presionar‌ ‌a‌ ‌los‌ ‌votantes.‌ ‌Este‌ ‌es‌ ‌un‌ ‌avance‌ ‌de‌ ‌#CrónicasElecciones2021,‌ ‌una‌ ‌cobertura‌ ‌en‌ ‌alianza‌ ‌entre‌ ‌Efecto‌ ‌Cocuyo‌ ‌e‌ ‌Historias‌ ‌que‌ ‌laten‌ ‌para‌ ‌que‌ ‌contar‌ ‌las‌ ‌historias‌ ‌detrás‌ ‌del‌ ‌#21N‌ ‌en‌ ‌cuatro‌ ‌regiones‌ ‌del‌ ‌país.‌ 

Parece un domingo cualquiera, menos de elecciones”, repiten, cada tanto, los habitantes del sector El Marite, al oeste de Maracaibo

Saben que es día de elecciones porque en uno de los centros de votación principales, la Unidad Educativa Nacional José Félix Ribas, hay personas aglomeradas en la entrada. 

Pero la mayoría pertenece a los consejos comunales de esa comunidad, y están esperando a los electores para “registrar su voto por los ojos de Chávez”. 

El panorama no ha cambiado desde que más temprano, hacia las 8:00 am, abrió el centro de votación: la entrada del colegio permanece casi vacía, con efectivos de la Guardia Nacional Bolivariana (GNB) custodiando. 

Los electores entran y salen en menos de cinco minutos.

Pero a pesar de la “facilidad” con la que se vota y los consejos comunales aglomerados, el silencio y la incertidumbre son los reyes de este día. En este centro de votación hay 6.233 electores inscritos, y a primera hora de la tarde, los cálculos informales dan cuenta de una participación no mayor al 20%.

Van y vienen

Ciudadanos van y vienen, algunos votan; otros, se quedan afuera esperando tomar una decisión mientras los jefes de calle les recuerdan que deben “votar por el rojo porque, si no, se acaban los Clap”. 

Eso le tocó escuchar a Maritza, una ama de casa y habitante del barrio José Félix Rivas, que alberga el centro de votación del mismo nombre en la parroquia Venancio Pulgar, en Maracaibo. 

“Me dijeron que si votaba por la MUD [Mesa de la Unidad Democrática], ya no me iba a llegar el Clap ni ningún otro beneficio. Pero digo yo, si estando ellos no nos llega nada, ¿para qué exigen?”, cuenta antes de entrar a votar, al mediodía. 

Cerca del centro de votación, algunos vecinos improvisaron mesas para vender chucherías y refrescos. 

Mientras tanto, una fila de carros y “bicitaxis”, los “carruajes de moda” en Maracaibo, se mantienen a la espera de trasladar personas a los distintos colegios cercanos para votar.

A los choferes les prometieron entre 40 y 80 dólares estadounidenses por ese trabajo, aunque solo sea para llevar una persona o pasar todo el rato esperando. Esa promesa, aseguran, la hicieron los jefes de calle de los consejos comunales y los miembros de partidos de oposición. 

“Me los tienen que pagar sí o sí, porque es un día de trabajo. No sé de dónde van a sacar el dinero que nos prometieron, mitad efectivo (en dólares) y mitad transferencia (en bolívares)”, dice Edgard, uno de los choferes de bicitaxi, quien lleva más de seis horas esperando para trasladas votantes.