¿Maduro está cediendo a la negociación?, responden analistas

POLÍTICA · 28 JULIO, 2021 10:39

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Ibis Leon | @ibisL


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El mandatario Nicolás Maduro afirma estar dispuesto a sentarse en la mesa de negociación aunque no se han levantado las sanciones contra su administración, una precondición que exigía para participar hace unas semanas.

El dirigente chavista también demandaba, como requisito previo, que la oposición reconociera como legítimas su presidencia y la Asamblea Nacional, electa en 2020, y se incorporara a la disidencia “moderada” en el nuevo intento que media el Reino de Noruega.

¿El gobierno está cediendo a la negociación?

Para el politólogo Óscar Vallés la concesión de Maduro se debe a que fracasó en sus intentos por desplazar a Juan Guaidó como interlocutor. “El gobierno de Maduro ha entendido finalmente que debe pasar necesariamente por la mediación con Guaidó y el equipo técnico que lo acompaña; comprendió que no puede tener, como quisiera, una negociación directa con Estados Unidos, Canadá o la Unión Europea que respaldan las sanciones en su contra”, señala.

“Ha intentado establecer relaciones bilaterales, contactos directos para mitigar las sanciones, pero lo que hemos visto es que esos intentos han sido infructuosos y no le queda más opción que admitir a Guaidó”, agrega el profesor de la Universidad Metropolitana de Caracas.

El politólogo Jesús González apunta otra razón que explica por qué Maduro estaría dispuesto a sentarse en la mesa: aventaja a la oposición. “Maduro entiende que la situación de debilidad del bloque opositor puede ser capitalizada por él, va a la negociación con ventaja; en términos de política interna, está en una posición de mayor fuerza en comparación con años anteriores porque la oposición está fragmentada”, afirma.

El analista también destaca el peso de las sanciones y la “diplomacia pendular” del Reino de Noruega que, en su opinión, “ha logrado que cedan las posturas radicales”: “La presión internacional efectivamente ha tenido un efecto positivo sobre la negociación porque se ha entendido la necesidad de destrancar el juego político”.

Subraya que el sector opositor que representa Juan Guaidó ya no condiciona la posibilidad de lograr un acuerdo político a la repetición inmediata de elecciones presidenciales y parlamentarias o a la celebración de comicios sin Maduro en el poder, lo que también es una señal de buena voluntad.

Mensaje interno

Al imponer como precondición el levantamiento de sanciones, el oficialismo intentó justificar, ante los factores más radicales que lo acompañan, su participación en la negociación, en opinión de la politóloga y doctora en ciencias sociales María Puerta Riera.

“Es absurdo plantear la flexibilización de las sanciones como precondición cuando ese es uno de los objetivos de la agenda de negociación. El gobierno de los Estados Unidos no va a ceder en ese sentido, eso lo sabe Maduro, de modo que eso es un mensaje a lo interno para justificar lo que para algunos miembros de la coalición oficialista es una señal de debilidad”, expone.

¿Tiene el nuevo intento de negociación posibilidad de prosperar?

Puerta enumera tres condiciones fundamentales que determinan el éxito en una negociación: 1.- una agenda viable que las partes estén dispuestas a acordar, 2.- expectativas razonables en las delegaciones y 3.- compromiso con el proceso, esto implica la disposición a ceder en puntos álgidos.

“Este esfuerzo de negociar una salida política no debe interpretarse como la salida de Maduro. Esto es una negociación política que le permita a la oposición abrirse un espacio como actor político dentro de un régimen anti-democrático, de lo contrario, cualquier resultado será visto como un fracaso”, advierte la politóloga.

Para el profesor Óscar Vallés tanto el gobierno de Maduro como la oposición representada por Guaidó tienen incentivos para sentarse. Del lado de Maduro le interesa mostrar disposición a negociar, especialmente a los países que mantienen las sanciones (Estados Unidos, Canadá y la Unión Europea), porque buscar mitigar el efecto de las medidas coercitivas.

“Lo que está en juego para Maduro es el levantamiento de las sanciones, el reconocimiento de su gobierno y el acceso a fondos que en este momento están congelados en bancos internacionales”, responde.

Mientras que al sector opositor de Guaidó “necesita monopolizar la representación política ante el mundo”. “Está interesado en este proceso de negociación porque le da una posición privilegiada frente a otros factores en Venezuela como el de (María Corina) Machado y (Henrique) Capriles”, expresa.

Mayor coordinación internacional

El politólogo Jesús Castellanos considera que en esta oportunidad hay mayor coordinación entre los actores internacionales que se muestran más dispuestos a buscar una solución política para Venezuela y los sectores de oposición “lucen más estructurados, con una agenda más clara que parece apuntar a soluciones parciales que destranquen el juego de manera progresiva”.

No obstante, opina que la “posición adelantada” que juegan algunos dirigentes políticos de oposición puede torpedear el frágil intento de negociación en alusión a las declaraciones del líder de Voluntad Popular, Leopoldo López, quien manifestó que espera que Henrique Capriles “no sea una foca ni se arrodille ante Maduro”.

“Las agendas políticas se han dividido entre una de salida rápida, encabezada fundamentalmente por Leopoldo López, y la vía electoral que Henrique Capriles ha estado impulsando de manera importante. Estas dos agendas no hablan y ese es el gran problema. Entonces creo que es un momento importante para que los liderazgos tengan los pies sobre la tierra y entiendan que este país ha cambiado, que la gente incluso está buscando nuevos referentes. Los políticos que intentan tomar posiciones adelantadas y quieren torpedear a sus aliados naturales actúan, por decir menos, de forma irresponsable”, concluye.

Foto: www.kremlin.ru