La líder política venezolana y Premio Nobel de la Paz 2025, María Corina Machado, advirtió que Venezuela vive actualmente un momento de alta tensión social que podría derivar en un estallido social si no se convoca rápidamente un proceso electoral que canalice el descontento de forma pacífica.
Durante su intervención en el Milken Institute Global Conference, en Los Ángeles, California, Estados Unidos, en conversación con el periodista Fareed Zakaria, Machado describió una Venezuela en el “umbral de la libertad”, pero simultáneamente al borde de una crisis social mayor.
“Las tensiones que, en la superficie, podrían parecer calmas, en realidad crecen y crecen. Y lo único que ha impedido que estalle es que el pueblo venezolano confía en que habrá un proceso electoral que canalizará pacífica y cívicamente el cambio democrático que todos deseamos”, afirmó.
La dirigente presentó cifras alarmantes para respaldar su advertencia: 86% de la población viviendo en pobreza, inflación que alcanzó el 650% anual el mes pasado y un sistema educativo colapsado, donde los maestros ganan un dólar al día y los niños asisten a clases solo dos veces por semana.
Elecciones en máximo 12 meses: la prioridad
Lo que Machado resaltó como la salida principal a la actual crisis es la convocatoria de elecciones libres y verificables en un plazo breve.
“El resultado final es un proceso electoral que realmente legitimará al presidente. Creemos que eso debería tener lugar en los próximos 12 meses, como máximo”.
Insistió en que un calendario electoral claro es indispensable para dar “certidumbre al pueblo venezolano” y generar confianza entre inversionistas internacionales. “Nuestro objetivo ahora es conseguir un calendario electoral con una fecha establecida. Eso daría certidumbre al pueblo venezolano”, subrayó.
Machado explicó que las elecciones serían solo el primer paso de una transición que incluya restablecimiento del Estado de derecho, reestructuración de la deuda con el FMI, un programa de estabilización económica, la masiva privatización (incluido el sector petrolero) y el regreso de la diáspora.
Machado ofreció una doble vía para la solución: incentivos y garantías para quienes faciliten la transición, pero justicia para los responsables de crímenes graves.
“Estamos dispuestos a entrar en una transición negociada con incentivos y garantías. Pero necesitamos traer justicia porque la gente no aceptará la impunidad. La mayoría será parte de este proceso de reconciliación. Aquellos que han cometido crímenes de lesa humanidad tendrán que enfrentar la Justicia”.
También dejó claro que el régimen no cambiará por voluntad propia: “No van a hacer nada por voluntad propia. La presión tiene que venir desde afuera, pero también desde adentro”.
Machado anunció su intención de regresar pronto a Venezuela para seguir organizando a la ciudadanía y canalizar la creciente presión social hacia un proceso electoral ordenado, y no hacia manifestaciones incontrolables.

