Lo que no se vio de la rueda de prensa de Leopoldo López en Madrid

POLÍTICA · 27 OCTUBRE, 2020 21:50

Lo que no se vio de la rueda de prensa de Leopoldo López en Madrid

Texto por Alessandro Di Stasio | @Adistasiob

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La primera rueda de prensa desde 2014 de Leopoldo López.  El saber qué tenía qué decir, contar y las expectativas generadas sobre su regreso a la libertad sacudían las paredes de la Sala de Columnas del Círculo de Bellas Artes en Madrid, a dos cuadras de la sede de las Cortes de España.

Allí, donde la libertad de pensamiento, de debate y creación es un derecho, más de 50 periodistas de medios españoles, latinoamericanos y agencias de noticias esperaban por la llegada del líder político venezolano. Los reporteros encendían sus computadoras portátiles; los fotógrafos se amontonaban en docena frente a la tarima en busca de los mejores ángulos; y los camarógrafos desplegaban los trípodes y sus videocámaras.

El escenario estaba listo, y en espera.

Pasaron algunos minutos después de las 6 de la tarde, al menos un cuarto de hora, hasta que hicieron presencia los primeros involucrados en el acto protocolar. Por la puerta cruzaron Leopoldo López Gil y Antonieta Mendoza, los padres del ex preso político, acompañados por sus nietos, Manuela Rafaela y Leopoldo Santiago; le siguieron Antonio Ecarri, embajador en España designado por la Administración de Juan Guaidó; el dirigente Yon Goicoechea e Isadora Zubillaga, Subcomisionada Presidencial para las Relaciones Exteriores.

Llegaron saludando y, posteriormente, dedicaron tiempo para hablar entre ellos mientras ocupaban sus puestos:

— ¡Hola, Yon! Tenía mucho tiempo que no te veía — dijo con aparente emoción la madre de López, tras ser saludada por Goicoechea — ¿Hace cuánto que estás aquí?

— Tengo casi un año, espetó con una sonrisa expectante

— Ah, ¿pero tú estuviste preso, verdad? ¿Cuánto tiempo? — le preguntó la señora Antonieta

— Sí, yo estuve un año preso (entre agosto de 2016 y noviembre de 2017)

Las conversaciones terminaron abruptamente. Desde el micrófono inalámbrico del salón ya pedían orden, sentarse y respetar el distanciamiento exigido como protección ante la COVID-19. Pero pocos hicieron caso, pues muchos se aglutinaban en los escalones de la tarima del Comisionado Presidencial para el Centro del Gobierno de Guaidó.

Así, de las puertas de emergencia del salón de conferencias apareció Leopoldo López acompañado de Lilian Tintori, su esposa. Entre gritos, aplausos y los flashes de las cámaras subió al escenario, donde lo esperaba una mesa cubierta por el escudo nacional, una presentación del “Gobierno Encargado”, el correspondiente gel antibacterial y, justo detrás, una bandera de Venezuela.

“¡Papiiii!”, se oyó gritar a su hijo. “¡Hola, Leo!”, respondió el también presidente del partido Voluntad Popular. Sonriente, Leopoldo López volteaba su rostro hacia las cámaras que, una sobre otra, registraban el momento.

Este 27 de octubre era la primera vez que López se expresaba como ciudadano libre ante  la prensa. El recuerdo de sus discursos, y especialmente las numerosas veces que Tintori aseguró que el dirigente político no saldría de Venezuela, era uno de los temas de conversación en al menos un grupo de periodistas venezolanos.

“Yo no quería salir de Venezuela, siempre lo dije públicamente y siempre le dije a mi esposa que lo dijera en mi nombre. Lamentablemente las circunstancias me llevaron a tener que salir”, inició el discurso el ex preso político, que escapó de Venezuela el sábado 24 de octubre.

Muchos periodistas comenzaron a cruzar miradas mutuamente. Era un punto de inflexión en lo que se había escuchado en los últimos años. Apenas comenzaba la rueda de prensa y ya salía material para los titulares. “Nicolás Maduro es un dictador, un criminal, un asesino”, soltó.

Durante 20 minutos, sin interrupciones, estuvo comentando cifras económicas y sociales del país. Ninguna novedad en ello. Pero inició la ronda de preguntas y aún no informaba con claridad sobre una de las mayores interrogantes de su salida: ¿qué ruta usó?, ¿cómo lo hizo?

Efectivamente, esa fue la primera interrogante que le hicieron los periodistas. López prefirió no responder. “Prefiero no dar detalles de lo que fue mi salida. No lo hago porque debo proteger la integridad de las personas que me ayudaron. En su momento lo haré”, afirmó. Además, explicó que la ruta la ponen a disposición de los demás presos políticos que deseen y puedan salir de Venezuela. Por eso su insistencia en la confidencialidad.

 

 

Le siguieron preguntas sobre su encuentro con Pedro Sánchez, presidente del Gobierno español, quien lo recibió en calidad de jefe del Partido Socialista Obrero Español (Psoe); sus actividades y labores pautadas en España; la posibilidad de que el Gobierno interino termine en el exilio; sobre sus diferencias políticas con otros líderes de la oposición; y hasta se le pidió su opinión sobre una “intervención” en  Venezuela para deponer al Gobierno de Nicolás Maduro, a lo cual precisó que “una transición incluirá a personas que han estado en la estructura del poder de la dictadura”.

“¿Por qué la logística para salir de Venezuela ha sido Colombia-Miami-Madrid, y no precisamente Colombia-Madrid?”, insistieron periodistas que buscaban confirmación de una de las interrogantes claves.  “La salida fue como fue. Y no sé quién te dijo que fue por Colombia. A lo mejor fue por Colombia, o a lo mejor fue por otro sitio. Fue la manera que me permitió llegar aquí (a España)”, indicó López.

La rueda de prensa se extendió durante una hora y 40 minutos. Al levantarse y bajar del escenario, el político terminó arropado por los periodistas. Como pudo siguió respondiendo interrogantes en su camino a la salida, custodiado ya al final de su trayecto por una cortina de integrantes de su equipo.

En el momento también se abordó a Tintori, a quien le preguntaron por la evolución de su esposo tras pasar seis años preso en cárceles y arresto domiciliario. “Él ha crecido. Es mucho más reflexivo, más cerca de Dios, y muy humano”, comentó.

El salón estuvo siempre repleto de trabajadores de los medios. En la primera fila, compuesta por 10 sillas con carteles de “reservado”, solo estuvieron sus familiares y amigos cercanos. Ni dirigentes políticos españoles, ni exiliados venezolanos como Antonio Ledezma, estuvieron entre los asistentes.